BLOG PERPETRADO POR

FRANCISCO LEQUERICA

8.8.11

Ratzingate (la visita del papa a España)


Más de 50 millones de euros: es lo que pueden llegar a costar los gastos de la visita del papa a España entre el 16 y 21 de agosto del 2011. A este Ratzinger, siendo instigador de tantas muertes por su condena del control de la natalidad, instigador de tanto odio por su doctrina cegada, y representando a la Iglesia (la cual ha perpetrado, desde su aparición, más asesinatos que Hitler y Stalin juntos, así como los genocidios y exterminios más eficaces y menos castigados del mundo) – parece mentira que se le pueda tener en tanta estima, que pueda justificar tanto gasto, que movilice a tanta gente.

Ahora bien, podrán decir que esa pasta no se la van a sacar al contribuyente, pero es que entre empresas y ricos que invierten (con hasta 90% de deducción fiscal), las donaciones católicas y la participación indefectible de todo el espectro de la legislatura civil, lo que asombra es la capacidad que tienen para materializar – cual el mago Tamariz – más de 50 millones de euros, en un país hundido en una crisis donde los desahucios, el desempleo y el hambre se disparan. Y lo más bochornoso es que el dinero se pueda recaudar tan fácilmente para esta lúgubre causa, aun siendo imposible generarlo para el bien social urgente.

Es en estos momentos, y no en el decoro artificial de la ceremonia cristiana, donde se aprecia el verdadero trueque de valores que protagoniza la Iglesia, tergiversando los supuestos valores del Cristo aquel, que eran votos de pobreza y humildad. ¿Dónde está el San Francisco de Asís de Zeffirelli para ponerles en su sitio? Si tan cristiana fuera esta gente, vendrían a España a dar dinero y brazos para sacarla de la crisis, dejarse de lujos, y a pedir perdón por los cientos de años de borreguismo que nos han legado. Ya diría Cervantes: con la Iglesia hemos topado – hacen ya de eso cuatro siglos. Y si no, que le pregunten a un Maya (pero a uno de verdad), a un Chibcha, a un Miguel Servet: ¿qué piensan de la Iglesia?...

Este papa lo único que hace es fomentar el odio y la estupidez, pero los pobres imbéciles (y no es por insulto, sino por culpa de la colonización) del Tercer Mundo se creen todo lo que dice, y caen como moscas con el SIDA. Poco le importa que los médicos y especialistas, apoyados por pruebas contundentes que solo él se atreve a contradecir, mantengan tajantemente que el SIDA se puede evitar con un condón. Poco le importa que, por falta de tecnología de plásticos en Galilea, Jesucristo no se haya pronunciado nunca sobre el condón. Nada más por eso, por los miles de personas que mueren del SIDA cada día en el mundo por escuchar sus consejos, merecería que algunos enfermos le ahorcaran con un condón (ya que eso se estira la mar de bien) desde el campanario de la basílica de San Pedro. Aunque eso es todo – nada de quemar conventos…

Lo peor es que se le pueda seguir, defender, aplaudir, y hasta pagar millones por recibirle. Menos muertos habrá causado Gadafi y más revuelo habrá hecho cuando visitó España con apoyo oficial. Recordemos los escándalos que acechan a la Iglesia en este siglo: Ratzingate. No será la primera vez que a los malos se les pasea con todos los honores, y he aquí el país donde Franco se murió de viejo como Pinochet en Chile. Solo se puede rogar que la luz ilumine menos a todos estos millones de cristianos: gente engañada, gente sin imaginación, falta de recursos creativos, culturales, emotivos y sociales. Si esta gente pudiese ver la magnitud de la mentira, de cómo – durante siglos – se ha controlado por allí a toda la humanidad, otro gallo nos cantaría.

Y con la hambruna que hay ahora en el cuerno de África, ¿cómo no se le ocurre al papa irse por allá a besar niños esqueléticos, a darles las sobras de las comilonas del Vaticano? Es que no le gustan las moscas cojoneras, y como no se pueden gastar 50 millones de euros en Etiopía (porque si los tuvieran, comerían antes que invitarle), y solo vive a costa de los demás, pues no irá. Es que no le pueden garantizar el hotelazo ni los matones para cubrirle, y como África acaba en los Pirineos, pues he aquí su visita al continente negro.

Defensores de agresores pedófilos, homófobos, contra el aborto y la eutanasia, defendiendo continuamente los intereses secretos y alimentando cauces de poder fanático (cf. la actitud de la Iglesia durante el Holocausto) – a estos peces hemos invitado, movilizando fuerzas descomunales: 10 000 agentes de seguridad, alrededor de 275 institutos y polideportivos para albergar a los peregrinos, 700 000 copias del catequismo, cientos de horas de TV en directo cubiertas por 4000 medios de comunicación de los 5 continentes, con una audiencia potencial de 600 millones…ni que el Rally de Núremberg (y éste estuvo).

La lista es un sinfín de excesos y de opulencia restregado en la cara de la pobreza que la doctrina que el papa representa pretende combatir. Además, lo que es insultante, es la poca credibilidad que se le otorgan a los grupos que organizan contramanifestaciones para sensibilizar al mundo (sobre todo ante el descomunal despliegue mediático) cuando la legitimidad de sus protestas ya ha sido establecida y representa también una mayoría de opiniones.

En el planeta, en este mismo momento, aparte de los 600 millones de borregos que van a ver al papa por la tele, tiene que haber mucho más que 600 millones de homosexuales, de víctimas de los abusos de curas y obispos, de mujeres que no han podido abortar, de familias rotas, de enfermos de SIDA, de intelectuales, de ateos, de científicos, y hasta de cristianos, que están profundamente ofendidos por esta visita, y sus voces están siendo ignoradas. Alguien tiene que contarles a todas estas marionetas que, por más que se arrejunten todos en un sitio, no son más que una minoría. Pero nadie puede: están sordos, solo escuchan al papa.