BLOG PERPETRADO POR

FRANCISCO LEQUERICA

5.3.12

¡Descolonícense!


¡Descolonícense! ¿Cómo se puede seguir aferrado al arma que nos asesinó? Hasta esta lengua que usamos es insulto, hasta el color diluido de tantas pieles es prueba contundente de la masacre. En vuestros pregones, vendiendo fruta con terceras menores, nunca mayores, os perdéis.

Crear incendios libres, aparearse y desaparecer. Apearse de la vida mediante una coz propinada al planeta más estúpido del universo conocido. Sexo y galaxias – perquisición de lunas y ciclos. Tener que mentir en poesía para que no se lo lleve a uno un sicario analfabeto por delante, un champetúo desgranado, un parrillero sin dientes, una culebra avispá, un malandrón sin escrúpulos. Y, sin embargo, tantos deberán morir de mediocridad, sin sentir jamás el soplo vital ni el entusiasmo de la educación.

Dinero – o tú o yo, uno de los dos debe irse. Turistas – fuera, enfermos del bolsillo. Gringos – fuera, Yusnavi y su puta madre. Drogas – fuera, descalabrados del polvo. Blancos – fuera, alcurnia de un solo libro. Comunistas – fuera, ilusos iletrados. Bacrim – os odio, que se sepa. Reggaetoneros – ignorancia en estado puro, racistas sin saberlo. Pueblo, pueblo, pueblo. Machistas de mierda, homófobos feos, parias, champeta de mal gusto, de poca monda. Dadaísmo asesino – matar por matar. No soy negativo, hijuepuya, soy un falso positivo.

Dejad de ir a misa, hijos de la deuda. Os voy a enderezar a punta de cultura. Tanta maldad sin plomo ya en el cuerpo, con plomo ya entre las manos. Pico, placa y ancestros. Barras bravas y picúas. Malhechores sedientos, me la estoy buscando. Ratas y aullidos, frenos hidráulicos reventados, aguacatéé. Oiga, llevo uva, papaya, llevo guanábana, patilla, llevo genio ajeno, llevo arrogancia. Soy el malo de todos, el enemigo de todos. Doy envidia, genero cambio y mayéutica.

¿Cómo os atrevéis a decir que soy infeliz, que tenga lo más mínimo que aprender de vosotros? Todo el mal que pueda hacer es por vuestro propio bien. El que dude, morirá. Moriremos todos. Es solo mi opinión. Sí, voy a cambiar el mundo. O voy a morir en el intento. Los demás son conformistas, y vivirán de pura suerte. Hasta que el cielo, holgado, marrano de tanto incienso, los reclame.

¡Tercermundistas! De tabúes en pitaderas, de machetes en plegarias, vírgenes de plomo, infierno y muerte. Si hay un Dios, dejad que se acerque a mí, a ver si le saco mejor los ojos. Cría cuervos, siembra cucarachas.