BLOG PERPETRADO POR

FRANCISCO LEQUERICA

16.3.12

Parálisis sísmica


Llevo días envuelto en una luz húmeda y hueca como una bocanada sin retorno. Me silba el vientre incautándome el ánimo mas no me atrevo a perderme por completo, a calarme entre las rencillas de mi atuendo. Sé que en la calma está el tesoro, huyendo de mí. Observo llegar los buques con las mercancías del asedio y huelen a mar poluta y a marinero grueso. En mis ensueños iconoclastas gozo al sentir el lenguaje de luces atornillando mi suerte con tuerca entera. Allá las púas, aquí los imperios, con feroz lastre, se desparraman vertiendo promesas en las orillas. Mientras dormimos, ecos oriundos del trueno ruedan las rocas de los espolones.

Parálisis sísmica en las rutas de los dioses. Paralipsis épica en los ojos amazónicos. A la raza india se le impuso el calambre de la resurrección, la hinchazón de la conquista, el estrato del demonio. Se vivía bien sin sífilis, sin epicentros de mártires. Se doró el mar y el cielo rojizo abdicó. Fueron muchos los atardeceres inútiles, los recorridos absurdos. Los pelícanos, escoltas alados y largos de tantos galeones, percibían bancos de pescado. Esmeralda liquida, cuchillos limpios te buscan. Por ti la colmena se alborota. Brotan insectos crecidos de un hueco diminuto en la tierra y son lapas del cuerpo, bombas de relojería. Uno imagina la textura virgen del mundo, flanqueada de masas verdes y estáticas; y ese barquito endeble navegando el Sinú y el Magdalena, al paso del viento embriagado de bochorno. Alegría pasiva, calma inquietante, flechas al acecho.

El baño apacible en el que se inmerge la tierra es la esperanza fluida del mañana. Nos vamos cambiando de arena en agua en un trueque excelso del que busca renacer. Es la verdad hundida la que alumbra el camino nuevo. Somos trozos y debemos saberlo, trozos rotos, desprendidos de algo. Nos une solo la voluntad del bien, el anhelo constante y maduro de la belleza. Somos cantidades contables, somos mentiras temporales, rizos en la superficie de un océano embalsamado. Si tenemos fe en la unidad, las ansias del todo serán recompensadas. Si buscamos el ensueño de la suerte, si encomendamos el presente a nuestras manos, la obra será completa, será admirable, será admirada. Somos los vestigios de un rayo de sol. Nos zambullimos y nos zambulliremos, la ola queda atrás.