BLOG PERPETRADO POR

FRANCISCO LEQUERICA

28.1.12

Cuarta tregua


Memoria sin huellas: revienta el futuro con tu intuición. ¿Quién nos va a explicar las raíces del mundo? Habrá que ponerle una bandera al cielo, que bata pabellón luminoso. Robar silencio, soñar la rueda. Ser fruto y no semilla, escarbar milagros que den de comer. Untar bondad sobre todas las pieles. Redondear el infinito – firma del mar en la arena. Granito nuevo que finge la luna, amargura en pocillo grande. Lazos líquidos, libres, azorados por doquier, escorados por esmeraldas, azotados con esmero. Latigazo acuestas, latitudes ebrias. Esa espuma pertenece al ceceo salino e incierto, latino e intacto, de las olas. Marchar sobre ellas y no hundirse, látigo fluido. Esas manchas azuladas corresponden al asedio del agua al griterío y a la precisión perpetua. Al desprendimiento del deseo. ¿Cuántos vaivenes se nutren de esperanza? Pasto y suerte de dioses dormidos, encaramados al paisaje. Todo vibra, nada de esto pasará. Turba inmóvil que aspira al ascenso – vergüenza del presente. La fascinación se dispara por la cuenta ingenua de mareas, por el roce de los jardines sumergidos con los que emergen. ¿Cuántas perezas despiertan – algún día – del vacío que se les ha impuesto? Un gruñido hábil se yergue entre las voces, caldeando la orilla. Naufragios de piratas, útiles para el sepelio de la esclavitud. Fuelles y botones, rasgos de la voluntad, desperdigados por playas sembradas de cocos y cangrejos. Acordeones inundados, duendecillos zambos. Fértil relámpago desatando la brisa necesaria para iniciar la armonía, flamante y criolla. Hambre tiránica burlada por una música pluscuamperfecta. Resuello difícil, grietas de paz. Los tesoros matan, que se sepa al fin. ¿Quién resolverá el fantasma del último imperio? Solo arderán las palmeras cuando se rompa el exceso. Solo se robará el oro cuando tenga valor. Solo se logrará el paso del mundo con la disciplina de la belleza. ¿Cómo se le dará vida al acorde nuevo que sangra del casco de un galeón? Con amor, sin orígenes. El vallenato también es alemán y siempre gana. Concierto de gritos, desconcierto de susurros. El mundo está mal: cada vez van pagando más por hacer el ridículo.