BLOG PERPETRADO POR

FRANCISCO LEQUERICA

29.9.11

Migration phonétique


Je, Hérode
Je rôde
J’érode
Gère-odes
Chère Aude
Je, héraut de…
Jets rondets
J’erre au dé
J’ai roté
J’aère hauts thés
Giro d’…
Girouette
J’y rouais, tsé
She wetted
Silhouette
S’il voit des
Siffle ou aide
Si flous êtes
Scie fluide
Siphoïde
Psy faux id
Xiphoïde
Xipho Ovide
Que s’il faut, vide
Qu’ainsi vaut huit
Gain d’cils vous fitte
Gazelle va vite
Gaze-elle? Fact it…
Quasi-olfactite
Casse-yeule factice
Casio’ll fuck this
Que ha sido el Ford gris
Casses-y tou’l’phare crisse
Quéssé tu lui fas au Christ?

Moé?

Ben oui…toé!

Alors, ben…
Je, Hérode
Je rôde
Pis…….
Je, Hérode
J’érode
Car…….
Je, Hérode
Je hais Rhodes!

27.9.11

Esperanza Aguirre y sus Jacobignados


Lo suyo es para un chiste. Y encima proferido durante el lanzamiento de un libro sobre la Revolución Francesa de Pedro J. Ramírez, es decir, un poco fuera de tono. Dice Esperanza que cuando se habla de democracia con adjetivos, como orgánica, popular, directa, en realidad se está hablando de dictaduras. Se ha puesto a advertir que detrás del 15-M se puede esconder un golpe de estado, y para mayor inri compara con el de los Jacobinos en 1793. Y sigue, y tiene cuerda. Bueno, ya está: ya he tirado mi café; creo que voy a cambiar de marca.

Todo esto debiérase entender como un desafortunado encadenamiento de acontecimientos y no como una broma de arte concejtual bien planeada/plagiada$pagada (como esta misma) y de mal gusto, no como una gilipollez onanista a lo Yoko Ono. Es necesario explicar – y he aquí que me lo propongo – que hay de por medio varias sales de estas de litio, anti-depresores de vanguardia que las gentes con estos salarios descomunales se pueden permitir, y – claro está – un esperpentismo innato, ya de carrera.

Ahora bien, con tanto litio en el cuerpo, y de aumento en aumento para frenar el desequilibrio – éste, ya de por sí y más que nada por la internacionalidad de la referencia, Europeo – esta mujer podría explotar en cualquier momento, como en Palomares. Y es que – y cito a la Wikipedia – el litio puro es altamente inflamable y ligeramente explosivo cuando se expone al aire y especialmente al agua. Confiemos que Esperanza Aguirre tenga un buen paraguas.

Conque los Indignados parecen Jacobinos. ¿Es que teme por el rey? Este despropósito, como lo llama bien Bono (inevitable pleonasmo), aunque no guste él más que ella a los Jacobignados, esto – digo – aparte de ser una táctica de más para vender el libro de Pedro J., es otro de estos patinazos retros que se pega la clase política desde que la ebullición social pone en evidencia su torpeza y sus trapicheos. Es decir, son palos de ciego.

La Condesa consorte de Murillo y Grande de España, Dama comandante del Imperio Británico, que se ha debido de estar leyendo el libro en la cama, dando cabezazos, pues seguramente habrá tenido unas pesadillas chunguísimas con Robespierre en la Puerta del Sol y se habrá tenido que cambiar de bragas a las tres de la madrugada, por ser menester. Por la mañana, como es ritual en su clase y generación, la presidenta habrá pedido a su médico que le aumente la dosis de litio, por si acaso, ya que siendo Robespierre más feo que Góngora, querrá ella sin duda cambiar de ópera onírica con relativa urgencia.

Elemental: el Emmenthal, chorizo, dos o tres vinachos de buffet y ¡atiza!: esto reluce. O sea, la pobre mujer, ya relámpago, ya tormenta química, se imagina que en el kilómetro cero están a punto de tirar la estatua del oso y del madroño para instalar la guillotina. Los plebeyos, alzados con picos, piedras e i.Pad, han venido a buscarla y saltan en añicos las ventanas de palacio, con cañonazos silbando entre los clamores de la Carmañola. Y, fijándose con detenimiento en la cuchilla de la guillotina, ve que el filo tiene forma de ceja.

Y ante las cámaras, se convierte en una Sarah Palin de litio, y por no invocar ya a Durruti ni a Stalin como representante de los Indignados, que eso está muy cerca y puede acabar en los tribunales, pues decide sacar a los Jacobinos. ¡De entre todas las marcas de gaseosas: ella escoge la quinina, que reluce en la oscuridad! Ni Ozzy Osbourne, en todo el esplendor yuppietílico de su insulso programa de telebasura, ha alcanzado a decir una parida tan lograda como esta.

Vamos a ver, Marie-Antoinette, ¿es solo ahora que usted se dah cuén, de que esto va con el estado, con reformarlo, con terminar con lo que representa hoy en día? ¿O acaso usted se creía eso de que los Indignados eran solo unos okupas con un mono acojonante que querían petar farmacias y un puñado de estudiantes y de vagos antisistema que no querían trabajar? ¿O que solo es en España, su voluntad de algo – sí, por qué no decirlo así, ya que usted lo dice – algo así como un golpe de estado? El pueblo que les elije lo hace a cada hora de cada día, y no cuando a ustedes les venga en gana la farsa de gastar millones en elecciones, y aun así, cuando ganan, no los representan a todos.

¿Y de dónde saca Vd. semejante sandez, Esperanza, de que son Jacobinos? ¿Acaso ha visto por ahí a muchos Sans-Culottes de los de cogote en la estaca (de los de lanza en astillero, &c., ya puestos)? ¿Acaso los quiere ver? ¿Y quién cree que tendría miedo de los Jacobinos en 1793, Marie-Antoinette? ¿Y quién en 2011? ¿No se dah cuén de que es precisamente todo el rigor democrático del 15-M que ha impedido, pese al rencor y el hambre que ustedes y los que ustedes protegen provocan, que a la clase política se les haga un solo rasguño?

¡Ay, Esperanza, si no fuera por el infinito respeto que este auctor debe a la obra de su querido, de su queridísimo tío Jaime, cuanto tiempo perdería en reírme de Vd., y hasta de tú!

26.9.11

Colección Merienda de Blancos 2011-12

(Photo: Frank Hurley, 1916)

La impresentable colección Merienda de Blancos se da a conocer con este corto prensado de comunicación, a día de hoy, con el recién estrenado mes de Vendimiario.

Fruto de una exacerbada labor de histeria sublimada, de intuición adiestrada y de mecanografía, esta editorial pretende instaurar el soplo cósmico en cada una de sus páginas. El mandato de la colección es conseguir, mediante la desopilante absorción de empanadillas o cualquier otra substancia surrealista, la abdicación total de las regularidades, la defección de los ciclos solares, lunares y terrestres, y la dimisión de gobiernos, lacres y hacendados aciagos.

Como quien viere o leyere estos libros pudiere en todo tiempo considerar, la calidad se mantiene incluso tras el inevitable estertor de la carne. Con esta apuesta hacia la eternidad, los editores pretenden rellenar el vacío impuesto por el nuevo ocio en nuestras estanterías cerebrales, y reemplazar la prudencia anónima del hacker con el par de gónadas públicas que corresponde a toda denominación de origen ibero-castiza.

La colección está impulsada económicamente por la Fundacción Mutante y Trolex, y en la actualidad está dirigida por José Ortega Cano y Gasset.

Sin más tardar, se exponen los primeros títulos de la colección Merienda de Blancos, que son los siguientes:

Cantidades instantáneas • Reojos • Palidez Polaca • Teatro incompleto y algunas molestias • Sal y uvas • Ciudades repletas de la soledad ajena • Preguntas abruptas sobre la contrariedad • Casas de Fuego • Unas que no y otras que sí • Mansa maldad • La oncología desesperada (y sus variantes arquitectónicas) • La pesadilla del vientre • Los jueves, pescado • Otrora nutrido y ahora manco y sucio • Jóvenes ventanas • Laúdes lindos • Con los macacos para afuera • La vasectomía de Gorgias • Templos de hiel, tiempos de hielo • Heliogravuras móviles • Ansias de cagar • Destrozos típicos • Guardando el andén limpio • Verdugos célebres • Garganta y píloro: un dialogo improbable (es decir, que no se puede probar, como si fuera una sopa) • La Hora de esos Obesos • Obreros de Sangre • Cangrejos vecinos (son la hostia y vienen de a cuatro) • Pielecillas • Los trapos envenenados • Tugurios tétricos Tetuanís • Una cumbre del odio • La “saluz” aterrizando • Nostalgia a ciegas • Un parricidio planificado como una merienda de blancos • Moribundos y canallas • Como soltar una bomba fétida en el metro sin inmutarse • Doblar las esquinas sin intermitente • Claraboya claustrofóbica • La reapropiación inminente de mi castellano • Un pasaje hípico • Verduras y otras fuentes de luz • Aseos rebosantes • Un casamiento como otro más • Pasteles que nunca se comería Vd. • Con goma • Con goma II •

25.9.11

Saoudiennes!


Saoudiennes!
Ça commence à ressembler à un printemps
lorsqu’on voit sortir les fleurs!
Longue vie à votre liberté!

24.9.11

La dolce milizia


Ça fait plusieurs fois que les hélicoptères de l’armée canadienne passent un beau samedi à voler au ras de la ville de Montréal, tour après tour. Ça fait donc plusieurs fois que j’ai eu l’air d’un fou-vrac pour mes voisins, en sortant précipitamment sur mon balcon pour diriger deux doigts d’honneur au ciel. Et c’est qu’ils passent si bas qu’ils ne peuvent vraiment pas me manquer. La fréquence de ces survols urbains et la seule présence de l’armée en ce pays me dérange. Personnellement, le fait qu’on ait une armée m’empêche de me sentir en sécurité.

Ça suffit. Qu’on me dise qu’il y en a d’autres comme moi qui – lorsqu’ils aperçoivent les soldats au recrutement en plein métro Berri – ont des envies soudaines et inexplicables d’avoir des superpouvoirs. Si ce n’était pas parce que l’hélicoptère, en tombant, pourrait tuer des citoyens, il faudrait se mettre à crier « go-go gadgéto-bazooka…» quand il passe bruyamment au-dessus de nos toits. Même le chat rentre intempestivement de la rue, exaspéré par le bruit des rotors soumis au Doppler et aux rebondissements sur façade de condo. Ah, de devoir tolérer encore ces magouilleurs armés, au service de la reine Élizabelzebuth et de sa gueule à vingt piastres, sans jamais voir de subvention sérieuse pour la culture ni une gratuité scolaire garantie jusqu’au doctorat!

Qu’est-ce que ça coûte cher, leurs gadgets et leurs scénarios rotoscopiés sur n’importe quel jeu vidéo d’action! Qu’est-ce que les politichiens [sic] accordent de l’importance à ça, qu’est-ce qu’ils dépensent! Qu’est-ce que ça insulte le heavy métal en l’utilisant dans ses annonces télévisuelles! Qu’est-ce qu’ils ont des gueules laides, d’abruti, de p’tit jock à gym, de douchebag à gun, de parvenu fendant! Si les soldats avaient une paire de gonades bien vissées pour vrai, ils écouteraient mes ordres sans rechigner, et suivraient ainsi l’exemple de la Grosse Baleine de Kubrick. C’est pourquoi, étant plutôt sédentaire et incapable d’envisager ou d’entreprendre certaines choses moches comme le terrorisme, je me réjouis quand ces soldats deviennent vite des héros [sic] pareil que quand le provocatoréador se fait encorner.

Clairement, l’armée et moi faisons deux, irréconciliables. Ils auraient pu me donner une licence de pilotage, une job et un gun. Drôlement, je préfère pas…

Aucun média ne mentionne ces manœuvres. Il faudrait vraiment que je fasse mon mononcle au téléphone pendant des heures avant de me faire dire que c’est un exercice secret. J’ai mieux à faire : chialer drette icitte. Aucun citoyen ne pose la question, et ce n’est pas la première fois que ça se produit : un soir en 2009, ils ont même fermé les lumières du centre-ville pour effectuer des vols de pas plus que cent pieds d’altitude en plusieurs hélicoptères, aussi sans lumières. Ils font quoi au juste? Ils préparent quelque chose? Je ne crois pas. Il s’agit d’une sorte de conditionnement de la population. C’est dire qu’il marche, ce lavage de cerveau, qu’on trouve plus étrange de voir un voisin gesticuler aux nuages que de subir d’incessants survols à basse altitude de la part de l’armée.

Ne devrions-nous pas être concernés? N’étions-nous pas ce peuple, tranquille et pacifiss’ [sic], qui a exigé massivement la paix en Iraq en 2003? Non, nous sommes encore et toujours des colonisés. Et il n’y a pas moyen de se concentrer pour créer une culture en ville, entre dérangements de bip-bip et de Griffon, de griffes, grippes et bouffons. Ceci est à inscrire dans l’éminente histoire de la pollution sonore humaine et de la banalisation de tous les symboles: six soldats trippent en hélico tandis que 500 000 montréalais s’en câlissent net et 37 intellectuels, cibles de GAMMA et/ou aristopunks (merci Yann) se font interrompre les synapses. Que, à l’instar du début de La Dolce Vita, l’hélicoptère de l’armée étrangère qui sillonne ces ciels transporte la croix de Jacques-Cartier jusqu’à la place Ville-Marie, et que Falardeau remonte le Styx à la nage pour le filmer!

Vive l’espace aérien québécois libre d’aviation militaire!

Absorción de grasas


no sentir el infarto
ni saber cuándo tenerlo dentro

borrar de cada herida los pasos
que conducen a ella

helar sin fingir
en la esperanza y en los besos

saber sin querer
oír por oír

lucir vigilo y pestaña
por cada marea blanca que se despide

ser farero entre arrecifes grisáceos
y guardar fe en el mar

pelar la espera
por los minutos de los minutos

incrementar la madre
de alguien que no se conoce

parir bestias aladas
que se bifurquen de la razón

robar imperios
por los jaleos de un cosmos agrio

apalear los nervios
a punta de pulsos al miedo

torpedear el alma
con vacuas plegarias de ogrillo

odiar las conferencias imperiosas
y sus púlpitos

crecer de sus súbditos
mentir con las pupilas dilatadas

sanear la estima
mediante la absorción de grasas

buscar el ensueño escueto
de la pelota y su rebote de horripilo

jugar en el estanco
fumando libros antiguos y prohibidos

saquear lo inconcebible
conocer el ahora antes del regreso

patalear lo justo
lo necesario y después disciplina

girar con la lluvia
en dirección del paracaídas

aficionarse al luego
mediante la práctica asidua del hoy

trocar trampa por tripa
por golosear en la despensa del abismo

embadurnar de lípidos
cubriendo la integra superficie anómala

olisquear previa pulcra e objetivamente
el estado avanzado del bulto

obtener la inmateria prima
sin conocimientos farmacéuticos

adecuar el caldo de furtivo
a la fechoría y al candil eterno

marear el pollo
terminando con un guiso de leyenda

23.9.11

Los perroflautas (no) llevan flauta


fortuito incendio que a tu cúpula lleva
a lomos de llama
víboras de magma visten tus caderas
columnas de arcilla y micorrizas
molleras negras de árbol
lombrices volando tras la deflagración



prisma débil
las manos se van alejando de ti
eres un crack un cura abierto
todas las monjas se han apiadado de ti
gira la cruz gira
tregua de luces y sombras
cese de contrastes
magma derramado desde hocicos
cruza el giro cruza
los perros llevan sotana y ritos
se huelen el culo
pero los perroflautas (no) llevan flauta
a veces basta el tiro
sobra el plomo



(…se me revolvió
hasta el UGT
) de
yantar el ojete de reojo
andar de requeté y rajar
o cantar y requetejoder
rojo por rojo
y el mundo acabará ciego
(anoche (no) CNT y…)



palabras duras son
de las que se extienden diurnas
por los robos de nuestra niebla
la ejecución de nuestro séquito
turbio y de un fiel
ministro sorprendido
o sor preso
que viene (condenado) a (no) ser
lo mismo



el bisturí de la observación
caramba



gracias a los gritos
las mariposas aprenden despacio
son soportales del pudor
catedrales del vuelo raso
y se acostumbran
se van vistiendo de alas
a medida que la noche se desviste
¿las viste?



a medias las calles
de historias torcidas y helechos
frondas de detritos y fobias
se multiplican por los planos triunfales
de los que (no) las cruzan
con el día certero detrás
de sus ansiedades plásticas
estroboscópicas y fotogénicas
de cascaras de pipa y desperdicios
por el suelo al fondo del autobús



(no) sobrar nunca
vencer el olvido y la suerte

20.9.11

Bip-bip

...bip-bip…

Ces deux petits bruits qui se suivent, courts et stridents, sont devenus la signature sonore de toute ville motorisée, au-delà de tout doute. Pour les villageois, pour les berbères, pour tout citoyen hors de la portée de la modernité, ces sons sont sans sens. Leur absence de nuances, leur agressivité se décharge dans l’air et fait sursauter les nouveaux arrivants à chaque fois, sans faute. Désorientés par la farouche omniprésence de ce nouveau chant, qui paraît éclater à n’importe quel endroit, à n’importe quelle heure, ces vierges d’oreille se demandent quelle peut bien être la source du charivari; il ne s’agit pas d’oiseaux exotiques, d’art hyper-conceptualisé à grandeur de la ville ni d’un nouveau patois diffusé par mégaphone : ce sont des gens qui barrent ou débarrent leur voiture.

Insouciants lassés de leurs basses routines commanditées, ils se servent du démarreur à distance pour troubler la quiétude commune et ce, jusqu’à plusieurs fois par jour. L’acte est simple : sous le manteau, même dès la maison, appuyer sur un bouton; le vacarme résultant est pitoyable, et s’entend immanquablement à des lieues à la ronde. Avec l’ubiquité des autos en ville, le tumulte prend des proportions symphoniques. Même à l’intérieur des maisons, portes et fenêtres barrées, le signal s’immisce sans difficulté, court et sec, comme une décharge électrique. Or le bip-bip est bien plus qu’une béquille moderne pour un tour de clef, plus qu’une paresse célébrée par la technologie, plus qu’un raccourci comportemental relié à la quotidienneté banale : il est devenu un marqueur d’affirmation psychosociale, comme une pisse de chien traduite en ondes électromagnétiques, fendant l’air telle une trace d’odeur.

Des bip-bip, il y en a de toutes sortes : avec glissando de sirène ambulancière, avec modulation de fréquences, suraigus, avec staccato invraisemblable, avec goût de techno, accompagnés d’un spectacle lumineux à saveur de gyrophare…il y en a autant que de noms de cola au supermarché ou de couleurs d’étui à cellulaire, autant pour aider à définir une personnalité succédanée à l’intérieur des attentes psychosociales du système envers l’individu. On comprend fort bien que le film Avatar ait fait un carton, dans cette société prône au déguisement et au maquillage d’un soi-même désertique et malfamé. Les gens, à vide et avides de s’évider davantage, se moulent aux modèles officiels, canalisent leur soi-disant rébellion dans les voies de la contestation récupérée. Le pouvoir corporatif (qui célèbre le BP-BP) fait d’eux ce qu’il veut, qu’ils croient pourtant être toujours originaux et anticonformistes.

L’attitude bip-bip est l'un des symptômes d’une maladie qui se nomme l’insouciance, celle qui s’attaque toujours à autrui mais jamais à ceux qui en sont atteints. L’attitude bip-bip et l’attitude hip-hop vont main dans la main : il s’agit de s’en foutre souverainement de son prochain, de lui infliger sans cesse le poids dérangeant de l’existence et la cohabitation humaines sans rien lui offrir en échange pour nourrir son esprit. Bip-bip : comme un rot sonore proféré vulgairement au concert, au moment le plus délicat de l’émotion, comme un pet-sauce juste avant l’orgasme, déchirant la mince toile de l’harmonie spirituelle, du rêve humain, de la magie. Ces deux interjections machinales, répétées ad nauseam dans les paysages urbains du monde, sont une insulte au sublime.

Que ne peuvent-ils se taire, ces abrutis, avec leur foutu démarreur? Que ne peuvent-ils jamais pauser l’instant d’une réflexion sur le respect et la fraternité? Personne ne s’est jamais blessé à tourner une clef, même si l’automobile est toute une boîte de Pandore. Si la serrure gèle en hiver, il y a surement moyen de désinstaller l’option bip-bip du démarreur avec la simple déconnection d’un circuit électrique. Que ne peuvent-ils comprendre que leur connerie absolument évitable a des répercussions sur la paix d’autrui, sur les réflexions, la concentration d’autrui? Ou sont-ils si éloignés du sublime et du spirituel au point qu’ils ne sauraient concevoir que leur insouciance existe ni qu’elle dérange qui ou quoi ce soit?

On découvre qu’ils font bip-bip presque comme une incitation à la jalousie, pour attirer l’attention sur leur propriété d’un véhicule particulièrement coûteux et bien ciré, ou juste pour l’étrange plaisir de déranger. C’est aussi une démarcation de territoire, là où l’automobile est perçue comme un barème de succès social, de fausse virilité et de pouvoir (quelques uns font plutôt bite-bite). Et qui, en tant que piéton nocturne, ne s’est pas étonné de voir une voiture stationnée chanter toute seule au moment exacte, trop exacte, qu’il ou elle passait à côté, sans qu’il n’y ait pourtant une seule autre âme en vue dans la rue? On les imagine rire en bouffons depuis une fenêtre, loin des livres et des passe-temps constructifs, le pouce sur un petit bouton, à espionner les réactions piétonnières.

Il ne manque jamais d’avoir un con pour rater la procédure et partir du coup son alarme, simulant la difficulté à contrôler sa petite bébelle électronique. Il veut de l’attention, peut-être inconsciemment, et s’assure par ce moyen bruyant que beaucoup de monde le regarde. Mais – et voici le plus aberrant – ça ne surprend ni ne dérange plus personne, cette cacophonie disséminée; on trouve ça normal. C’est dire à quel point on est pollué de bruits, et qu’il ne faut guère se surprendre de l’atrophie de l’oreille contemporaine, de son incapacité nouvelle à digérer l’art ancestral ou contemporain, ainsi que de son besoin de se rassasier stupidement dans le bruit pulsant et machinal. La popularité du bip-bip n’est qu’une autre des preuves tangibles du fait que l’humain a perdu la carte et s’apprête à être hors-jeu.

Comme il devient l’habitude, cet auctor propose une dictature culturelle et des champs de son-centration pour ces contrevenants aux possibilités sublimes de nos perceptions. Pour punir les faiseurs de bip-bip, seraient affectés des commandos de musiciens, prêts à intervenir dans la vie quotidienne de ces gens de façon intempestive. Ils entreraient de force au moment où les insouciants seraient en train de faire l’amour, les devoirs, prendre une douche, dormir, bref là où ça fait mal, et ils leur assailliraient violemment de courtes interventions dissonantes, sans préavis et sans répit. Pour les récidivistes arrogants, le bâton de hockey (déjà si prisé des utilisateurs des démarreurs à distance) peut régler le problème assez facilement, pouvant scrapper un char sans peine, et un crâne au besoin, s’il peut être observé que l’attitude persiste.

Bip-bip : la folie en est faite, de ces gazouillis digitaux. Ce sont les poètes, les compositeurs, les gens qui savent et daignent encore se concentrer qui ont tout à perdre. On entrevoit le futur dépourvu de ces œuvres d’art qui ne pourraient jamais jaillir d’une inspiration importunée. Le bip-bip fait fuir les muses comme de la peste. S’il y a toujours eu beaucoup de débat sur l’existence de dieu, après le bip-bip il ne devrait plus rester aucun doute qu’il n’est plus là. Les gens dérangés par le bip-bip ne font pas bip-bip : ils se tiennent à droite sur un trottoir, connaissent et pratiquent le civisme, car ils savent que leur liberté s’arrête là où commence celle d’autrui. Les gens dérangés par le bip-bip ne font pas bip-bip : ils pédalent, ils marchent, ils sont plus en forme que les pouces des abrutis. Espérons que Darwin ait toujours raison.

La saña del jabalí


en movimientos de trastos viejos
un sueño puede querer herir
herir e irse con un surco en la mejilla
con sus garras de marfil aéreo
flema de todas las hojas volantes
irse con el invierno a espaldas
reino de la difícil terapia del hielo
besar la boca del lobo en alabanza vital
perdiendo juventud como si fuese aceite
del buque más siniestro de los mares

en la escueta cordura de los necios
se discierne ya la saña del jabalí
gruñendo crujiente con la gravedad
todo morro alborotado en el follaje
escurrido entre pulmones insurrectos
que gasta soles con hálito de nubarrón
porque su hediondez desaparece
con cada trago ardiente y reñido
preparando así las circunstancias
para el fuego reo y el disparate

los techos clavados en el cielo
lapas de adobe en las nubes
dicen del hambre de las palabras
en la precisión de todos los inventos
las casualidades advierten
pero la tradición es más fea
tan recia como los sopapos
cuestión de suerte (se cree)
a punta de orquídea se asfixian
tranquilamente los muertos

vuelve el invierno
elefante de tela pesada
pero la tradición es la más fea
y a ella se enjambran espesos
testigos de corrupción y carne
de cerdo dirigidos por el mar
la mayor parte de cuyas vidas
trabajaron en escaleras
preguntándose si acaso el resplandor
erguido de la aurora era estéril

14.9.11

Deux refusés

i


Pourquoi la sieste est immuable et son torrent déborde
Avec la loupe et l’épée, dérision de l’objection du territoire
À son pain dur correspond le faisan porté avec ostentation

Je n’avais anéanti des marécages que la riche coloration de plomb
Le nuage pesant dilué dans du mascara vide, atrophié devant l’œil
Puissant comme un tournevis étiolé en révolte contre le granite

Tordu comme on apaise un blanc, les mains vides sans cacahuètes
Les incitations à la parure externe, la somme péjorative indigestible
Calqué contre les immondices qu’ont causé délice ou délit de lit

Fronçant on se rend compte : les plis ont recouvert notre siècle
Comme je me souviens, enfant j’avais décousu une bibliothèque
Sans l’aide tactile greffée, ni l’appui nécessaire à l’angle requis

J’ai neigé de dehors, subséquent aux enfantements torrides
De mes contemporains encore les assiettes grandes des yeux
Les lacs poreux et moroses de leurs spectacles de rétine liquide

Pourrait-il paraître accidentel de vexer la mer avec ma propre pisse
Ou de jongler uniquement en couleurs pastel, sur la balustrade
Coiffé d’un chapeau arborant une rime et une branche d’olivier



ii


Discussions sur le temple nasal, où s’agenouillera l’espiègle
courroie raccourcie et sans l’effilocheur
jusque où il pourra avancer sans trimer sa crinière
et les oranges impalpables qu’il aura su grandir, qu’il aura plu
pour l’angle mignon, obsessionnels comme curés pendus
à l’auréole de la phacochère et de bave coulissante
le sans-abri donne bromure à ses neurones, parce que l’errata
cum laude tressaillant sur un appui de fantômes extinctifs
tout gisement certain, toute femme dynamiteuse, tout sursis

Croquons dans l’immobile avec une stratégie énorme dans les dents
avec toute la fontanelle doublée par des bassons, ou en toile tempo
ou dans une espèce de tôle qu’on aura retrouve chez les Normands
chez les Sumériens quand ils se gargarisaient d’eau de crête de pic
ou aussi celle des étoffes baroques et étouffantes du costume Sévillan
et sa doublure perpétuelle dans l’amphithéâtre du peuple
double porte, seuil dédoublant la voix et la cadence crépitante du pas acide
continuum inaudible, que tant as espéré d’être délivré de ta voie ferrée
doux orage qui frôle, cartonné, la glace immonde des paupières
mordre impatient, ordonner la déconfiture

Proton éthique, nucléon passable pour un fil de massacres au centre-ville
tu t’écailleuses et dans le toucher modeste les poils sont délicieux
dans la poussée le château est non seulement visible, sa puanteur hurle
et quand l’électron, incroyablement pédant, se courbe
afin de bien paraître, ô file de clodos, ô colocataires, ô change, cresson
l’auspice lui est décerné, la moisissure lui est décernée
l’asparagus et les fractales imparfaits provoqués par le vent universitaire,
lui sont décernés sans l’ombre d’une dette, d’un soubresaut
si on avait pu au moins soulever la camionnette, son corps aurait pu
son corps succédané, moins beau que d’habitude rendu par la peur
la fatigue astiquée sur le visage, de cette quadrature impensable, soluble
dix cennes encore pour l’étang et son œil cessera d’emprunter la vue

(2006)

Co-Chair de Burqa
(ou comment vendre un livre
dans un pays de tatas)


Ce n’est pas par manque de littérature que le Québec s’écroule entre télé-réalités, c’est par manque de lecture. On a pu l’apprécier ce matin, à Radio-Canada, où le livre posthume de Nelly Arcan a été l’objet d’une remarquable mise en scène. Ça prend du scandale pour attirer les regards du Québec sur une page littéraire, du scandale psycho-pop, c’est le mot de Guy A. Autrement, le Québec lit la petite presse, se gave de Patrick Senécal et de pseudo-littérature, et confine Gauvreau au musée. Au Québec, il faut être mort pour être lu par plus que deux cents personnes. C’est ce qui arrive à la pauvre Nelly, requiescat.

Le directeur littéraire est là pour vendre le produit, et Guy A. accepte d’être le punching-bag, car c’est pour une bonne cause. L’animatrice pose des questions de matante à tout ce beau monde, sans oublier la représentante de la famille, et perpétue la psycho-pop au-delà de l’endurable, sans s’attarder jamais aux qualités littéraires de l’ouvrage en question, Chair de Burqa. Évidemment, on passe aussi sous silence tous les auteurs vivants qui sommes à veille de devenir l’objet d’une réunion avec des sandwiches sans croute, par action propre, par inanition d’après nos vent(r)es, ou suite à une intervention de l’escouade GAMMA, peu importe…

Au Québec, les éditeurs refusent tout, ils sont donc occupés! Ils traitent de haut (je généralise horriblement sous prétexte de ne pas pointer personne de mon doigt osseux d’écrivain creux). Il y en a que j’aime. La plupart m’ignorent. Le CALQ ignore tout le monde, et se fait à son tour ignorer. Il va me falloir calculer médiatiquement ma détresse, mesurer ma peine de livre en livre, mon désarroi avec cette société et ses rois qui me provoquent à tour de bras, dans mon droit de vie et de mort je vais devoir aller tout droit devant. Ils m’écouteront (je, tu, ilelle, nous, vous, ilselles, &c.) pendant un court instant si je prends ma vie. Mais quarante ans après qu’il se brûle le bec dans un jardin à Villa-Maria, Aquin c’est juste un pavillon de l’UQÀM.

Récupérer, récupérer…pauvre Aquin, pauvre Gauvreau, pauvre Arcan, pauvres malheureux, tous ceux qu’on a provoqué, qu’on a outragé, qu’on a démuni, pour après les recycler dans l’oubli d’un nom de pavillon, d’une salle, d’un nom dérivé, comme Pierre-Mercure, Claude-Champagne ou Le Vivier. Le pire c’est qu’un artiste vivant, au Québec, et spécialement lorsqu’il souffre, devient la cible et la proie de tout le monde : promoteurs, éditeurs, institutions, public, lectorat…; au fait, l’art au Québec c’est ça : se payer la gueule des artistes. Sans contredit, d’autres cultures (or lack thereof) ont produit leur lot de martyrs involontaires, mais au Québec, c’est comme si l’artiste ne se rendait même jamais dans cette catégorie, comme s’il ou elle ne dépassait jamais le stade de citron à presser. Quand Jérôme Langevin parle d’Arcan dans tous ses miroitements, de son éclat, de quelque chose de scintillant mais aussi quelque chose de tranchant, on dirait qu’il parle directement des royalties. Il faut avouer que parler des morts au Québec, c’est embarrassant, mais pas autant que parler des artistes.

On n’a en rien analysé, depuis deux ans que Nelly Arcan nous a quittés, les causes possibles de sa démise à part un petit elle avait des problèmes psychologiques. Je trouve que c’est le québécois moyen qui a des problèmes psychologiques, surtout quand il pollue ses cinq sens volontairement. Comme toujours, au Québec, dès que quelqu’un souffre, on laisse la personne seule, ce qu’est un réflexe étrange. On se fie au premier degré lorsque la personne dit vouloir être seule, on la laisse seule. Dès qu’elle a l’air en forme, on aime la taquiner, surtout si elle dépasse du minuscule corset de personnalité, initiative, honneur, imagination et courage que fièrement s’inflige à soi-même le québécois moyen.

Personne ne s’est demandé si la piètre situation de l’art au Québec n’a pas joué un rôle dans tant de suicides d’artistes, tant de petit-suicides d’artistes. Personne ne s’est demandé si le no future des punks trouvait une certaine résonance télé-réelle chez les artistes québécois-es. Personne n’a réagi à ces lamentables suicides, aux dépressions d’artistes, autrement qu’en les t(â/a)chant de fous ou de déséquilibrés. Personne n’étale – dans leurs vitrines – les livres de ceux qui sont encore vivants. Il faut avoir fait un scandale, ou mourir spectaculairement, dans les strictes règles du jeu, telles qu’énumérées par Guy Debord (tiens, un autre), pour se voir récompensé d’un intérêt mal placé, non pas sur les œuvres qu’on aura laissées, ni sur notre philosophie de vie, mais sur la morbidité de notre souffrance, un rapprochement fait sur la distanciation.

Le préjugé est tellement subtil au Québec, qu’il soit xénophobe, misogyne, homophobe, ou trichromophobe (peur du CH, comme c’est mon cas), il est toujours trop subtil pour être visible à l’œil nu, et donc se fait difficilement contrer. Nelly Arcan était une experte à l’heure d’exposer les préjugés chez les autres. Elle s’est sacrifiée pour révéler la bassesse fondamentale du Québec, ce pays (se voulant province) sans critique possible. Alors, c’est ça, vous qui profitez tant de l’art, continuez de vous payer notre gueule, sécher nos spectacles, ignorer nos livres, répandre l’ignorance et encourager le sport de masse! Ainsi, au fil des ans, vous aurez quelques illustres suicidés sans défense que vous pourrez vous réclamer comme part politiquement acceptable de votre tiédissante culture québécoise

11.9.11

11.9.11


09 ° 11 ′ 2001 ″ N / 09 ° 11 ′ 2011 ″ E:
[N. Ed. – between Jepal and Mushere, Nigeria…]

CASTIZO:
ná, y ni le ven ahí y ni le ven ná…

ENGLISH:
(to) Nanny Levin

NEDERLANDS:
(to)nijnleven

DENGLISCH:
Ein Alle wenn en(des…*

09 ° 11 ′ 2001 ″ S / 09 ° 11 ′ 2011 ″ W:
[N. Ed. – 400 miles ESE of Ascension Island …]

ENGLISH:
Sinai)* ill-oven
69/11
79-Eleven
Nine-eleviathan
[N. Ed. – Nine-eLeviathaaaahahahaha….han (Hobbes)]

FRANÇAIS:
nenni levant
naine et la vanne
n'ânier l’ébène
nan-île est vaine

ENGLISH, REPEAT MANY TIMES OVER:
(hell of a night) X
[N. Ed. – helluvanighthelluvanighthelluvan….]

FRANÇAIS:
onze sectes membres
on sait heptandres
on s’est tant bronzé
Ptah ombré éon septe
à âme vraie on se timbre
once étampe rebond
steppe tendre et bonze
saie t’pèt’ ambre

09 ° 11 ′ 2001 ″ N / 09 ° 11 ′ 2011 ″ W
[N. Elev. – 15 miles SSW of Kékouané, Guinea….]

NEDERLANDS:
nieuw: hij leeft niet

ENGLISH:
nigh e’en elven I kneel Evan
hind-heeled event Nile-y left
annihilate benign eel even
tiny lavvy nine he left then
eye no lay-van ninety live in
high-knee levee nay new
love-in whiney laughin' why me
eleven hi Neil heaven

09 ° 11 ′ 2001 ″ S / 09 ° 11 ′ 2011 ″ E
[9/11– 300 miles west off the coast of Luanda, Angola….]

______________________________________
CROSS POLICE LINE DO NOT CROSS POLICE
______________________________________

FRANÇAIS:
*
: (des…Sinai)-moi un mouton! (Kamikaz’-un-texte)

8.9.11

Van-Hur:
sur l’inauguration
de la (Mal)Adresse Symphonique
et l’épuisement
de la neuvième symphonie
de CJPX FM


Encore la 9e de Beethoven. Encore, jusqu’à la lassitude, jusqu’à l’épuisement, jusqu’à l’extinction de la télé, ou de l’espèce. Ce n’est pas pour rien que les Beatles répétaient sans cesse number 9, number 9 pour rire de Stockhausen et de la peur de la fin du monde… Si vraiment cette œuvre était sacrée pour quelqu’un, on la jouerait un peu moins. Le comble, c’est Kent Nagano qui dit, tout sérieux sur FM : On a bricolé un programme que j’ai trouvé unique, on n’a jamais entendu un programme pareil. Non, maestro, jamais je n’ai entendu la 9e de Beethoven; au fait, par les temps qui courent, le seul à ne pas avoir entendu la 9e de Beethoven c’est Beethoven (parfois même j’aime nourrir l’hypothèse que Mozart la connaissait, cette foutue symphonie, mais qu’il avait conclu sagement de ne pas l’écrire, ce qui ne l’a pas empêché de tomber, entre autres, dans le piège numéro quarante). On dirait que la commandite bourgeoise marche seulement à coup de 9es de Beethoven, d’Adagios de Barber, de Messies de Haendel, de Traviatas, de Bohèmes, de Strauß II et de Vivaldi. Un best of pour écouter dans sa Volvo comme fond pour la voix du GPS, à un pas de Céline et du Cirque, désolé hey [sic]. La technique du réchaud a atteint un maximum de concert (tant) : Par Jupiter (the bringer of Jollity), ils passent encore Ben-Hur à la télé! Réponse : meunoooon, c’est Ludwig Van-Hur – panem et circenses (Juvénal)!

Trois compositeurs québécois ouvraient pourtant le concert : Vivier, Tremblay, Julien Bilodeau. Radio Canada ne diffuse pas ce segment à la télé ni au public à l’extérieur; il s’agit du segment unique, québécois, marquant, essentiel de cette inauguration que tant ont vanté si longtemps. Radio Canada ne diffuse pas l’art de chez nous parce que l’art de chez nous n’intéresse personne ni ne cote plus en bourse, sauf en cas posthume (mais encore). Montréal vient de se doter d’une Formule 1, lance Christine St-Pierre, ministre de l’Inculture. C’est justement ça, la référence – la culture crue et cruelle de masse, l’imbécile heureux qui ne fera jamais partie du mince 2000 places de cette nouvelle salle qui provoque tant d’orgueil politiculturel. Nouveau, new, flash, flash! Les épouses des ambassadeurs cognent des clous, même Fred Pelle & Rhin pose. Les medias commentent la grandeur de l’évènement en mesurant le nombre de tronches connues : Ce soir c’était une soirée historique; il y a le public dehors mais il y a tout le gratin politique, économique et culturel qui est réuni ce soir, dit Claude Deschênes à Radio Canada. La soirée est historique, en effet, car ni ce gratin ni les médias ne risquent de remettre le pied dans la salle ever again. Ever. Again.

Même le maestro (qui confond Gilles Tremblay avec un montréalais) s’unit au chœur des conneries à saveur politique avec, dans son cas, de séduisantes déviations grammaticales et des essais infructueux de justifier son blême choix de programme avec la sensibilité de matante, le massacre d’Oslo et la crise économique. Puis ça patine longtemps avec la cantilène apprise de la ferveur québécoise, confondant ville et province à tour de bras, ce qui explique peut-être l’évidente confusion générale du maestro au sujet de l’art québécois et de son non-public. Un exemple : Dès le début j’ai voulu que la salle sonne comme Québec [sic], et ça doit être comme ça parce que la salle a du bois de Québec [sic], ça va avoir un orgue du Québec [ajout de plusieurs points cognitifs], il va avoir des chaises faits [sic, strike nine] avec des matériaux de Québec [sic, points perdus]; ça doit normalement avoir le son de ce qu’on entend au Québec. Ouf, j’espère que c’est sans vocoder, l’Hymne à la Joie. S’il était bien vrai que nos médias influencent nos opinions, voici – dans les mots de Claude Deschênes – ce que les plébéiens auraient pensé du concert inaugural de l’Adresse Symphonique : Je ne suis pas un spécialiste de l’acoustique mais j’ai l’impression que cette salle-là aime [sic] beaucoup les instruments, particulièrement les flûtes, je n’ai jamais autant entendu et si bien, les flûtes, même le triangle à la finale est entendu et perceptible [sic], c’est vous dire… Sérieusement : jamais n’avait-on pelleté tellement de bullshit autour de ce vieux Ludwig, qui s’avère presque être natif de Bonn aventure (Gaspésie).

Et qu’en dire, du concert? Le grand Yoda des chefs d’orchestre, Sergiu Celibidache (1912-96), avait tout à fait raison lorsqu’il avançait, répliquant à ceux – nombreux – qui lui reprochaient la lenteur de ses tempi : Qu’entendent-ils de la 3e flûte? Rien… « Un aperçu ». À quel point doit-il être grossier, cet aperçu, afin qu’ils puissent se le rentrer dans la tête?... « Un aperçu »…ce sont des ignorants éhontés! Cette remarque de Celibidache a eu beaucoup de poids pendant la piètre entrée des quatre solistes à capella (ben non, tu peux la chanter icitte), où le chaos et la maladresse était évidents, où le contrepoint disparaissait sous le manque de nuances, sous la couche de basse qualité, aux allures de lecture publique, de l’ensemble des musiciens. Ils sortent d’un conflit syndical et ça paraît : rappelons que cette symphonie (ou toune, pour les enfants de la réforme), n’importe quel orchestre la détient dans son répertoire. C’est comme un fond de cuisine. Mais du Beethoven c’est traitre, même si c’est souvent en 4/4 : surprise! La soprano avait envie de pipi, ou bien elle chante de même dans la vraie vie, avec des faces de détresse fortement inadéquates pour un hymne à la fraternité humaine. Les autres faussaient, le chœur aussi. C’était ennuyant. Le seul point positif c’étaient les bassons : bravo les gars, tout le long vous étiez là, forts de corps et âme, de bois et de souffle (mais après le concert!), présents, contrastants, vivants. Sans oublier le contrebasson, à l’entrée très difficile avant le solo de ténor, souvent ratée, épreuve d’élégance réussie avec grande distinction.

Par contre, et je n’ai rien contre le cirque, je ne vois pas le lien entre la 9e de Beethoven et des saltimbanques mal coordinés. Je sais, je sais, it’s rude, c’était le Cirque Truc, essaye donc de le faire, toi, le clown, &c. donc je vais le répéter plus clairement : c’était à chier. C’était gratuit dans tous les sens. C’était le côté plèbe, je crois. C’était le côté j’écoute-CJPX-c’est-ben-bô-mais-je-n’ai-pas-cent-piastres-à-mettre-sur-un-billet-de-concert-or-je-crois-en-la-démocratie-point-com. Le côté voyons-c’est-pas-vrai-qu’il-ne-se-passe-rien-à-Montréal-regarde-moi-ça-tout-le-beau-monde. Le côté : hey, c’est-y pas la toune dans l’Orange Mécanique, çâ? Réponse : oui, et les nazis la jouaient aussi en haute pompe, dans leurs rallyes à rien. Tout ce qui se passe en retransmission directe par écrans géants est à éviter, généralement. Ce spectacle m’explique pourquoi je n’ai jamais de subventions, mais dans tous les cas, ce cirque était complètement distrayant, hors contexte, et sans intérêt. Pourquoi n’ont-ils pas diffusé le Vivier ni les autres deux œuvres québécoises? À la place de nous vendre les bois de Québec [sic], chaises faits avec des matériaux de Québec [sic] et d’autres régionalismes idiots sans aucun lien pertinent à la musique (presque tous les pays peuvent fabriquer leurs propres chaises, maestro, et les québécois-es les achètent chez IKEA), pourquoi ne nous vend-on de la musique faite par des compositeurs de Québec [sic]? Ah, oui, il paraît que la musique contemporaine fait perdre l’équilibre aux artistes de cirque, parce que j’ai entendu ça dans « Shining » et c’est don’ de la musique angoissante. Merci, Hollywood! Merci, Clark Kent!

Il ne manquait pas – c’est très Radio Canada (la justesse Commonwealth se met en évidence dans la prononciation franco-fédéraliste du mot CANADA : il y a une emphase silencée, ouverte, susurrée dans le dernier A, qui se prolonge vers la gorge engoulée comme un orgasme contrôlé; tandis que le joual qui fait rimer CANADA avec LINDA et PIZZA ne peut y croire vraisemblablement, au concept vague et artificiel d'un pays de ce nom) – il ne manquait pas, disais-je, les petits mots mièvres de poésie disposée en nature morte au musée du neuf, déposés comme des étrons de souris dans les coins des vieux armoires à partitions. Oh, qu’est-ce que c’est périlleusement mièvre, le tout énoncé dans ce ton si juste, si équilibré au lithium, et avec toute la profondeur sensible, qu’on attendrait d’un employé bancaire, lors du party d’anniversaire de sa succursale. J’aurais juré que l’interprétation du 3e mouvement de la symphonie était le meilleur moment du concert, mais je n’en sais rien parce que je n’ai rien entendu. À l’antenne, ils ont interrompu, sans cesse pendant ce mouvement, le flot d’idées, de phrases et de sentiers harmoniques que Beethoven avait soigneusement écrit, pour le laisser clair, que c’était le mouvement « plate » de la symphonie, prône à la perte de cote d’écoute. Pour contrer la migration de la classe moyenne vers la commotion cérébrale de Canberra Crosby, on a vite inséré la face sympa de Dany Laferrière et le voilà qu’il nous parle d’esclaves et Wajdi de mitraille, et l’autre d’espoir, et qu’ils émiettent – avec le concert transformé en fond de conversation d’ascenseur – le chapelet des phrases de la poésie acceptable, post 9/11, de la poésie du lithium, du lifting, du lip-stick, du Lipton, sans que personne n’ait expliqué à Crosby qui était Schiller.

Enfin, la réalisation télévisuelle était pourrie. On pourrait jurer que les réalisateurs de la télédiffusion n’avaient jamais, eux non plus, entendu la 9e de Beethoven, parce que les plans étaient souvent à côté de l’action, ou arrivaient à leur cible carrément trop tard. Ils devaient, comme beaucoup, être désorientés parce que c'est si long avant le bout qu'ils connaissent, celui qu'ils peuvent siffler dans la douche; ça sentait l’improvisation, l’ineptie – ou les deux. On leur aurait même pardonné s’ils avaient au moins montré un peu plus la salle, dont il était question. Ou s’ils avaient diffusé le tout (en particulier l’œuvre qui a été faite exprès (…), « representing » la prochaine génération, selon le maestro Nagano, se référant sans doute au hip-hop avec cette tournure de langage). Mais non. Ils n’ont rien montré, ni la salle, ni les musiciens, ni la musique québécoise. Les médias auront beau ne pas tarir des critiques élogieuses à l’égard du concert, mais mon verdict final est marron foncé, sans contredit. Two thumbs down. Que dis-je : Nine thumbs down! Pour une fois, si le B’nai B’rith s’était opposé au choix de l’œuvre, j’aurais été d’accord…

5.9.11

Stèle de Réjean Thomas


J'entends des plaintes que les poètes ne se décolorent pas or les mots sont blancs. C’est que nous avons commencé à peindre la douleur ancienne. Aujourd'hui, nous disons que notre frère est mort. Comment pourrons-nous mener, nous mots? Lui il avait une chanson en blanc. La cigarette peut tuer sans tuer les chansons; les siennes ne se décolorent plus.

Je ne sais pas qui a levé le drapeau pour toi : éternelle entrée dans la zone générale. Et cette légende autour de zéro : nous ne pouvions pas éliminer une partie de l'équipe, ce n'était pas facile, et puis qu'est-ce que la poésie? Papiers posthumes? Ne sais-tu pas que, dans ton pays, vous devenez de moins en moins?

Ceci est votre dernier jour pour entendre la mort de la pluie; si vous n’êtes plus des signes, si vous n’êtes plus ces dignes, cela se traduira dans le temps. Je peux apprendre à communiquer ce que vous voyez, le son peut parler – répondre. Nous avons combattu pour une meilleure compréhension : j'ai peine à croire que ton esprit ne nous atteindra pas, mais il n'a pas accepté le risque. Espoir d'y aller trop tôt pour voir très rapidement le peu que je consens à l'avenir.

Son vélo à n'importe quelle vitesse, je paie tout, je ne sais pas comment – parce qu'il a été supprimé. J'entends des plaintes qu'un poète ne mourra jamais : élongé est l'avenir, qui n’a jamais de perte. À l'étage, je tiens à te remercier, comme un cadeau. Je te remercie pour la gauche et la droite : si tel est le cas, car c'est là que tu vas cesser immédiatement.

30 août 2009

1er poème réalisé avec la technique de la bablepthomasie.

Fondements de l'ableptique

(image: Réjean Thomas dans le film Les Fascistes on les a tous pendus à Nuremberg, réalisé par cet auctor)

Ableptique, n.f. : (du grec ancien, ἀβλέπτ-ημα, τό, «erreur, oubli» + -ικά, «praxis et savoir relatifs à»; anagramme du mot « équitable ») est un courant fondé sur l’observation et la manipulation, largement automatisée, d’erreurs techniques dans le but de réorganiser les symboles composants d’une discipline artistique; en cours de cartographie et d’expansion, l’ableptique fut découverte et établie par cet auctor en 2009. Synthèse des domaines de l’herméneutique analytique et de la création artistique avec des ingrédients décisifs empruntés à la culture digitale (cf. révolution de l’information), l’ableptique pourrait aussi être décrite en tant que fonction cyber-alchimique ou surréaliste, puisant dans le collage multidisciplinaire, le dadaïsme et la ’pataphysique, étant formulable en plusieurs disciplines à travers de techniques spécifiques tout comme le cyber-cadavre exquis et la bablepthomasie, en littérature, ou le kleptocollage vidéo ou son.

Voici un aperçu de quelques techniques d'ableptique appliquée:

Bablepthomasie
, n.f. :
Construction étymologique du mot : à partir du grec ancien, βαβλέπτομασις, mot à saveur médicale, à son tour issu des mots, Babel + ἀβλέπτ- + Thomas (Réjean, poète ultra-dadaïste québécois, 1950-2009) + μασός « seins » (ce qu’aurait fait plaisir au poète Thomas, et joue – en hommage à son style – sur son homonymie avec un médecin québécois dit le second, car il est venu au monde après le poète).

Définition élargie: En création littéraire, la technique nommée bablepthomasie consiste à se servir d’un logiciel de traduction automatique pour transformer, successive et stratégiquement, un texte littéraire, celui-ci étant aussi généralement de nature automatique mais de facture humaine. Précisément pour le choix du texte initial à broyer, en guise de matière prime ou fioul de l’expérience, l’auctor s’inclinera idéalement vers les textes poétiques (soit au premier degré, c’est-à-dire, des poèmes intentionnés, ou bien au deuxième degré comme, par exemple, dans le cas d’un objet trouvé) et spécialement vers ceux automatiques, écrits selon la méthode divulguée par les surréalistes. Le traducteur automatique sera utilisé sciemment et avec autant d’économie et de fantaisie calculée que la praxis de l’auctor le lui permette. Les traducteurs spécialisés, qui éviteront les coquilles, calques et autres erreurs de traduction, sont justement ceux à éviter, car le but en est de faire circuler le texte dans un jeu de téléphone arabe au travers des langues, avant de le faire revenir à la langue originale. Des fois, une génération de traduction suffit (on se rend compte que la Bible nous est parvenue dans un haut degré de transformation ableptique, quoique souvent malintentionnée) pour rendre justice au texte. Il est préférable d’employer des sauts vers des langues avec des graphèmes différents, comme le cyrillique, l’hébreu ou les langues orientales, pour en extraire le maximum des possibilités de génération d’incongruence de cette technique; il faut donc éviter de traduire inutilement vers une langue qui utilise un ordre lexico-grammatical similaire à la langue d’origine. De plus, en utilisant Google Translation, il est souvent utile de revenir à l’anglais entre deux générations de traductions en langues distantes: cette escale neutralisera les quelques impuretés qui auront tendance à s’accumuler au fil des traductions, dont la plupart auront lieu justement en anglais. En sortant du broyeur, l’auctor sera confronté à un galimatias parmi lequel il ou elle devra cueillir les fleurs du langage, les perles qui – de façon presque Jungienne, et des fois jusqu’en glacer le sang de coïncidences – élucident le fond de sa pensée. Par exemple, si un auctor ment délibérément dans son texte initial, le processus dévoilera toute la vérité, mettra l’épine dorsale de l’auctor à nu comme une session de psychanalyse ou de tarot et ce, par Google et sans Google. Il est impossible de trop insister sur le fait que le choix du texte d’origine est crucial et décisif pour la réussite du texte résultant. Ce dernier sera incorporé au poème ou au texte définitif de l’auctor selon le degré de souci de finition, et sera soit corrigé ou mis en forme, ou bien laissé tel quel avec zéro intervention. C’est à chaque auctor de déterminer la quantité de contrôle qu’il ou elle choisira d’exercer sur le processus et, somme toute, il ou elle pourra toujours incorporer le matériel obtenu de façon « magique » dans un texte refondé de nature plus traditionnelle. Néanmoins, il est fort recommandable pour chaque auctor, du moins lors des premiers essais, de varier l’intensité et la nature de ce polissage ou censure de ses textes résultants jusqu’à avoir bien assimilé la technique dans la sienne et compris ses paramètres de fonctionnement dans le cadre de sa discipline et son style personnels.

(image: Réjean Thomas dans le film Les Fascistes on les a tous pendus à Nuremberg, réalisé par cet auctor)

Découverte de la bablepthomasie : Le 24 août 2009, jour du décès du poète Réjean Thomas. La découverte lui a été dédiée sur le coup par cet auctor, puis la technique nommée en son honneur quelques mois plus tard, le premier poème ableptique étant en effet la Stèle de Réjean Thomas de cet auctor, lue aux obsèques du poète à Montréal. Depuis lors, cet auctor estime avoir raffiné la technique considérablement et a publié une bonne partie de ses résultats, au pire inégaux mais au mieux encourageants, sur le présent blog. Ces poèmes ableptiques ont exploré plusieurs aspects de la diacritique créative, de l’avancement cybernétique de la tradition de l’absurde/nonsense, du métalangage (donc de la méta-interprétation herméneutique), et des jeux oulipiens de figures de style, contraintes et mots d’esprit qui sont parmi ses illustres prédécesseurs intentionnels. Enfin, quelques blocs de ce matériel ableptique ont été utilisés indistinctement des autres briques d’inspiration traditionnelle qui ont composé le deuxième recueil de cet auctor, Faire Confiance à un Animal, publié, comme tout Thomas, par les éditions Poètes de Brousse. Dementia Universalis a autant été le théâtre de de cette expérimentation bablepthomasique que de poésie polyglotte composée de façon traditionnelle, ainsi que d’hybrides de ces deux formules, qui cachent – lorsqu’il est possible – les sutures et jonctions entre les différentes techniques de composition. À part la bablepthomasie, cet auctor proposait en 2007 un Roman Facebook, cyber-cadavre exquis qui a produit, malgré un petit achalandage, quelques dizaines de milliers de mots en deux parties d’une histoire enchevêtrée, bien que parfaitement compréhensible, grâce à une dizaine de participants. De celle-ci et d’autres initiatives cyber-dadaïstes comparables, cet auctor en souhaite la propagation à toutes les disciplines artistiques, au gré des nouvelles techniques créatives inscrites sous le nom de l’ableptique.

(image: moment du kleptocollage Sous Sol, autour du mouvement 15-M)

Image : Pour des projections muettes servant comme fond à des spectacles de musique et de slam, cet auctor a fait des montages de plusieurs heures à partir de sélections pratiquement automatiques sur des sites d’hébergement de vidéos populaires comme You tube. Ces films se nomment kleptocollages, et sont sujets à plusieurs automatismes générateurs. Les images sont superposées par couches de trois ou quatre, ce qui altère les couleurs et crée des impressions kaléidoscopiques où des références culturelles sont encore reconnaissables. Le kleptocollage, entre les mains de cet auctor, a pris des allures pamphlétaires à travers la juxtaposition conceptuelle d’images connues, p.ex. John Wayne tire sur la vierge avec l’enfant, une danseuse s’immisce entre un toréador et le taureau, &c. Encore une fois, chaque auctor devra calculer son degré d’implication dans la causalité du processus, bien que cet auctor ait trouvé que les meilleurs montages se font avec un minimum de contrôle sur les matériaux d’origine et un maximum de contrôle sur le processus chrono-formel du montage et du choix précis des juxtapositions.

(image: cadavre exquis musical)

Musique : Dans le domaine de la composition musicale, l’ableptique, étant la couve savante de l’erreur de technique, consiste en une sur-maîtrise qui serait « gaspillée » au profit d’une sémantique musicale complètement nouvelle, sorte de pastiche impeccable à la recherche d’une anarchie chantante et de l’astuce du pionnier. Le trio Sanatorium, op. 29 de cet auctor, s’est basé sur des perceptions académiques sujettes au critère collectif, de niveau technique, et s’est inspiré de gestuelles contraires à la syntaxe académique de la musique occidentale des 1000 dernières années, pour produire de la « wrong music », sans chercher à sonner comme un amateur, plutôt de transgresser la linéarité des rapports perceptuels dans le but d’élargir davantage la richesse sémantique collective et universellement compatible de toute architecture sérieuse à composante sonore. Sans perdre de vue la Sinfonia de Berio, la musique ableptique s’est déjà manifestée par des méthodes analogues au kleptocollage dans le domaine des sons. Cet auctor a kleptocollé une trame sonore pour un spectacle mixte qui servait de fond à ce dernier, permettant ainsi aux musiciens de réagir en temps réel aux sons préenregistrés. Souvent effectués sur des logiciels de montage vidéo plutôt qu’audio, les kleptocollages sonores de cet auctor se sont, jusqu’ici, caractérisés par l’étirement temporel et la juxtaposition d’œuvres classiques et contemporaines (p.ex. la trame sonore du court-métrage Petite Porte est une superposition étirée d’œuvres de Dvořák, Schumann, Thurston Moore et Conlon Nancarrow). Dans la même optique collaborative, la cacophonie calculée (ou jam réussi), le cadavre exquis musical ou renga (連歌) sonore sont d'autres méthodes ableptiques que cet auctor souhaite voir s’épanouir, d’autant plus que de nos jours, les logiciels vétérans du cyber-solfège et de la mise en forme de partitions comme Finale ou Sibelius possèdent des interfaces à accessibilité élevée qui aident à encourager et à dynamiser l’alphabétisation musicale.

Longue vie à l'ableptique et au souvenir de Réjean Thomas!

3.9.11

Borges sin teléfono


Para cubrir el Partenón, usted puede
salir herido, lo cual está mal, a ver, es
algo nuevo. Depende. Usted tiene
flores plantadas, no conoce el ejército;
tiene una pasión por el anonimato, un
hormigueo ardiente, el sabor desagradable

¡idea de vela!
¡número de lunes!
¡a veces el agua!
¡héroes de la desviación
de todos los asientos!


de los viejos. Hoy, no ponga un hermoso
cuerpo en las uñas sucias, extranjero;
póngase en contacto con la menor
fricción: usted puede cambiar el país
desde hace mucho tiempo, y los satélites
no pueden. Con el fin de revelar, voy a

quitar el gris en la cabeza
la principal actividad
hay cuatro paredes, pulsar
profundidad de la fecha, detener el mal
¡tiempo de limpieza!


presentar a otros: China es un monstruo
de a sirena que fluye por desgracia
en mando móvil – Verlaine tenía talento,
amigo, ¡si no se libera! Miles de personas
murieron, cientos de miles de palabras que
son prometedoras, no son de fondo. Además,

¿cansado de amor, esperanza?
mirarse en el cuarto de baño
con la estancia de cosméticos en el cerebro
construido en espejo
y el espejo de este accidente en la mañana


no son feos desesperados, con miedo a entrar
en las subidas y bajadas de la violencia y
las semillas pierden sus extremos; para mí,
cada ángulo es dolor. Cerca del faro
en la noche, su dedo saltó; el mundo estaba
de rodillas con su boca abierta, la caída de

las armas desaparecidas, temo por ellas
pues yo no las soy
…ruido, miles de túneles
¡antes de los animales, ángeles, sueños!
¡sangrado, el agua!

la acción de las heridas frescas; todo el sabor
de la lluvia cayó en el sótano de la recuperación,
a besar el suelo, muy abierto. Se abrirá una ventana,
mire en la parte posterior – habrán ruedas, un juego
duro y redondo. Para evitar la contaminación y el
daño a los nombres de mis alumnos en un incendio,

la sordera no es una razón, las palabras
con claridad florecerán en la noche
frágil
la luz de la tecla en la boca
es recta y fuerte


y por el espacio físico, la vergüenza y la recepción
posterior – aprobada una gran fuerza moral para
comprobar la seguridad de la ignorancia. Lleve el
cuerpo: revíselo para asegurar la continuidad de la
oscuridad en superficie óptica. Reconozca la
pantalla oscura: la profundidad y la topología de

todos los terribles y maravillosos
precios ciegos
cunas de la carne
cuerpos de las pléyades
firmando por la noche, a distancia


la edad dominante. Detenga este proceso, por ferrocarril.
Recuerde, la gente, los caballos, y la envidia de Lyme,
sus ojos, que todo esté bien, pero traté de pegarme,
por favor. El miedo de la luz, el amor prohibido sin la
muerte, la pesadilla de la médula espinal. Estoy (estoy
de vuelta a la alegría) en vida sin el conocimiento.

las noches siguen paralizadas
tal vez la más aterradora se agitará con un hacha
reducirá el viento con los músculos del tobillo izquierdo
la capacidad de automatizar la eutanasia
y un beso a todas las ranas


Soy una fuerte compresión del espesor de la ventana
de hinojo, puse fin al miedo a perder la experiencia del
milagro, de la sal a granel, cada capa de sal y yeso,
su duplicación y pérdida - y repetición umbral de Siberia.
Focas, serpientes, y las pruebas que instaron azufre:
cuentas y perlas, ojos, oído el viento afuera, el olor

¡idea de vela!
¡número de lunes!
¡a veces el agua!
¡héroes de la desviación
de todos los asientos!


en cascada secreta, unas gotitas de tinta en los labios para
reducir la grasa en mi corazón, las respuestas, columna
de vinagre en la noche, y agrietado enjambre negro,
salmón abierto y baño del oído espía. Esto pasa a ser
sueño oscuro, brillante, sin semillas grandes:
"Excite reducir la profundidad de la boca de aire" (Anónimo).

1.9.11

Beatnik elves


moon unlikely (given you breath)
actors are, yes, authors battered
wounded by the large peaks
tied by the horns, wailing
snakes among you scurry
on false ceilings without foundation
bravo stream pouring chest
thunder-like liquid

impact and tension dress in velvet
words do not leave a bunch of people unemployed
a number of rattles, including criminal laughter
mixed results if you have a minute
in addition to the creator of the citizens
winners and losers get their foot in their urine
kings’ money, we have
but you do not exist in our accounting

and if the dome would sleep hungry
these tiny organisms
flashing powerful in their midst would spill
aortas and ventriloquists’ dynamos
thin, crooked bones
with guests raging treacherous
cracking under the weight corridors
curtailing dwarfs, prostitutes and fish

wanting to practice corners
with the prosthesis of the gods with
their straw murmurs
step ahead of our night guards
also thanks and moths
giving the guts to race panic
intestinal mausoleum
gargoyle mobs quickly adjusting the salt-

stench in the square of the seagull idiot
its sulfur sticks to pitch the cry forth cringing air
parishioners filled with the months of garbage
in the clay of the hairless blankets
numb grapefruit and banana
marching on the morning of the gods stripped
skinny eternal will of breath
not for the punishment (of winter) or anything

burst of sleep at least thought
dredging of orchids and unconscious minds
harbinger of clamor on camera up flourishing
prohibited apologize hunger
recording spots in the cave of the future
riveting the stone with the long-lost fire
weight of smoke, anointed
bleeding from the magma to the prehistory

are Cartesian, yes, Silesian
moon tricked us all with a bevel
and a dark sky, a colander inverted
through which the neon light
horrible in the kitchen, nobody
has dared to change it since ninety-five
and two-truths fucking cold and skinned
cannot take life (to be or not to be) so

uncomfortable with this style
between legs of a bitch looks of a port
roll of feces and the thrill-
twisted premiere week
boring eyelids with eyelashes out
double surprise, turn the poll
so intimate core madness
fear its distribution among mammals

then hurts below the ribs
swelling is like a glowing, a-glowin’
though, of course, any whippersnapper
with the ingestion of jimson-weed, or other crap
gathering at the clutches of death
in the lens, advertising on equal rights
hath the rest of beatnik elves extinguish burning
(this case was removed to protect the defendant)