BLOG PERPETRADO POR

FRANCISCO LEQUERICA

1.6.10

Ahuyento de un globo


Mancho abdómenes cual un grillo
invicto bajo la yerba hecha de fuelle
como en un puerto poniente bebo sal
y como un perro en guarida
hurgo los huesos
pero no se puede poner nombre
al catéter del tiempo usado
al cuentagotas que alumbra los gritos
con empujones en la obscuridad
ni a las palabras que se ostentan
un día con todo el mogote en alarde
y al otro cuerno abajo
careciendo del sano orgullo
del que cumple
y con esa vanidad de barro
que no puede ser soportal
de ningún monumento
y sentado entre ellos me aburro
en la mira de un dardo ajeno
sentado al aviso
de traqueteos del tren que no llega
a las cuatro de la mañana
y si los cangrejos hambrientos se desgañitan
a pinzarme y se tragan mis pullas
no me muevo mas de aquí
de este anden estúpido que no quiere
equivocarse
y si soy un trapo de nervios
que se quiten las señales y las vías
y estos inhóspitos pedruscos
y los fogonazos de viajes torcidos
que se apartan los unos de los otros
en el morro y en la esquina de la noche
gobernando con tinta
pero la manilla ha doblado los relojes
más allá de la decencia del crepúsculo
y hay que irse ya
me digo
mira el cielo una última vez
te pertenece
te persiste saber qué vez será
e
insistes trazando un hilo entre tu sabiduría
y el arte en las almas de los demás
en sus casas del futuro
sentados en sillas que fueron nuestras
triunfarás
con los fierros que te sujetan
con las grietas apretándose a las paredes
fosforesciendo
los impunes han florecido
sus bibliotecas de Alejandría arden más
y otros las ignoran
como se queman los tejados de la ciudad
y que el humo de los fieles nos quiebra
en la garganta el polvo negro
desencajando arterias
pero huyendo por las tejas sueltas
excavando cielos sobrevivimos
izando al parecer uno de los primeros
globos de sonda eternos
sin leyes
salvo la de la flotación absoluta
al tanto de nada
sin depredadores naturales
allí a setenta y cinco mil pies
donde pacen vacas aéreas
donde atónitas interrumpen su rumiar
e inmovilizan sus mandíbulas
y nos miran dos instantes
con ojos de vaca llena
y vuelven a hincar las cabezas
masticando nubes

Y sigo subiendo en este globo