BLOG PERPETRADO POR

FRANCISCO LEQUERICA

13.3.12

La conquista de la ingenuidad


En la esquina de cada cielo
se logran doblar las huellas
y tuerce el paso la luz entre
cruces de aves y estrellas.

Se escucha abejorrear
a un huésped de la noche
atravesando tal derroche,
puerta del día entreabierta
en regocijo sin par.

Se observa un rey sin abucheos
tapar por pudor su papada,
entretejiendo su amada pasión
sin hablar ni pensar nada.

Es el momento inmóvil,
antes de la acción decisiva,
cuando se mece el grácil dilema
de los minutos que silban.

Se olvida el férreo convencimiento
de la soledad inútil,
del cáliz de sufrimiento,
del peligro y de la ofensa.

Se olvidan sensatas apuestas
de minucia y de prudencia,
miedos que – legañosos –
contra la tierra me estrellan.

Y así es, un corazón músico
sanando del crimen perfecto;
la indiferencia es la mejor arma
que me haya enseñado el trópico.

Atrás pues, torres de mármol:
me aburren vuestros teatros,
vuestros circos de beatos,
vuestro sindiós de insensatos
que impiden crecer al árbol.

Pasé del asombro suicida
al temor de los abrazos
y ahora rompo los lazos
y salgo de la guarida.

Lo que me aguarda y recibe
será un futuro mejor,
una salud, un honor
y una virtud merecidas.

Los escuálidos testimonios
de mi pasado grisáceo
no son fuentes del arrepentir
y no son ningún fracaso:

los llevaré en la conciencia
como advertencia especial
de que todo le puede ir mal
a quien con las vidas juega,

que no merece la pena
quedarse en la rabia, allá atrás,
que no puede ser normal
tanto rencor en el vientre,
pues póngase que reviente
y salpique un pavorreal.

A toda prueba seré:
blindado contra la historia,
bendecido con euforia útil
y con la Fe.