BLOG PERPETRADO POR

FRANCISCO LEQUERICA

27.9.11

Esperanza Aguirre y sus Jacobignados


Lo suyo es para un chiste. Y encima proferido durante el lanzamiento de un libro sobre la Revolución Francesa de Pedro J. Ramírez, es decir, un poco fuera de tono. Dice Esperanza que cuando se habla de democracia con adjetivos, como orgánica, popular, directa, en realidad se está hablando de dictaduras. Se ha puesto a advertir que detrás del 15-M se puede esconder un golpe de estado, y para mayor inri compara con el de los Jacobinos en 1793. Y sigue, y tiene cuerda. Bueno, ya está: ya he tirado mi café; creo que voy a cambiar de marca.

Todo esto debiérase entender como un desafortunado encadenamiento de acontecimientos y no como una broma de arte concejtual bien planeada/plagiada$pagada (como esta misma) y de mal gusto, no como una gilipollez onanista a lo Yoko Ono. Es necesario explicar – y he aquí que me lo propongo – que hay de por medio varias sales de estas de litio, anti-depresores de vanguardia que las gentes con estos salarios descomunales se pueden permitir, y – claro está – un esperpentismo innato, ya de carrera.

Ahora bien, con tanto litio en el cuerpo, y de aumento en aumento para frenar el desequilibrio – éste, ya de por sí y más que nada por la internacionalidad de la referencia, Europeo – esta mujer podría explotar en cualquier momento, como en Palomares. Y es que – y cito a la Wikipedia – el litio puro es altamente inflamable y ligeramente explosivo cuando se expone al aire y especialmente al agua. Confiemos que Esperanza Aguirre tenga un buen paraguas.

Conque los Indignados parecen Jacobinos. ¿Es que teme por el rey? Este despropósito, como lo llama bien Bono (inevitable pleonasmo), aunque no guste él más que ella a los Jacobignados, esto – digo – aparte de ser una táctica de más para vender el libro de Pedro J., es otro de estos patinazos retros que se pega la clase política desde que la ebullición social pone en evidencia su torpeza y sus trapicheos. Es decir, son palos de ciego.

La Condesa consorte de Murillo y Grande de España, Dama comandante del Imperio Británico, que se ha debido de estar leyendo el libro en la cama, dando cabezazos, pues seguramente habrá tenido unas pesadillas chunguísimas con Robespierre en la Puerta del Sol y se habrá tenido que cambiar de bragas a las tres de la madrugada, por ser menester. Por la mañana, como es ritual en su clase y generación, la presidenta habrá pedido a su médico que le aumente la dosis de litio, por si acaso, ya que siendo Robespierre más feo que Góngora, querrá ella sin duda cambiar de ópera onírica con relativa urgencia.

Elemental: el Emmenthal, chorizo, dos o tres vinachos de buffet y ¡atiza!: esto reluce. O sea, la pobre mujer, ya relámpago, ya tormenta química, se imagina que en el kilómetro cero están a punto de tirar la estatua del oso y del madroño para instalar la guillotina. Los plebeyos, alzados con picos, piedras e i.Pad, han venido a buscarla y saltan en añicos las ventanas de palacio, con cañonazos silbando entre los clamores de la Carmañola. Y, fijándose con detenimiento en la cuchilla de la guillotina, ve que el filo tiene forma de ceja.

Y ante las cámaras, se convierte en una Sarah Palin de litio, y por no invocar ya a Durruti ni a Stalin como representante de los Indignados, que eso está muy cerca y puede acabar en los tribunales, pues decide sacar a los Jacobinos. ¡De entre todas las marcas de gaseosas: ella escoge la quinina, que reluce en la oscuridad! Ni Ozzy Osbourne, en todo el esplendor yuppietílico de su insulso programa de telebasura, ha alcanzado a decir una parida tan lograda como esta.

Vamos a ver, Marie-Antoinette, ¿es solo ahora que usted se dah cuén, de que esto va con el estado, con reformarlo, con terminar con lo que representa hoy en día? ¿O acaso usted se creía eso de que los Indignados eran solo unos okupas con un mono acojonante que querían petar farmacias y un puñado de estudiantes y de vagos antisistema que no querían trabajar? ¿O que solo es en España, su voluntad de algo – sí, por qué no decirlo así, ya que usted lo dice – algo así como un golpe de estado? El pueblo que les elije lo hace a cada hora de cada día, y no cuando a ustedes les venga en gana la farsa de gastar millones en elecciones, y aun así, cuando ganan, no los representan a todos.

¿Y de dónde saca Vd. semejante sandez, Esperanza, de que son Jacobinos? ¿Acaso ha visto por ahí a muchos Sans-Culottes de los de cogote en la estaca (de los de lanza en astillero, &c., ya puestos)? ¿Acaso los quiere ver? ¿Y quién cree que tendría miedo de los Jacobinos en 1793, Marie-Antoinette? ¿Y quién en 2011? ¿No se dah cuén de que es precisamente todo el rigor democrático del 15-M que ha impedido, pese al rencor y el hambre que ustedes y los que ustedes protegen provocan, que a la clase política se les haga un solo rasguño?

¡Ay, Esperanza, si no fuera por el infinito respeto que este auctor debe a la obra de su querido, de su queridísimo tío Jaime, cuanto tiempo perdería en reírme de Vd., y hasta de tú!