BLOG PERPETRADO POR

FRANCISCO LEQUERICA

8.3.12

Vacuna contra el machismo

(Caricatura de Betto en El Espectador)

En pleno siglo veintiuno, ya es preferible que los machistas se vayan quedando solos, sin mujer y sin argumentos. Es preferible que se trunquen sus semánticas atrasadas con una soledad impuesta. Y es porque muchos de ellos son francamente irrecuperables en sus posturas. El problema es que siguen presidiendo la gran mayoría de los ámbitos decisivos de este mundo y que éste sigue siendo regido por principios esencialmente masculinos. El más evidente de todos ellos es el dinero – la economía, en todo caso como funciona hoy en día, con sus depredadores y sus presas, obedece al concepto clásico del machismo tribal. Y cualquier cuadro religioso, particularmente el de los monoteísmos, sigue aventajando peligrosamente al hombre aun en contra de la esencia de todas sus escrituras. Y siguen diciendo que Dios es un hombre…

Es preferible que muchas mujeres dejen atrás el espíritu colaboracionista que han adoptado durante siglos, aquel que estipula que más vale seguirle la corriente al que tiene la sartén por el mango que llevarle la contraria y querer arrebatársela. Así se siguen oyendo historias de mujeres en contra del aborto, cuando son ellas las principales interesadas en defender esta práctica así como su propia integridad. Así se siguen viendo millones de mujeres escondiéndose tras un velo, caminando varios metros por detrás de su marido y defendiendo el sistema que las esclaviza. Así se siguen presenciando casos de mujeres abusadas, violadas, maltratadas – que no denuncian a sus agresores y aun delante de la ley que busca protegerlas deciden defender a los machistas y a eximirlos de toda culpa, negando su agresión. Esta situación se denominaría síndrome de Estocolmo a escala mundial si se tratase de un secuestro común y corriente.

Y es que hay entre los machos como un pánico primordial de la homosexualidad, de la feminización de todo aspecto de sus vidas, que sería uno de los principales motores del machismo. Al negar toda forma de cariño entre hombres, este pánico se ha exteriorizado en una estigmatización de la mujer que se basa en una baja autoestima del género masculino. A la vez, el hombre tiene miedo de serle inútil a la mujer en su ciclo natural de sustentación, pues no es el hombre quien gesta durante nueve meses al hombre. Cuando los hombres se dan cariño entre si y aceptan su lado femenino, se agrandan sus espíritus y se ensanchan sus oportunidades de desarrollo socioemocional. También aumenta su capacidad de amar a una mujer, de comprender sus necesidades y su esencia. En el caso contrario, de esa ignorancia surgen incomprensiones y miedos que el macho solo sabe, en su animalidad, subsanar por la imposición de la fuerza.

Para que la condición de la mujer mejore en este mundo, y sobre todo en los países latinos, los países islámicos, las culturas africanas, es necesario que los hombres se acuesten entre ellos. Así de fácil. Que pasen por encima de sus miedos, que se agoten sus burlas, que ataquen la feminidad en sus propias carnes, que sepan lo que es. Cuando lo hayan vivido, sabrán lo que siente una mujer. Y la verdad es que, por regla general, cuanto más machito sea un hombre, más ha reprimido su feminidad, más le tiene miedo a sus instintos verdaderos. Estos machitos son todos homosexuales reprimidos y necesitan sobre todo mucho amor de otro hombre para dejar de odiar tanto a las mujeres que tanto dicen desear. Ojala algún homosexual samaritano les pueda ser útil en sus andanzas y les pueda inculcar el respeto al género opuesto. Y es que el hombre es el más débil de los sexos.

A la pobre mujer que sufre constantemente los acosos de hombres de esta categoría, habría que decirle que deje de actuar según el canon de belleza que se le ha impuesto. Que deje de sentirse fea cuando no se maquilla, cuando no se baja el escote y se sube la falda. Que deje de pensar que la única modalidad de la belleza es aquella que el macho estúpido le impone en sus ideas de dominio mercantil. Es por eso que deben morir las modas, los áridos estatutos de la manicure, de la pedicure, de la peluquería, de la cirugía estética. Es por eso que se debe atacar toda la publicidad que explota la imagen errónea de una mujer y todo el arte sucedáneo que apoya este mercantilismo vacuo. Todos estos cánones están impuestos por los que, en el fondo, le tienen horror a la mujer y la quieren moldear a su imagen. Por ello, es preferible que la mujer se disocie definitivamente de estas nociones para vivir su vida a su modo y parecer. Y ya puestos, que se lo imponga al macho, que ya es hora…

Feliz día, madre. Feliz día a todas las mujeres del planeta.