BLOG PERPETRADO POR

FRANCISCO LEQUERICA

3.3.12

No ha pasado nada en Macondo


La prensa cartagenera, dócil y extremadamente limitada en su envergadura, informa sobre la llegada a la ciudad heroica de personajes dudosos cuyas intenciones se disfrazan con la misma facilidad con que un vendedor de playa embolata a un turista. En estos días se trata de S. Robson Walton – presidente de Wal-Mart – y de la viuda de Steve Jobs, que vienen interesados en invertir, dicen, en el medio ambiente. Encerrados en el hotel Santa Clara, deciden sin duda todo lo contrario, ya que no dieron declaraciones a medios de comunicación, y se limitaron a hacer reuniones privadas, bajo medidas estrictas de seguridad que no permitieron si quiera verlos de lejos.

Solamente a un pueblo naif, demasiado ocupado con el hambre y la violencia a los que está sometido, se le puede engañar con tan poco esfuerzo. En cualquier país desarrollado, buena parte de la opinión pública se hubiese alzado en contra de la opacidad de estas reuniones, exigiendo por lo menos un mayor grado de transparencia en lo que aparentan ser decisiones de importancia global. Pero aquí, tan solo hace falta un escueto dispositivo policial para proteger la seguridad de los que nadie conoce, pues sus andaduras y fechorías medioambientales y financieras son desconocidas por la mayoría de la población, con la excepción de aquellos que participan en ellas y recaudan su jugosa parte del destripe de todo un mundo.

Si los cartageneros supiesen que lo que se decide en estas reuniones secretas, en estas Cumbres de las Américas, es precisamente lo que fomenta su hambre, la violencia y la corrupción política que las genera, estos magnates y jefes de estado huirían despavoridos. Considerando que la ignorancia continúa reinando a pesar de todo en estas tierras, especialmente en lo que se refiere al medio ambiente y al Nuevo Orden Mundial, a estos dirigentes les conviene estar aquí reunidos más que en cualquier otro lugar del mundo, donde la conciencia ciudadana les impediría la calma que necesitan para dictar todo tipo de medidas que van en contra de la naturaleza, de la democracia y del sentido común.

Desde el Bogotazo hasta el absurdo Plan Colombia, las autoridades estadounidenses se han servido siempre de este país con el mero fin de exprimirlo al máximo. En la era de las multinacionales, de los alimentos transgénicos, de la cultura de la usurpación y de la globalización, Colombia está sin defensa frente a estos tiburones, que la están despedazando como Hitler y Stalin se repartieron Polonia. Por eso se alimentan los conflictos internos, desde guerras de machetes entre vecinos hasta masacres enteras perpetradas por guerrillas y paramilitares: mientras todos estamos ocupados defendiendo un sancocho o tres palmos de tierra, distraídos con Yo me llamo o un partido de fútbol, los verdaderos ladrones pasan desapercibidos y se roban todo el botín. Y es que Colombia tiene el 10% de la biodiversidad del planeta, así que el botín es particularmente jugoso…

Hay que comprender que el presidente de Wal-Mart no ha venido sino a buscar una mano de obra barata sin derechos laborales, pues sus empleados en su país cuestan “demasiado” caros y exigen “demasiado”. La conciencia de los ciudadanos de los países explotadores se agudiza día a día, mientras que aquí solo se multiplican las maniobras impunes de algunos aprovechados. Es por ello que no habrá ninguna manifestación en Cartagena para protestar contra la Cumbre, cuando la gran mayoría de las Cumbres pasadas, aquellas que han tenido lugar en el norte, se han topado con una resistencia importante por parte de la población. Porque el pueblo se lo permite, se llevarán sin dificultad de aquí toda la riqueza – como los españoles en sus galeones – y al que proteste se le propinará, en toda legalidad, un tiro en la cabeza. Al que intente advertir a los demás lo que está pasando se le responderá, con una mirada de lástima,

‘Aquí no ha habido muertos […]. Desde los tiempos de tu tío, el coronel, no ha pasado nada en Macondo’.