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15.8.14

Respuesta a Daddy Yankee



Ramón Luis, te ofrezco sinceras disculpas porque es verdad que te cité mal (tal y como te citaron otros), pero sigo opinando que te dejaste en ridículo ante mucha gente por lo que dijiste aún dentro de su contexto. Ciertas referencias deben evitarse. En Colombia se dice “dar papaya”. Y diste papaya. Esto dicho, tú también malinterpretaste al maestro Molina. Deberías ir a uno de sus conciertos y dialogar cuerdamente con él: te ayudará y ayudará a la música.

La verdad es que te puse un espejo, te traté con la violencia que despiertas con tus letras y ritmos mecanizados, serializados, con el desprecio con el que tratas a lo humano y a sus culturas. Nunca pensé que lo fueras a leer. Le he tirado a mucha gente en este blog, gracias a la misma libertad de expresión que te permite hacer reggaetón, y nadie nunca lo ha leído, lo cual me parece perfecto porque soy libre. No escribo para generar polémica, escribo lo que pienso. Y pienso que tú no eres músico. Me intereso en tu caso desde el punto de vista sociológico, como quien busca comprender la raíz de un problema constatado. 

Lo dije desde el primer párrafo, que escribiría "con la misma actitud que nos ofreces. Es decir, ganaste, ya que me voy a rebajar al máximo”. No veo por qué hay quien se sorprende. No es la primera vez que hago esto. Ni la última, seguramente. Y a mí también me "malinterpretaron"(lloro, oh) – nunca hablé contra la música urbana, ni contra un género musical. Pero no te considero digno de representar a la música urbana de ninguna manera.

No distingo entre géneros – hay buena y mala música. No es cuestión de gustos: un aficionado de la cirugía es capaz de matar un paciente en la mesa de operación si carece de la técnica que le da el estudio y la experiencia cumulativa. Tu música es mala. Pero tienes millones que la defienden. Por eso debes usar una máscara para protegerte y no te envidio. Yo estoy solo con un PC. Como tantos, voy dejando marcas minúsculas en el fondo de los océanos que algún día serán reconocidas como un lenguaje desde el espacio.

Me sorprende que no te defendiste de mi acusación más grave – cómo hablas de las mujeres, es denigrante. Nunca defendiste la dignidad de la mujer en tu respuesta. Nunca dijiste que no eras machista. Aunque no lo seas, no te conviene perder el negocio demostrando que no lo eres. A demasiadas nenas hoy en día les gusta jugar a ser putas. Yo juego a componer y a escribir, tú a hacer dinero. Cada loco con su tema… y en su lugar.

Te invito a que quemes mi cizaña (…) en la llama de la inteligencia (¿la tuya, quieres decir?) haciendo reggaetón inteligente, haciendo reggaetón sinfónico, haciendo reggaetón funk-folk-jazz con 10 trombones y un beat, o reggaetón dadaísta inspirado por Beckett y Ionesco, o reggaetón puertorriqueño, inspirado tanto por la gran poesía latinoamericana como por tu barrio, o reggaetón comprometido socialmente, informado, histórico, substancial, espiritual… cualquier reggaetón menos este. Esto hiede, supérate. 

Te invito a que transformes y pacifiques el reggaetón, que lo civilices, a ver si eres capaz. Toma ejemplo del tango, que era un género mal visto hace un siglo, un género muy dutty, de arrabal y burdel, que Gardel y Piazzola ennoblecieron: atrévete a ser un rey de verdad y no el bufón coronado.

Te invito a que estudies música, a que te emociones por ella si realmente es lo que te interesa. Con tu plata, puedes tener a los mejores profes a domicilio. Si quieres, yo mismo te puedo dar solfeo, armonía funcional y piano, con mucho gusto. Lo estás necesitando. Te invito a conocer el contrapunto, el análisis formal y espectral; a conocer la electroacústica, la acusmática, la música mixta; a conocer a Machaut y a Grisey, a Mahler (quien incluyó la música urbana de su tiempo en su música) y a Sofia Gubaidulina; a Perotino y a Bernstein… hay tanto por descubrir que metes en la misma caja (“clásica”) y que comparas erróneamente con lo que tú haces. 

Y sobre todo, descubre Latinoamérica, parece que no la conocieras. De Ushuaia a Tijuana, hemos hecho historia. Sé un digno heredero de Silvestre Revueltas, de Julián Carrillo, de Alberto Ginastera, de Heitor Villa-Lobos, de Blas Emilio Atehortúa, de Martin Matalón, de Osvaldo Golijov... y de tantos poetas y letristas, de tantos ritmos, armonías y decantaciones de colores... la lista es interminable y parece que no lo sospechases...

¿Y quién es el arrogante entonces? ¿Beethoven o tú?

Te garantizo que, de seguir estos consejos, venderás más discos y realmente, ante mucha gente que apoyó o recusó mi primera carta, me dejarás al fin como el idiota que crees que soy. Si de eso puede servir mi ridículo, gustosamente le haré un bien al planeta y a tu carrera. Si supieras cuantos músicos están cansados de tus banalidades sonoras, quizás te lo pensarías dos veces antes de sacar un disco y buscarías nuevas avenidas de expresión en lugar de limitarte tan dolorosamente. Uno nunca deja de aprender y yo solo sé que no sé nada y aprendo cada día.

Pero tengo la certeza de que no querrás hacer nada de esto porque en realidad no te interesa la música sino la farándula. Ver programas de medicina en la televisión no te hace médico. No pretendo defender el academicismo cuando afirmo esto, ya que hay muchos empíricos geniales, superiores a muchos letrados musicales; pero un empírico sabe música, y la diferencia es que tú eres un profesional de los negocios y de la imágen, o un títere illuminati. Los Beastie Boys, por poner un solo ejemplo, nunca escribieron una sola nota en un papel – pero representaron con honores a la música urbana a nivel mundial sin caer en tu chabacanería.

Sigo pensando que no haces música, que es solo un pretexto de moda que usas para enriquecerte. Haces entretenimiento, no historia. No transformas la sociedad con tu arte, la degradas, la reduces al denominador común. Deberías donar plata a las orquestas sinfónicas, potenciar el proceso sinfónico de tu país. Un millonario ayuda, promueve, se educa y educa; un arribista se pavonea de su fortuna. Qué fácil es hacer plata con la estupidez humana, demasiado fácil para mi gusto. No le veo el mérito: eso es ser un avispao y no necesariamente denota inteligencia.


Por mi parte, no quiero tanto tráfico en mi blog. Que lo que te dije te sirva de consejo para evolucionar. Lo que escribiste en el meme, lo de la cizaña y la llama, me pareció una simbología un poco oscura, me hizo recordar esa estética convulsiva de las marchas de antorchas en Núremberg. Intenta comprender que el vacío que dejan tu música y tu letra no lo puede llenar un meme. Y que el vacío de referencias que exhibes como si fueras un vulgar macho alfa conduce a las malas interpretaciones.

Un poco más adelante, cuando acabe lo que estoy haciendo ahora (una ópera) y que no haya tanta gente metida en mi blog, perpetraré un conato de acercamiento musical hacia el reggaetón. Escribiré unas Variaciones sobre un tema de Daddy Yankee. Quizás. Si la escribo te la mando en Copyleft. El problema es que aún estoy esperando que aparezca algo así como un tema en tu música que se pueda entender como tal. Y me saturo mucho al escuchar tus canciones, que me son insoportables, así que me toma tiempo encontrarlo porque no te puedo escuchar todos los días, ya que eso me corroe el tímpano y me carcome el alma.

Te estimo parcialmente responsable de una degradación social agravada y palpable, una caída libre de valores (sin querer sonar conservador) y de esperanza. Con tu influencia, deberías ser más responsable y actuar en pro de un mundo más sano intelectual y emocionalmente. De ahora en adelante, te invito a que te ilustres y rindas un arte útil y no un pasatiempo. Y si no vas a hacerlo, por lo menos no usurpes a los músicos. Defínete como melómano, es más verdadero y menos ofensivo para nosotros.

Finalmente, a los que me dicen arrogante, con aires de superioridad, ignorante, creído, arrimao – les doy toda la razón. No hay debate aquí. ¿Algún problema? ¿Creen conocerme a mí, o –  peor – creen que conocen a Ramón Luis? Lean otro blog si no les gusta este, o escriban el suyo si es que tan buen gusto y criterio tienen. A mí me da igual, prefiero menos y mejores visitas a mi casa. No volveré a tocar este tema, me cansé. Todo esto se ha salido de proporción. No vale la pena darle tanta importancia a quien se regocija de la mediocridad. Y ya lo hice. 

Aquí la última palabra la tendrá un músico – y aunque pueda que ese no sea yo, desde luego que no serás tú. 

13.8.14

La última tortilla de Mateo Morral

1


Mateo cree que está predestinado a matar por culpa del parecido de su nombre con aquel verbo, y ahora lo va a hacer con flores, como un esnob. Dinamita ensueños cual tuberculoso y por rabia, como así lo delatan sus cárdenas ojeras, su razón ya se ha llegado a escurrir entre muchas manos. Poco después pensaría, saliendo de un chiringuito de pueblo, con la mano vendada y una tortilla francesa de tres huevos en el vientre: Ich kenne die Europa, I chose to kill the royal family, je n’ai pas peur, assumeixo

Se despide de Ferrer maleta en mano, traje nuevo sin bombín, ya la mirada abierta hasta el feroz despliegue que nadie sospecha. Bajo el techo acristalado de la estación, la luz cae ecuánime sobre todos los que están en el andén, con un velo azulado. Una mirada de más y Ferrer se encoge, sabe que ya no lo verá nunca, se esfuma entre las raíces del gentío. Vapor y naftalina en los vagones, Mateo se sube entre pitidos, con prisa.

2


Quiere un balcón que dé a la calle Mayor, y en Madrid se sienta en los cafés, hurgando entre anuncios de periódicos, sin cruzar la mirada con nadie. Los periódicos abundan de noticias acerca de los preparativos de la boda – algo de qué alimentar las baldas habladurías del pueblo con coqueterías, vestidos, y demás opulencias restregadas en la cara del hambre. Va pasando páginas con visible desdén hacia ellas, soplando el humo de su Ideales por encima de lo que va leyendo. Sus ojos, como dos aerolitos, se posan sobre este anuncio:

Cedo habitación para estas fiestas con o sin. Mayor 88, 4º dcha.

Le parece bien, lo bastante alto, mejor aún si no hay piojos. Paga el café en La Mallorquina y cruza hacia Arenal donde está alojado; quince minutos después ya está de nuevo en la acera, vestido impecablemente. Llegando a la casa en cuestión, se presenta a la señora dando su nombre verdadero y despliega su tarjeta de comerciante barcelonés. Generalmente, a menos que le hablen, y aun en aquel caso con pocas palabras, no se dirige a nadie, porque la mayoría de la gente que le rodea no es de su misma estirpe –  esto se lo ha explicado Nietzsche.

La propietaria de la casa, viéndolo bien ataviado, serio, viajado y de buenos modales, no hesita un solo momento en aceptar el pago de dos semanas de adelanto, y sobre todo cuando Mateo saca un billete de quinientas pesetas para efectuarlo. La señora queda cegada por un leve destello de ojos del nuevo inquilino, quien vocaliza hacia su dirección con rostro impasible:
– Llegaré el miércoles antes del almuerzo, no se olvide.
– No me olvidaré.   

3


En la farmacia de la calle Toledo, al pretextar una enfermedad que afirma no querer revelar por pudor, le venden capsulas de sándalo y sales de permanganato por cinco pesetas. Después compra un paraguas, tres postales, para enviarlas a su novia en Barcelona, y dos cajas de caudales de tamaños progresivos. Divisa en la calle a hordas de insulsos agitando sus banderines que se funden en vivas al rey y, viendo con anticipación que se va a cruzar con ellos, toma el primer desvío para evitarlos.

Ya instalado en su cuarto de la calle Mayor, Mateo desempeña una silenciosa rutina que, sin levantar sospechas, le evita pasar desapercibido. Es su pose sombría la que desconcierta al pueblo que lo ve en estos días de júbilo nupcial, en sus idas y venidas cotidianas.  Cuando solicita substancias fuera de lo usual en la farmacia, y vuelve tarde al cuarto con paquetes cerrados y comida bajo el brazo, los que lo ven o le hablan no pueden evitar fijarse en él.

Y es que una luz negra le habita, como un estigma sin descripción posible, un duende mate y denso, que se escurre esquelético por las callejuelas del viejo Madrid, a lo suyo. Como anduvo en Europa, con las encías limpias para morder mejor, a lo suyo. Demasiado a lo suyo, porque ahora las cabezas se desatornillan a su paso por el aura que arbola:
– Mira ese, ¿quién se ha creído que es, el rey…?

No escogió a su familia, y porque lo contrario también es cierto, su padre le dio diez mil pesetas para que se marchara de casa. Estudió, viajó, conoció a Ferrer, arquitecto de la pedagogía libre, quien le dio un empleo fijo en su biblioteca, leyendo y traduciendo los grandes avances sociales de su siglo; Ferrer, que aún cree en él, más que en nadie. Está armado – y lo sabe – de mucho más que nitrobencina, fulminato de mercurio, permanganato, un Browning y un ramito de violetas.

Se ha traído libros al apartamento, por pasión y para que no cambie su rumbo, para que no se tambaleen sus convicciones con miedos propios de su madre. Se ha traído algo de Kropotkin, Godwin, Byron y unos recortes de periódico que guarda de Azorín de cuando escribía en El Progreso de Lerroux, antes de que este se encariñara con Maura y se pusiese a escribir en el ABC. Los hojea, los conoce, los recita. Cada noche, se acuerda de los preceptos y enseñanzas de Ferrer antes de que le venza el sueño.

4


Cuando llega el día, es casi un sol de Argelia, de estos existenciales, que le rocía de luz. Mateo no logra entender que tanta gente pueda interesarse por la boda de un tirano, desenfundar tanta histeria por la boca ante la felicidad del que abusa de ellos, sin que se pueda oír un solo reproche por el hambre de sus hijos. Nada se puede esperar de un pueblo sin educación – concluye Mateo desde el balcón, espiando legañoso tras una cortina –,  se hace con él lo que se quiera.

Y los sindicalistas, con su afán de huelga, de repolitización de la lucha por los cauces del compromiso, ni siquiera se han opuesto a este circo. La llamarada pura que habían demostrado tener Angiolillo, Bresci, Caserio, Pallás o Czolgosz está amainando, perdiendo fuerza de convicción. Van ganando en las filas los que aún creen en la competencia espiritual de los trabajadores, aquellos que aceptan que la correa, fuere distendida, permanezca alrededor de sus cuellos.

Suenan marchas, salvas, saetas y alborotos. Mateo se lava la cara pero prepara las violetas con los ojos secos. Cientos de flores trazan trayectorias hacia la carroza real, estruendo de color; el sol revolotea en un alocamiento de pañuelos. El labio superior de Mateo se comprime duramente y muestra los dientes, los ojos clavados en el bigote de Alfonso XIII, tan escaso como el suyo, que se acerca con parsimonia. Entre centelleos, le importuna un zumbido blanco de insecto revoloteador, atraído por el ramo; sin más, y sobre todo sin plegarias, Mateo apunta y lanza.

5


Tras la ayuda de un periodista amigo de Ferrer, va camino del norte, pero comprende que está acorralado. Han pasado dos días y todo el país lo busca aunque no haya matado al rey. Pasando un ventorro en el camino de Torrejón, se le envalentona el estómago y se le pone a cantar la Carmañola; quedándole algo del dinero de Ferrer, se decide a pedir algo para comer. Sabe con certeza que de parar aquí, los lugareños le reconocerán, pero al menos morirá con el vientre satisfecho.

El tiempo variable de los últimos días se ha transformado casi en clima desértico desde el día exacto de la boda, y hasta en el descampado en que se encuentra Mateo, frente el caserío, parece que ha encallado el siglo entre los matorrales, que a las espigas les salen tentáculos. Sospecha que el olor del romero seco, la estrechez de los caminos y los ritmos inteligentes de los fragores de los grillos son presagios claros. El descampado debe de ser limítrofe de la muerte, y en ese ventorro se encuentra su última voluntad: un plato caliente y un vaso de vino.

Entra. Huele a paprika, a embutidos rancios, y a la lenta fermentación del queso. Le cuenta a la ventera que va para Barcelona; ella le dice lo que tiene y le pregunta lo que quiere:
– Pues una tortilla francesa de tres huevos y un vinillo, por favor.
– Siéntese ahí que ya voy poniendo el fuego y le traigo un vaso.
– Traiga un jarrón, que hay parné.

Pero la ventera desconfía y manda a su marido al pueblo en una mula mientras junta mocos en la garganta para un descomunal gargajo, enriquecido del peor tabaco negro, que procede a escupir ceremoniosamente en la tortilla, estando aún babosa. Cuando, al cabo de la cocción, le trae el plato a Mateo, no es mula sino tres caballos al galope los que vuelven por el camino, montados por guardias civiles.

Mateo reconoce el sonido del galope y sabe que es a por él por lo que han venido. Respira hondo, rompe pan, y sigue comiendo su tortilla con una paz espeluznante. Al tiempo que los múltiples pasos se acercan, arrastrando tierra, al ventorro, Mateo se vuelve hacia la mujer, quien contiene su pavor difícilmente, y le felicita por su cocina, clavándole la mirada con un ardor inmóvil:
– Deliciosa, su tortilla, oiga.
– Gracias, alcanza a decir la ventera con un hilo de voz atragantado.

6


Uno de los guardias, de aspecto limpio y magnánimo, se sienta en la mesa de enfrente de Mateo; sigue una mirada ártica que este último disipa masticando su bocado casi con exageración.
– Muy buenos días, empieza el guardia civil.
– Lo mismo, replica Mateo entre dos tragos de vino, alzando apenas la copa en dirección al guardia.    
– Usted no es de por aquí, ¿no es así?
– No, de Cobeña. Voy para Barcelona.
– Ya…

Y así pasan largos segundos mientras Mateo va saboreando la tortilla que lleva nombre de revolución. El guardia estudia con firmeza los rasgos del que tiene delante y su peculiar garbo, y éste le devuelve la mirada diplomática, pero desafiante. Se huelen, se husmean; al final el guardia no puede más, está seguro de que es él:
– Se lo pregunto porque estamos buscando a alguien que encaja exactamente con su descripción física.
– ¿Ah, sí? ¿Y qué descripción es esa? farolea Mateo, arqueando cejas.
– Veinticinco años, alto, delgado, moreno, tupé negro, herido en una mano…

La ventera suelta un gritito involuntario que ahoga con la manga de su ropa: ve yacer, sobre la mesa, la mano vendada de Mateo. Hay un escalofrío generalizado que estira la habitación hasta el peligro. Todos miran la mano, y Mateo, sin rastro de abnegación, se descubre la herida muy lentamente, revelándose.
– ¿Es esto lo que busca?

Nadie le contesta por un momento, pero la ley piensa rápido:
– En ese caso, es mi deber… Como guardia civil, debo pedirle que me acompañe al cuartelillo de Torrejón inmediatamente, como es menester en estas circunstancias y dado que... dado que...
– Sí, señor, lo acompañaré, contesta Mateo con gesto apacible, casi entrañable, con que al guardia le cuesta comprender que no se trate de ningún sarcasmo.

Y en seguida, Mateo deja caer:
– No obstante, señor, le ruego que me deje acabarme la tortilla sin prisas y después pagar a la ventera lo que le debo.
El guardia se queda con la mente en caída libre y el otro, tenedor en mano, esperando su respuesta:
– Trato hecho, pero le esperaré aquí mismo.  
– Muy bien.

Mateo se acerca el tenedor a la boca, mira por la ventana, calcula e identifica el punto donde – al salir – matará al guardia antes de dispararse en el pecho, pues no podría ser en otro lugar. Resuelto en ello, descubre un bocado único en el que la tortilla sabe mejor, siendo más esponjosa. Todos le esperan. Le parece que la consistencia de este bocado no tiene comparación alguna con los que ha probado hasta ahora de ninguna tortilla, y se lo comunica con inquietante tranquilidad a la ventera, quien le contesta:
– No es necesario que me pague.

11.8.14

Is Daddy Yankee ready for a musical duel?




This is me disregarding genres and musical boundaries. This is my face in case you want to harm me, for you have invested more of your fortune into martial arts than studying music and, as I have done the opposite, you would probably punch me to death if given the chance. I want to knock you out musically. It's time. You have to shut up with your music. You have to retract. I am not giving up until you do. 

I will present myself as a magnetic architect. It means I manipulate sound principally, partitioning time and sound as matter, and using memory and cultural references as tools to create. You are destroying these cultural references. It means I am an acoustic composer. It means I use acoustics as my main field of creativity, and use words in my other creative or recreational outpourings. 

You pretend to do what I and many others do. It is called usurpation. I summon you to a musical duel. If you accept, you will lay the conditions and pay my expenses. My weapon of choice is the acoustic grand piano, no effects. I’m sure you have one for decoration. You prefer smaller keyboards, I have gathered. That’s another story. I am no actor, but I wish Benicio del Toro would summon you to an acting duel...

Hence, not all stories are to be told. Some are to be forgotten. Those are the only ones that are generally chosen today. I do not write out of frustration or jealousy, for there is nothing to frustrate me or nothing that would make me want to have that much money or fame. It would make me sick to the marrow. Read first, then criticize. This used to be some happy old boring blog before someone stumbled upon it and shared it into sudden virality, believing it to be a show of virility. I want it to make clear that my sense of justice stops at words.

Of course I am not jealous of that millionaire’s pay. Don't be silly. Money is death. I don't believe in any sort of politics. I don’t drink champagne, my decadence is not so conceptualized. You have made a monster out of the industry with your sales, it kills individuality, it kills craftsmanship, it kills sane debate. I don’t hate millionaires. I’d hate being one. I try not to hate, but money only brings harm, it only brings confrontation.

I write because I have always written, about everything. It is a pleasure for me to bash on what is funny. Daddy saying what he said is shit-hits-the-fan funny. Look, I am a blogger, not a slab of foie-gras. I’m spelling out the truth here, I'm not making it up. I am not stupidly alluding, as some real attention-seekers have, that Daddy might be gay. I don’t know, I don’t care and matter-of-factly I don’t think you're gay at all (and boy do you have bad taste!).

And it’s completely besides the fact that your music is bad and you act and talk like a moron. Many people are tired of your rambling. I just happen to love rambling myself, happen to write better than many and seemingly have more time to waste. Well, writing’s no torture to me. I welcome the inflow of readers, and wish to entreat them to ever improving literature and art through this blog.

I am no gangster. I am not frustrated or uneducated. I love what I do and aspire to do nothing else. In fact, I am a bit run amok by your sudden insight into my quiet existence. In the future, please let us not disturb each other if it is not for a reason of cultural, ethical or spiritual significance. Let us crave for better words in silence. And use Wikipedia correctly when looking for words on this or other articles.

Here’s another mask – and now that I have your attention, we shall speak of Gaza and of Crimea and of each other. We shall speak of ozone and deforestation, irreparable pollution of the oceans, winds and soils, we will speak of the collective human suicide. We will speak of human misery and of human joy and only then should you be allowed to speak.

An abyss ahead, we shall all speak. We shall all listen. And over all else, we shall choose to be friends. We will pave the way. Ignite the hope by learning to be fragile publicly, learning to be weak and exposed. I am that woman keeling over into the lion’s enclosure in a zoo only to be devoured. I shall be learnt of later and yet I will seem displaced and arrogant now.

I wish to drink from the wounds of the world. You are but passive in the quest for sincerity and it is troubling. Even at risk, one must act. We live in a freezing era. Here, as else in awe, I am manifold, all in advancing state of effusion. I am simultaneously right and wrong, horribly human where you are disfigured, gutted with your fan-crazed exhibitionism. I am still free to create. You are not, and you know this. You're a brand, not an artist. 

We are fighting each other not to decompose, yet we reek collectively. The encyclopedia contains merely a small fraction of the names and sakes of all those who have roamed earth across time. Most have gone unremembered. And yet in their times there was nothing to save, for man had not yet menaced the integrity of its planetary host.

Mother, we are sorry for the distress we have been levering upon you, for I can say that I know you are in pain. Once I walked alone in nocturnal woods and was not afraid but concerned; and felt like I had to say I was sorry in the name of my wicked species.

Mother, we are gentle cockroaches that like to be loved and flattered, that roll about in stubborn games and patterns, that like to elaborate the means and have perfected those means beyond the realm of psychopathy. I would like to add that, like Stewart Lee, whom I much admire, my style is Dada and I am capable of no less than L.H.O.O.Q.

Yes, that's Wikipedia again for my predictable friends. I had wished first in my youth to be a terrorist only with art and henceforth have chosen to be rather a soother of words, although contrast is not entirely absent from my outflow, as can be appreciated with further reading.

This no longer is for you alone, Daddy, but for all who read, for all who have commenced to read, for all in angst and in wonder, for all in ceasefire and under surveillance, for all in enmity and in crusade, for all under pangs of hunger or traveling freely – for all indistinctly, a time has come for caucus, a time has come to stop.

It has all gone too far. Our very thrust into life is out of control. We must stop and listen. We only hear. We are weary, we are wary, we are worn, we are worried; we were not that way before. Even NASA concedes that we are edging disaster. We plead no sanity. We plead no folly. We plead life.

Step forward, chin up. You have said: “We want to sleep tight, do not awaken us, do not hearken. Cease to consider enemies, only sleep. Sleep too, sleep through the awakening”. But you are the awakening. Each of us is. You cannot stop floods cascading from rupturing dams but you can learn to be a rock in the flow of water. Now let the water around you. Educate your intuition, bitch. 

9.8.14

Carta abierta a Daddy Yankee



Mira, Ramón Luis alias, los músicos profesionales te hemos tolerado lo suficiente y tendré, por mi formación y experiencia, la arrogancia de combatirte en un terreno que ni siquiera conoces, en el nombre de mis colegas y con la misma actitud que nos ofreces. Es decir, ganaste, ya que me voy a rebajar al máximo, aunque a eso no te puedo ganar.

Los músicos de carrera hemos estudiado con demasiada disciplina y esfuerzo, con plata que no tenemos y en situaciones límites que no conoces, durante décadas, para que un adefesio aterrizado, engafado e ignorante, con un peinado de mal gusto y tres botoncitos digitales, como tú, nos venga a aleccionar.

Si me detengo a darte importancia es porque tienes fama (que es otra cosa). Si fueras un muerto de hambre en tu barrio a nadie le inmutarían tus opiniones mal informadas. Y el mundo sería un lugar mejor. El problema es que muchos escuchan lo que dices y te emulan. Tienes el poder de influenciar a mucha gente y no lo has ejercido con responsabilidad (como el dictador que mencionas).

Y es aquí que empieza tu calvario: el ridículo, algo que te ha dado plata pero que nunca has conseguido asumir. Y perdóname que te tutee, pero tu torpeza y mi superioridad tanto artística como humana me lo permiten. Muchos músicos son dóciles, pero yo no.

Yo me atrevo a hablarte con una violencia fundada en la sabiduría como se atrevió Beethoven, alguien que tú jamás podrás combatir. Él es Chuck Norris y tú el ratoncito Pérez disfrazado de narco. Yo a ti te voy a partir el orto en el terreno del arte y si es necesario y te me acercas demasiado, también tu hocico, por faltón y por feo.

Has contaminado, con tus himnos maltrechos, el imaginario de la juventud. Les has hablado en el nivel más animal y rastrero posible. Eres incapaz de poesía, eres un nihilista dilatado que ni sabe lo que es el nihilismo, una especie de Forrest Gump sin corazón ni suerte. Y trabajas en pos de una gran insensibilización mediática, semántica, artística y humana.

Eres colaborador de las industrias invasivas que se comen al planeta y propones poco más de lo que puede proponer cualquier invertebrado: sexo. El reggaetón no es ningún género musical, es una moda. No presenta suficientes rasgos musicales para ser un género, pero sí fomenta la violencia de género.

Se pudo pensar que eras solo un negociante, un farsante hábil como la gran mayoría de los que lanza la industria, y que estabas en esto porque te faltaban valores. Pero ahora se sabe que también te falta cultura.

Eres tan tonto que no sabes ni el testaferro que eres, ni de quién lo eres, ni el papel que llevas. Abriste la boca en el peor momento y te metiste con los que no eran: ahora mira cómo te escupe la historia.

Has dicho, para los que no han tenido la desgracia de toparse con tus palabras en las redes sociales: “si la música urbana es un veneno para la sociedad, la música clásica entonces es peor,  partiendo de que la música preferida de Adolfo Hitler era la clásica”. Con semejante barbaridad, no sé si sabrás que te has atraído muchos enemigos.

Para que sepas, a Hitler le gustaba Wagner, cuya música pertenece al romanticismo tardío, ya que el período clásico culminó antes de que Wagner naciese en 1813. El reggaetón, de haber existido en 1942, se habría muerto de una sobredosis de Zyklon-B, pues así acabaron algunos adeptos del swing que era la música joven de la época, incomparable con tus lúbricas elucubraciones.

Nosotros sabemos lo que tú quisiste decir por “música clásica”, pero también sabemos que no eres merecedor de la apelación de músico y que eres el retrato vivo del hombre unidimensional de Marcuse. Eres, además, machista y arribista y tu perversidad es nula e inútil. Más perverso fue Carlo Gesualdo que le hizo a su mujer lo que yo te haría a ti.

No tienes idea de lo atrevido que es lo antiguo, de lo loco que es lo antiguo, de lo anticonformista que es lo antiguo, de lo novedoso que es lo antiguo y de lo enriquecedor de su existencia. Pero, como dijo Mateo en 7:6, "No deis lo santo a los perros, ni echéis vuestras perlas delante de los puercos, no sea que las pisoteen, y se vuelvan y os despedacen".

Lo más evidente, Ramón Luis, es que no podrás con nosotros. Eres como una hormiguita al lado de lo que te atreves a criticar. Lo que criticas es inmortal y ha pasado la prueba de decenas de guerras y de siglos de cambios sociales. Lo que el maestro Molina te dijo, te lo dijo porque él sabe y a él no le puedes engañar. A mí tampoco. Tú no sabes ni lo que es la tónica, que es casi lo único que usan tus canciones.

El maestro Molina es demasiado temperado en su crítica al afirmar que tu música es veneno. Tus creaciones, que ni son tuyas ni son creaciones, son un cáncer que está acabando con la música y con la sociedad. Ojalá René te ponga en tu sitio, pues si me das la oportunidad, yo no tendré el temple de no retirarte de la circulación, de la misma manera que hubo que retirar a Hitler. Y, habiendo dicho esto, te has ganado el Punto Godwin con honores.

¡Pero si haces la apología de lo que glorificó Hitler: el espectáculo de masa! ¡Pero si fue su lacayo Goebbels quien diseñó la plataforma en que hoy día te encaramas! ¡Pero si te haces llamar “Big Boss”, imagen del gangsterismo y lo criminal, trayendo más miseria ética a un continente azotado por la guerra y el hambre!

¡Pero si eres el que puso el reggaetón a la moda en América Latina, substituyendo su riqueza rítmica, melódica y armónica por tus marchas militares para fornicar en el anonimato! ¡Con tus letras has glorificado lo banal y lo dañino, sobre todo lo que daña el alma humana, has deshecho casi cien años de progreso en materia de equidad y dignidad de la mujer y has demostrado ser un homófobo retrógrado!

¡Eres culpable y debes ser juzgado duramente! ¡Vuelve a tu barrio y agradece que solo te dieron en la pierna y en el brazo! ¡Puedes manejar un autobús o retirarte con tu plata donde te plazca! ¡Pero deja ya de jugar a ser músico – ya nadie te cree!

Fracasaste en el béisbol y ahora en la música. Has fracasado como portorriqueño porque te dices yankee. Procura no fracasar en la vida cuando se te acaben las neuronas de todo el perico que te metes. No intentes existir. No nos provoques más, payaso de poca monta. 

Los músicos de este planeta, como diría el ilustre Jodorowsky, te EXPULSAMOS DE LA REALIDAD. 

3.8.14

Soneto del perro que ladra de madrugada



El perro de los cristianos me quita el sueño
cuando le ladra a las sombras, como sus dueños;
y siempre que me despierta, me paso el rato
tirado en la cama, planeando su asesinato.

Sería cuestión de un palazo, duro y certero,
como con los dirigentes del mundo entero
o de un mordisco acertado en la yugular
¡que ya, de una vez por todas, lo haga callar!

Pero como el perro es solo un imitador
ya que de otros perros más locos tomó el ejemplo
– y sin ir más lejos, su dueño ladra mejor

pues, cada domingo, transforma su casa en templo
y exhibe su histeria con fuerte amplificador –
al dueño apaleé y al perro dejé en sosiego.

19.7.14

Libro roto



en el aullido se surge
aún el langor no amaina

en el albor de lo que no se logra
me he quejado
admito que mi error fue la duda
envió una onda temblorosa en derredor
un choque didáctico

doy cuartelillo al que se acerque
es inefable y solemne

el toque de queda en la colmena
un avispero desprendido
el accesorio empírico de la verdad
una vez desechado
y mezclado con los infieles de miel
y sus acólitos perfectos

comodín de mudanzas
fuerte por temporadas
agriado de esperas de bus
de raíles sucios
de garras mugres
y de otras vicisitudes emblemáticas

parece saberse de memoria
todos los desgarros de una guerra ajena
y no cabe en su intifada
el baldío motor de las costumbres
tendidas en un barrizal más

la espera en ascuas
mástil de lana
tejido en vacuos espacios
de tan trillada especificidad
que no vale la pena estremecerlos
ni acariciar su recuerdo

prisa anudada
eres un beso que se mueve
con los sueños más esbeltos
cuando se abre el ave
y se expone al viento
los cánceres cesan

9.7.14

Hamelin reenactment



a luring tone is required
for a powerful Hamelin reenactment
it must not be vain
regardless of scope and reach
the instrument must not be hollow
it must not be frightened
all its keys must open doors
the luthier who conceives it
must be holy of heart
his ear must be dented with flair
and his body
must have known deception
whatever the price or panorama
for what exudes falsehood
falls into rabid traps
but this must be curative
the ear is ensnared and lingers
in an unstoppable limbo machine
crippled with beauty
alas not ours for trust or touch
the inequalities persist
a flutter of cars brings us back
to where we were snatched from
everything is just as predictable
a decorative population remains
all parameters are unchanged
traffic-lights behave as expected
they regulate pristinely
their codes of color well oiled
at the denser point of the present
we absorb and are absorbed
by sharp recesses of oblivion
diminutive gems of time
encrusted within various ratios
of a perishable cortex
yes we have been transmuted
and permeated with a different hope
one in which we still cannot wake
at least not for prolonged intervals
not yet and not for all
for those who reach it
it is demanding and exhausting
it is a pinnacle of want
a proclamation of itinerary
and a statement of destination
the wanton fragments of identity
tossed into thin air
and reconfigured by sheer will
we are the codes
we the authors
we the encoders and the decoders
we the codec dreams
we the broken fingers
of transatlantic cables
coated with gutta-percha
and gnawed by the abyss
we to choose
we to be chosen