BLOG PERPETRADO POR

FRANCISCO LEQUERICA

31.1.12

Qì para Olga


El espejismo importa. En rombos se achica la caída. De nihilista nada, de limbos tampoco. Arte y ¡ar! Los que generan costillas van de invierno, los que machacan relucen, en ásperos retrocesos. De alas fuerte, cargado de sangre, hematoma de vida, ambulante y regio. Toda la anchura generada por la hinchazón se descubre mujer, cuando acecha el bosque. Estragos de vigilante cabeceando en portería, celador del oscuro elemento que sirve de entrada al muslo de alguien. Ráfagas de musgo alentador, hirviendo en indio y en bantú. Se oprime el terso nombre de la risa. En su lugar se estremece la suerte, chiquitica su estrella. Tul azul, el baúl full de eso, lumbar. Cuan tajada se revisa el bolso en tándem, birlando el mango del wok. El guiso apremia, la iridiscencia de la llama confía en sí misma. Filo estudiado, corta. Ganas se tiene y de nada sirve. Surtiendo la nave misma, despertar filamentoso, resfriado bello. Crisis, cronos, rezos, rizos. Feria de alientos e irrupciones festejadas con lumbre. Tripas, trapos, tragos, trigos. Largo casar de parpados clausurando la óptica. Sin, con, fin, sin confines es. Inocuo, se lleva la brisa. Golpizas de felicidad, rotas en isósceles cuando nadie atestiguaba el corte. Navaja china, rotundamente afilada para desdibujar labios pegados o tercos. Estremecedor resurgimiento, para toda la vida ávida, vida a vida. Bombín estrecho, cae gracioso y se mueve bien, con especial holgura. Magma loco, febril ojo desnudo tomando notas. Poliglotía estéril, estrellada de bruces. Importante estruendo en la categoría difícil, con ánimo y ansias de barbaridad. Cero poleas, inversión. Ademanes y demás manes, mil maneras de adinerar el sollozo. Trozo de burla, archicontraretorcida. Concha, jopo, chucha, ley. Remilgue perpetuo, arcilla de la que cura, de la que rasca al cura. Alturas bochornosas, por estas. Por estas alturas bochornosas, arca rica. Loca espada que fulge y acaece, sobria. Tenaz consuelo, en las arenas contiguas al placer. Tropiezo y sarcina, cárcel sana y rima dulce. Los que rompen la estatua remiendan paredes, elocuentes con un mazo y un martillo aéreo. Los que la parten se pudren, hechizando juventudes desconocidas. Esos peinados, acérrimos, tautológicos, urgen crecer la raíz de melena. Hermosos postres, dispuestos en arco para la degustación extrema. Fallo mágico, divino. Vigas de amor que sujetan al vivo, goloso del mar. Pesadilla en jaula, bajo tierno control galardonado por computadora. Elenco de valentía recogido en la sed de siempre. Descalzo se gana, calzado se usa. Qué lindo es el perdón.