BLOG PERPETRADO POR

FRANCISCO LEQUERICA

31.10.12

Champeta dodecafónica



Champeta dodecafónica: dícese de la invención de la horizontalidad de los parámetros alineada con la de la horizontalidad de las consciencias y llevada a cabo mediante sendas variaciones infinitesimales de sonidos rectilíneos, puntiagudos y cabizbajos. ¿Con todo esto, qué se logra? Probar al fin que la fusión no solo es asiática, que lo kitsch no es solo hippie, que lo vulgar no solo es aprehensible, que la verdad no solo es estética (sino que también necea). Aquello que no se debe tocar resulta invitante y aquello que es propio al tacto repulsa. La onda del universo sigue siendo expansiva y se deletrea siempre en todas sus posibilidades, cuando aún la percepción de todas ellas resulta imposible y, por ello mismo, conmovedora en su proyección imaginaria. Surgen, más que a menudo, formas imperfectas y callejones sin salida de la estadística de lo posible y, evidentemente, no se debe uno acongojar ante semejantes manifestaciones histórico-esperpénticas del mal gusto, sino observarlas con distinción y sin juicio alguno salvo aquel de ver por qué prisma definir el magma esencial de la cosa dentro del magma esencial que lo incluye. La definición, aristotélica eso sí, el quid rei, es algo difícil de captar a mano alzada como lo son las variaciones semánticas o infinitas versiones de humanidad apretadas dentro de una delimitación natural que es la distancia física entre ellos. También es importante la distancia del evento desde su epicentro tanto temporal como físico en el momento de evaluar el peso de las intervenciones humanas cuando ocurren. ¿Ocurren por reacción o son instigadoras? La definición se contrae o expande según las ocurrencias se van registrando en el imaginario semántico: ¿la profundidad del abismo entre cada surco grabado en ese imaginario, qué significa? Lo que está claro es que existe. Cada segundo, hay una primera vez más en esta realidad.