BLOG PERPETRADO POR

FRANCISCO LEQUERICA

22.6.10

Invocación para una visa


País que dejas derramadas las almas con los aceites de benzol
y que en urnas ya ni gritas ni te instruyes,
país que en cuero huyes
de las ciénagas que tú mismo te has creado
y de las grietas que albergan hinchazones
de las que se amamantan las serpientes e hígados del sol
de las que tu también te has amamantado
a borbotones
con erguida luciérnaga a tu lado.

País que ya no pisas sino truenas,
que ya te has engullido el horizonte con antenas
y con féretros de paz y aburrimiento,
país donde las penas cuestan más que le pan y el nacimiento
y las verduras se amontonan
donde las hienas cobran cada día una moneda
por ser las defensoras del tormento,
país del don de hechizos sin efecto,
país del verbo infecto,
país,
casi país,
cuadriculado.

Gatos de seis vidas, formularios y papeles
de varias páginas, de varios árboles, de ovarios
encogidos, sin dar candela al párpado.

Gritos de putas que ya no importan,
ni que los comisarios duerman en paces políglotas
ensanchándose el vientre contribuido.

Ensaladas de patos y cajas, de zanahorias en cáscara
sin que se suba la bilis a la boca uno se pone a respirar
por la boca uno se pone a resbalar

Y se amontonan los peces agrios en las callejuelas
y no estás aun presente en la consciencia de los murciélagos
en la fechoría ardiente
en el pulso y el efecto
de manchas de vidrios y aceite con los hedores
del amoniaco y de las ollas sucias.

Es este país de balas contiguas, de ratones
y de las hojas de papel seguidas
en corrido varias
hasta sacarle a uno el hipo por el cuello,
país de las miradas contrarias,
país de amonestaciones y de ruedas de tren,
del salvoconducto,
país del veto y la multa,
del que insulta,
del vaivén,
a puntapié y a puta madre.
un juez y un policía deplorable
que ni siquiera se permite ser corrupto.

País que con tu reino de especulaciones,
cuernos, toros y mordazas,
nos has tocado tanto los cojones,
país de los que duermen,
de los que toman las pastillas ya sin falta,
que ya institucionalizaste tu racismo
para que te quejes del mismo
cuando se te ve la raza.

País que me legaste un pasaporte,
para que pudiera ser un número en inglés,
un mujeriego,
un torturas,
un veneno en las raíces de mi sangre,
nada mas por haber nacido aquí,
país sin nombre,
ya desdichado,
por el que nadie se define,
por el que se calla.

Has rechazado los regalos de todos los pueblos
y te inundas del agua de tus molinos
y se te daña la cosecha
y ni te inmutas
y ya ni las alas que se te quieren prestar
las aceptas
y sacas las uñas
y las otras.

Haces muecas, se te ve
el pedazo de corderito entre los dientes,
se te va cayendo el costado aunque no lo sepas,
se te va birlando el milagro,
se te va mermando,
se te va.

Vas a ser tú,
país de los malabares ahogados,
de las lúgubres pericias y de tantos lagos que nos
podrían regar,
eso nos dijimos,
tu vas a ser, pues ya no respirábamos
en nuestras tierras
que habéis apestado
y desnutrido
como a puercos felices.

Vamos, feligreses.
Éste es el país.
Es éste.
Un país por ser.
Un país
a punto de ser
un país.

Y con dos velas
una visa
y con tres se puede comprar
una casita
donde el aire aun no está teñido de ninguna traba
de ningún color falso del fosfato
y con cinco velas
te sale un canal de aburrimiento
y una antena
pero te dejan en paz
y puedes fingir aburrirte solamente
y también te abandonan
y puedes seguir haciendo
respirar por poros abiertos como balazos
a la cumbre de los sentidos
y también te dejan tranquilo
y ni te lo dicen que lo hacen.

A cambio de una suma
respetable,
y ya para evitar
que se te pongan cuatro bombas
en tus embajadas,
porque a mí no
pero a otro se le
atraviesa un cable verde y no el rojo
o una sobrina deshebrada al obús
por allá donde no tienen nombre,
y a ver qué país

País,
para evitar palizas,
y lanzamientos de mazas
nuestras y tuyas,
fin a las cazas,
fin a las Gazas.

País,
a ver qué.

País
que a menudo rebasas las visas
dale una al wey.