BLOG PERPETRADO POR

FRANCISCO LEQUERICA

16.7.11

Rafael Schutz: embajador del odio

(photo: RTVE)


Pobrecito Rafael Schutz quien, yéndose de su cargo de embajador de Israel en España, nos cuenta que ha vivido "en carne propia parte del odio y del antisemitismo que existen en la sociedad española". Esta desfachatez, de parte del caradura quien, tras la muerte de nueve integrantes de la Flotilla de la Libertad por causa del injustificado ataque las fuerzas israelíes, el 31 de mayo del 2010 en aguas internacionales, dijo: "Sí, nueve personas han muerto en ese acto. Pero 155 murieron en un ataque terrorista en la India la semana pasada. ¿A quién le importa? Veintitrés españoles han muerto en las carreteras en el último fin de semana". Parece ser que en la mollera no le cuadra que le odien y, claro está, como es sionista, se puede acoger al holocausto como los mafiosos norteamericanos se acogen a la quinta enmienda. A estos fanáticos sionistas les encanta dar lástima, poner ojitos entornados, confundir el racismo con el odio a los hijos de puta, representar al monopolio de los perseguidos. Por detrás siguen dando caña, asesinando a gente con la excusa de la legitimidad, haciendo todo tipo de trapicheos y negocios con sus amigos estadounidenses, sin vergüenza alguna. A aquellos que quieran protestar enérgicamente contra Israel, se les tiene reservado un tratamiento especial, pues no hay humano quien pueda escapar de la persecución del B’nai B’rith. Nadie les lleva la contraria demasiado tiempo, ni les importa ningún tipo de autoridad, ya que este espécimen teñido de rojo nos asegura que: "las reuniones y comunicados de la ONU son casi siempre el mismo ritual, no le concedemos demasiada importancia".

Por una vez que les sale el tiro por la culata, y que se marcha uno despavorido, invocando además erróneamente al racismo como causa, me parece motivo especial de celebración. Sí, desgraciadamente hay racismo en España (no hay más que preguntarle a un sudamericano, un marroquí, un gitano, o sin ir más lejos, a un vasco, a un catalán…), y desafortunadamente es más que posible que acabe desembocando en guerra civil. La península ibérica – es más, toda Europa – vive en estas décadas una venganza cultural, histórica y semántica, al acudir la inmigración masivamente desde aquellos lugares cuyas gentes fueron colonizadas, dominadas, aniquiladas y cristianizadas. No es en vano que se puede pulverizar a pueblos enteros con el pretexto de robarles el oro (o el petroleo): cinco siglos más tarde hay que pagar los intereses históricos. Así, de entre todas las naciones colonizadoras, España, que fue la que más daño hizo en América, es la que se está llevando la peor parte de la venganza. Ello es lógico: ahora los descendientes de esos pueblos vuelven para invadir España, aunque sus razones sean varias, y que nadie se lo proponga como tal. Pero la historia es mucho más que eso, más que un millón de personas buscando trabajo, y los motivos verdaderos de la historia siempre encuentran modo de colarse en la vida cotidiana de los millones que la componen. ¡Ahora, a pagar, España, por castigo de los siglos!

Pero el atrevido de Rafael Schutz pretende pertenecer a esta historia, cuando no pinta nada en ella. "Háganme el favor y vean la realidad", se lamenta. El favor nos lo hace él al marcharse para siempre. Se quiere pretender víctima de racismo cuando ni siquiera va con él. A él se le odia por déspota, que no es lo mismo. Odiar a Hitler no es ningún caso de racismo anti-alemán. Pero es bien sabido que el sionista cree que le odian por judío, ya que de todas maneras se sitúa a sí mismo en el ombligo del mundo. ¿Y cómo tener confianza en el juicio de alguien que se cree elegido de dios? Desgraciadamente, a este peón del mal, no le ha echado nadie de España, no lo ha expulsado ningún político, ninguna ley, y eso es porque que los racismos se fomentan, se compran, se difunden por la tele, y en Israel ya son especialistas de estas dudosas técnicas. Pero a ver si aprenden de lo que pasa en España – tanto colonizar, tanto oprimir a los pueblos, no puede traer nada bueno. Algún día, la edad de hielo terminará. Todo proceso excesivo, natural o no, se ve eventualmente equilibrado por un proceso contrario de comparable virulencia. Esto es física, lógica, ley de vida. Pueden pretender invadir a palestinos, sirios, egipcios y jordanos, pero la venganza histórica es inevitable, aunque sea en quinientos años. Y se la deseo al rojizo artificial, embajador del odio, Rafael Schutz, con todas mis fuerzas.