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12.3.14

Dir­án que es Photoshop



hago de mí, encrucijada
al despertar de cada engranaje
y no sé quién
musita así en mi sien para perderse

hago de mí, rastro
pero los demás lo arrastran
y en lo enristran a su holgura
como un pasatiempo desesperado

hago de mí, cuento
de mis ardores siempre entusiasta
con culata hendiendo mis razones
para contarlo

hago de mí, vendaje
para mí y para el voraz tiempo de suerte
y que cese la estupenda vocación
que me acontece

hago de mí, risa
donde nacen los perdones y el oscuro
abucheo permanente del entorno
que zumba detrás del oído

hago de mí, pasto
para que mujan los gandules al azar
y en él arranquen una flor
los más crueles de entre ellos

10.3.14

Uribe
o el culto a la decepción




No parece ser posible despolitizar el Arte, pero la política ha pillado a la estética. Todo tiene aires de telenovela bananera. Ya la tienda no es lo mismo, el SAI no es lo mismo, el olor a papaya mezclado al de la gasolina para moto de alta cilindrada no es lo mismo, todo esto en el país que opina que la espiritualidad tiene también forma política y que opina que la opinión importa hasta la muerte. Hemos entronizado al chanchullo, al tramuyo, a la fanfarria de pueblo desafinada por cuartos de tono, al astro potente y tumbaicoteas que nos estremece, ya el mal nos ha pertenecido y hemos pertenecido a él. Este país es un matrimonio perfecto entre la locura y el rigor no escrito, entre la gastronomía y el hambre, entre la playa y la cumbre más alta, entre lo humano y lo animal. No sabe uno si cualquier día no deberá embarcarse por temores inmerecidos o zarpar hacia el tremendismo. Esto funciona desde que no funciona – ha hecho emerger en el ser humano verrugas trans-generacionales que se han amoldado en genéticas chimbas (aunque bonitas), descendencia de esclavos, de desraizados y de presos huyendo de una justicia también apócrifa. No se puede esperar nada de lo que ya iba tan mal, solo ese desgarrado testigo llamado cultura podrá verter en nosotros la necesaria agalla del bien sin sombras ni peros morales. Pero todo se desmonta cuando la cultura está secuestrada por la política: ya es un fenómeno mundial, ya que la nuestra está a su vez amenazada por influencias externas de pseudo-culturas que están tan fabricadas como un genoma artificial o un universo completo de juego de rol. Ya la cultura está inhabilitada para influir, el país está llevado por una mafia y todos lo saben. Reina, pues, el miedo y nada más. Hemos vuelto a tiempos feudales (si es que alguna vez, como bien dice Vallejo, habíamos logrado salir de allí) – y ni los malos han cambiado de apellido ni el del otro ha empezado a importar. El mío, en todo caso, lleva tiempo ya comprometido. Para quien piensa, este país es el matrimonio perfecto entre esperanza y decepción, un equilibrio donde cada día, a cada hora se logra cruzar el umbral en una bipolaridad que refleja sol y luna. Como Europa del Este, como África, como el mismo mundo entero que se dice libre, yacemos cada vez más conscientes de estar bajo yugos con nombre propio; pero algo nos define, algo nos tuerce más allá de lo posible. La ignorancia nos apremia y la soberbia nos viste, vamos mal. ¡Basta ya de tanto mal falsamente necesario, basta ya de tanta interrupción a la creación, basta ya de tanta obstrucción al crecimiento de lo pensado y de lo nutrido, de lo humano, basta ya de tanto ruido! Es que ustedes molestan, con su nación, con todo lo que hay en ella, desde el Senado hasta los picós, del Carnaval hasta la Feria del Libro, desde sus carros estrenando pito hasta el pastor de la iglesia cristiana que hace distorsionar, histérico en una esquina de barrio, el parlantico que alquilan también los domingos para poner reggaetón. ¿Acaso no se puede, en este país, en este mundo, uno tomarse el tiempo sencillamente para SER? ¿Por qué nos importunan con su presencia, por qué nos imponen horarios y producción, nos piden resultados en sus términos, nos hacen ir a votar si en realidad no importa ni cambia nada, si en realidad ya hacen lo que quieren? Despiértenme un día, vecis, despiértenme cuando toda esta vaina esté recuperándose de su pase, porque yo no le doy a eso, estoy buscando concentración para obrar dentro de un Arte puro, sin sus interferencias. Despiértenme un día, vecinitos, si se prende toda está mondá p’a salir de aquí a algún lugar que no desprecie tanto el conocimiento y el progreso artístico, un país que escucha reggaetón o que vota por Uribe (otra vez), “un país de aficionados al fútbol” (Vallejo otra vez), un “país de mierda” (César Londoño y mi mamá). 

1.3.14

Filo a hilo
(Acuarela rítmica)



oleaje negro
blindado por espolones infinitos
ancla del viento
azul de talle y porte
firme en la alabanza vespertina
rosado cuando le conviene
con adecuado corte
ensimismado
por dentro enfrentado a la fuente
al tesoro imantado
entrenzado a lo absurdo
como un golpe de agua

es muelle cohabitando un futuro
tendido sin norte
sobre raíces marinas
que a pesar de todo luce
que se traga el halo del faro
entre inhalaciones desesperadas
hallando semblanza entre sollozos
promesa de firmamento
frente a espadas nacientes de luz
que reanudan y desanudan
desnudando el cielo
filo a hilo

25.2.14

El peso de la impostura
O
Imposición sin posición



ahora les falta respirar como un avión
encontrar los puntos de ancla
e hilvanar entre ellos telas de polvo

prófugos con sus trastes acuestas
encaramados al sol ensayando
bestias nuevas a las que amarrarse

de donde fluye un núcleo
como el que influye en la sed
donde interviene el instinto

el orgullo de lo distinto
no es más que vacuidad de lo inaudito
de lo no visto a tiempo para evitar nada

ahora les toca enhebrar puntas de sangre
los colmillos no se pueden aflojar ahora
sin haber arañado la corteza insubsanable

lo trivial es el lenguaje
y no la imagen que queda impregnada
abonando las profundidades

lo confuso es el lector
y no el poema
porque su vida es adyacente al poema

(y no lo contrario, que es trampa)

17.2.14

Trop d'adjectifs



èccolo!
un bras dans l’effort de nuit
une étreinte dans la syntaxe absolue
je ne fais plus la fête
mais j’épargne
comme épargnent les bêtes fantomatiques
j’observe une lueur géante
gratifiée des orbes giratoires
escarper l’étui épouvantable
souche après souche
dans un trait dispersé

ça signifie beaucoup
de te tolérer en petit sursis
de m’esclaffer de toi
devant les dieux immondes
et ça mortifie de t’éclairer
car tu t’éloignes
tu fais de ta nuit un miracle à part
et ça me gosse profondément
de penser à l’ennui
que tu m’éprouves
sans que ce soit moi
l’interventeur général
de ta jouissive paresse

21.1.14

Soneto vallenato



Soy hijo de tremendas profecías
y artífice soy de mi propia sed,
así que no me sirva hipocresías
cuando me esté tratando su merced.

Hay algo que de niño ya sabía
y ahora yo le comunico a usted
para que no falle su puntería
ni vaya a dar derecho a la pared;

si fuera más juicioso admitiría
que quiso usted sangrarme hasta la encía
pero va en cuerda floja sin la red

y se le va a caer la mercancía
al demostrarse que su altanería
es plana como una pantalla led. 

15.1.14

De lo que mató a Jattin



flaco desesperanzador
de las cáscaras de estrella en la retina
ensartado en nubes sobrevives
mugiendo entre bichos bruscos
ramificando sin referencias
al umbral de una catarsis

moraleja entre tantos
muchacho frágil que huyes
de costra en costra arrancando
la pintura de las paredes
para depositarla en el lienzo
de tu escogencia

hay síntomas preclaros de la tormenta
pero siempre buscas alguien más
para apaciguarte
alguien que no te conozca
que no haya sufrido albas contigo
ni le importe si sucumbes al sol

prefiero el misterio ¿sabes?
pero aquel que maravilla
al que hace fruncir ceños
aquel que duerme caballos
al que acaba un comején
en un arrebato de madera

si quieres jugar juguemos
más no como juegas tú
porque eso es anticonstitucional
y mató a Jattin y paró de contar
bajo un palmeral
hediondo