BLOG PERPETRADO POR

FRANCISCO LEQUERICA

24.3.12

Chosen by one


a river drowned
in improbable straits
the unsuitable lines of my love
aligned with plausibility
the blurry tribes reconciled
their factions learnt
their beauty exposed
with hope

the margins of sacrifice
still unfound
while my love walks willfully
away from the sands
my smothered desire
captivated by unlikely virgins
hiding their nature with a girl
buried under civilized hatred

nobody has fought for them
nurtured the opening of their traps
broken swords on their sandy spines
educated their instinct
but I will
even if it fractures my dreams
I will be used by many
I will be chosen by one

23.3.12

Colador del cielo


¿y cómo se acaba un texto
sin púas ni excesos?

ser lastre herido
y colador del cielo

¿hasta dónde chiflan las rosas?
¿será que su pausa impune es un
reto al vacío?

siempre he querido escribir
y seguir entrenando
mi obsesión con un pincel fino
un rinoceronte melena de lujo
un modelo de miocardio
un intento en la aurora
un paseo en la frente

¿se tiene que vivir como una estatua
con pulgas a los lados
con vertederos de sombras?

yo me llevo hasta las lágrimas
estoy listo
te imagino
en busca del tesoro de la totalidad

en la cumbre no se puede respirar
el techo no es vida
espero barrer el infinito
con la escoba embrujada de mi hazaña

siempre quise arder
y me obedece el fuego proprio
se descalza sobre el granito
se descansa sobre el grito

Estirpe pánica


quiere hacer esquina práctica
con la prótesis de los dioses con sus murmureos de paja
peleados en zonas grises de entre dientes carcomida
espejo roto de la grasa necesaria
paso delante de los guardias de nuestra noche
ademan gracia y polillas
cediendo las tripas a la estirpe pánica
mausoleo intestinal
gárgola de prisa y chusma graduando la sal
en la hediondez cuadrada de la gaviota idiota
su sulfuro se pega a la brea es merced del grito
feligreses llenos en los meses de basura
en la arcilla tuteabunda de las mantas sin pelo
entumecida de toronja y plátano
marchando en la mañana de los dioses pelados
ráfaga de sueño en lo menos pensado
dragado de ánimos y de orquídeas inconscientes
presagio de calma subiendo en cámara floreciente
sus excusas de hambre prohibida
grabando en la cueva las manchas del futuro
remachando la piedra con el fuego perdido
desperdicio del humo y de la forma perfecta
sangrando del magma con la prehistoria
con lindo enchufe al oído interno de la fruta
sucedáneos sucesos de nieve
un estrépito albañil en fuerza al viento de pared
fijo de escalera y tambaleante de cubo
pitillo en boca amarilla ardiendo
entresijo adjunto y deuda acuestas
flaca voluntad del resuello eterno
existencia noble y sortijas de un incendio

16.3.12

Parálisis sísmica


Llevo días envuelto en una luz húmeda y hueca como una bocanada sin retorno. Me silba el vientre incautándome el ánimo mas no me atrevo a perderme por completo, a calarme entre las rencillas de mi atuendo. Sé que en la calma está el tesoro, huyendo de mí. Observo llegar los buques con las mercancías del asedio y huelen a mar poluta y a marinero grueso. En mis ensueños iconoclastas gozo al sentir el lenguaje de luces atornillando mi suerte con tuerca entera. Allá las púas, aquí los imperios, con feroz lastre, se desparraman vertiendo promesas en las orillas. Mientras dormimos, ecos oriundos del trueno ruedan las rocas de los espolones.

Parálisis sísmica en las rutas de los dioses. Paralipsis épica en los ojos amazónicos. A la raza india se le impuso el calambre de la resurrección, la hinchazón de la conquista, el estrato del demonio. Se vivía bien sin sífilis, sin epicentros de mártires. Se doró el mar y el cielo rojizo abdicó. Fueron muchos los atardeceres inútiles, los recorridos absurdos. Los pelícanos, escoltas alados y largos de tantos galeones, percibían bancos de pescado. Esmeralda liquida, cuchillos limpios te buscan. Por ti la colmena se alborota. Brotan insectos crecidos de un hueco diminuto en la tierra y son lapas del cuerpo, bombas de relojería. Uno imagina la textura virgen del mundo, flanqueada de masas verdes y estáticas; y ese barquito endeble navegando el Sinú y el Magdalena, al paso del viento embriagado de bochorno. Alegría pasiva, calma inquietante, flechas al acecho.

El baño apacible en el que se inmerge la tierra es la esperanza fluida del mañana. Nos vamos cambiando de arena en agua en un trueque excelso del que busca renacer. Es la verdad hundida la que alumbra el camino nuevo. Somos trozos y debemos saberlo, trozos rotos, desprendidos de algo. Nos une solo la voluntad del bien, el anhelo constante y maduro de la belleza. Somos cantidades contables, somos mentiras temporales, rizos en la superficie de un océano embalsamado. Si tenemos fe en la unidad, las ansias del todo serán recompensadas. Si buscamos el ensueño de la suerte, si encomendamos el presente a nuestras manos, la obra será completa, será admirable, será admirada. Somos los vestigios de un rayo de sol. Nos zambullimos y nos zambulliremos, la ola queda atrás.

13.3.12

La conquista de la ingenuidad


En la esquina de cada cielo
se logran doblar las huellas
y tuerce el paso la luz entre
cruces de aves y estrellas.

Se escucha abejorrear
a un huésped de la noche
atravesando tal derroche,
puerta del día entreabierta
en regocijo sin par.

Se observa un rey sin abucheos
tapar por pudor su papada,
entretejiendo su amada pasión
sin hablar ni pensar nada.

Es el momento inmóvil,
antes de la acción decisiva,
cuando se mece el grácil dilema
de los minutos que silban.

Se olvida el férreo convencimiento
de la soledad inútil,
del cáliz de sufrimiento,
del peligro y de la ofensa.

Se olvidan sensatas apuestas
de minucia y de prudencia,
miedos que – legañosos –
contra la tierra me estrellan.

Y así es, un corazón músico
sanando del crimen perfecto;
la indiferencia es la mejor arma
que me haya enseñado el trópico.

Atrás pues, torres de mármol:
me aburren vuestros teatros,
vuestros circos de beatos,
vuestro sindiós de insensatos
que impiden crecer al árbol.

Pasé del asombro suicida
al temor de los abrazos
y ahora rompo los lazos
y salgo de la guarida.

Lo que me aguarda y recibe
será un futuro mejor,
una salud, un honor
y una virtud merecidas.

Los escuálidos testimonios
de mi pasado grisáceo
no son fuentes del arrepentir
y no son ningún fracaso:

los llevaré en la conciencia
como advertencia especial
de que todo le puede ir mal
a quien con las vidas juega,

que no merece la pena
quedarse en la rabia, allá atrás,
que no puede ser normal
tanto rencor en el vientre,
pues póngase que reviente
y salpique un pavorreal.

A toda prueba seré:
blindado contra la historia,
bendecido con euforia útil
y con la Fe.

10.3.12

Carta ajena


a los tartamudos estratosféricos
encaramados de raíz en sus tinieblas beneplácitas
con hocico musgoso en rebusque del troque holgado
ya de cara a la blandura eterna que se tiñe y que se tañe
en cada esquina por las caras del pasado y sus callejones
y por los chismes eméritos que se entrecruzan
entre cangrejos chepudos y motos a mano alzada
con incipiente veneno e hincapié en los apellidos
y en la tez vanidosa del que vino a robar

a los champetúos virtuosos
desvainados de entrepierna y con roces de tracas
entre las mejillas al carbón naciente de carretas lentas
achicharrados por el estremecimiento de la ciénaga
astillando un lenguaje sin dentadura ni tregua
hecho de envidia y toros salvajes subidos a una buseta
por el auguro entre manadas de sus tabúes repletos
con pesadillas sísmicas entre la muchedumbre despierta
que se espabila de hambre con agridulce humor

a los indios motilones
chupando tinto entre las cañas de un virrey
con vientre lampiño y nalgas esculpidas de oro
y esas traviesas dentaduras de hojalata y parafina
caminando por aceras en descalabro y cornisas peatonales
por desfiladeros de cemento y roca ríspida con sus termos
acuestas todo el peso de masacres acaecidas y de imperios
de los cuales no han retenido un solo nombre de asesino
aunque sigan vendiendo por tres pesos su legado

al turco y al europeo
que huyó de tantas tétricas deportaciones
con alma de almacén y miel de orfebre en la piel
buscando cobijo entre crestas de olas y cruceros
por carga y descarga de genética y almuerzo informal
por cuanta fruta nueva cae del árbol perfecta
y se lleva el difícil peso cortante de la dentadura
por los pregones callejeros en la nueva lengua franca
y que ni islam ni pericias supieron amainar

a los cauchos inmóviles
cuyos troncos se derriten hacia el asfalto fangoso
testigos de algún negocio alterno entre la quietud de sus hojas
en cuyo cimiento se hospedan orines y sueños de dengue
protruyendo con sombra sabia del suelo empalagado
y en cuyas ramas se esconden las sádicas mariamulatas
en la espera retorcida de algún ingenuo canario
al cual despedazar con garra vil y elocuente jarana
hasta caer fulminado el triste pajarito

al polocho enclenque
que con su mapa erróneo y su cheque chiquito
conduce al seco raterillo hasta la salida más cercana
aquel que hurta y fleta lo que le viene en gana
y jala más brillantes y cadenas que una urraca en celo
que se despierta tres quince en una playa mal aseada
con vidrios partidos en su derredor y más de una fulana
que sangra arena por el pecho cual vertido
de petróleo al levantarse de su siesta intransigente

al cura impasible
con su necia terquedad y ojitos en blanco
descollando sermones entre espigas del vertedero
con herencia de impostura e imponente volumen
bajo el brazo flacuchento y remilgado
despotricado de limosnas y de riñones vacíos
con la sotana manchada de un jardín de inquisiciones
y las excusas atrancadas en la febril garganta
estrangulando poco a poco la seriedad de su cuento

al desgarbado pandillero
abierto y rajado de ojos y hediondo de mil mercados
que arrolla con sevicia al mismo pobre y hasta a su madre
al que cruza la acera sin saber dónde está la frontera tibia
y que es muchacho sin futuro por decreto judicial
y que merece un balín en plena frente para vivir en paz
él y todos los desdichados que le bailan la champeta
porque degüella la oportuna estrella del presente
y ataca por la espalda con un puñal por delante

al político empedernido
distraído con sus tareas de fasto multimillonario
que se acoge a la vergüenza heredada sin conocimiento
y pretende que los abucheos no tienen razón de ser
que infiere e interfiere entre proyectos fantasma
ennegrecido de riquezas que le llegan por los flancos
en un sinfín de ultrajes perpetrados por los blancos
con la sien entrecosida y acongojada de espantos
que no se atreve a embestir y lame por los costados

al magistrado ileso
que se viste de orgullo con cúmulo de heces por diploma
y que va arrugando encuestas con un apedreo diario
apisonando estigmas con cruces de plata y ley
soltando a cuanta turba por cien barras
bajo el innoble embuste del que clama humanidad
siendo en su vida maniatado y víctima de ociosa vanidad
con guardaespaldas propio y carro oficial blindado
sentado en un inodoro mientras dicta la injusticia

al narco de turno
sin importar el bando ni el color de sus sentencias
con sus lentes ahumadas y sus bullas infranqueables
y sus delimitaciones del terreno de envidia y flor
siempre buscando u ofreciendo la sangre de su hogar
con el machete chorreando de picaduras venenosas
rodeados de sal y hambre y de mujeres hermosas
con un desprecio ejemplar hacia el sendero de suerte
que se ofrece entre rasguños de política y de muerte

al turista desechable
con sus frías en la mano rumbo a islas o al casino
con ingrata manteca a su lado operada de los labios
perpetrando su destrozo habitual del hábitat de los monstruos
intolerante y ambiguo con sus látigos y billetes empuñados
empujando perico y pelaos al infierno como rocas
desempolvando narices con el viento a sus espaldas
desde la terraza de un piso elevado como un desafío
estrujando el anhelo de otros con su estruendosa codicia

a todos estos y otros
carta ajena les escribo sin rumbo ni mar ni botella
ojalá sepan establecer en la locura
una embajada de la belleza merecida y compartida
un cúmulo de confianza donde la fuerza apremia
y se funden los sollozos en mareas envolventes
como espacios abiertos generando lo útil y lo hermoso
en una ciudad de cónsules del milagro del mestizaje
apropiándose el cariño que tanto les ha faltado

8.3.12

Vacuna contra el machismo

(Caricatura de Betto en El Espectador)

En pleno siglo veintiuno, ya es preferible que los machistas se vayan quedando solos, sin mujer y sin argumentos. Es preferible que se trunquen sus semánticas atrasadas con una soledad impuesta. Y es porque muchos de ellos son francamente irrecuperables en sus posturas. El problema es que siguen presidiendo la gran mayoría de los ámbitos decisivos de este mundo y que éste sigue siendo regido por principios esencialmente masculinos. El más evidente de todos ellos es el dinero – la economía, en todo caso como funciona hoy en día, con sus depredadores y sus presas, obedece al concepto clásico del machismo tribal. Y cualquier cuadro religioso, particularmente el de los monoteísmos, sigue aventajando peligrosamente al hombre aun en contra de la esencia de todas sus escrituras. Y siguen diciendo que Dios es un hombre…

Es preferible que muchas mujeres dejen atrás el espíritu colaboracionista que han adoptado durante siglos, aquel que estipula que más vale seguirle la corriente al que tiene la sartén por el mango que llevarle la contraria y querer arrebatársela. Así se siguen oyendo historias de mujeres en contra del aborto, cuando son ellas las principales interesadas en defender esta práctica así como su propia integridad. Así se siguen viendo millones de mujeres escondiéndose tras un velo, caminando varios metros por detrás de su marido y defendiendo el sistema que las esclaviza. Así se siguen presenciando casos de mujeres abusadas, violadas, maltratadas – que no denuncian a sus agresores y aun delante de la ley que busca protegerlas deciden defender a los machistas y a eximirlos de toda culpa, negando su agresión. Esta situación se denominaría síndrome de Estocolmo a escala mundial si se tratase de un secuestro común y corriente.

Y es que hay entre los machos como un pánico primordial de la homosexualidad, de la feminización de todo aspecto de sus vidas, que sería uno de los principales motores del machismo. Al negar toda forma de cariño entre hombres, este pánico se ha exteriorizado en una estigmatización de la mujer que se basa en una baja autoestima del género masculino. A la vez, el hombre tiene miedo de serle inútil a la mujer en su ciclo natural de sustentación, pues no es el hombre quien gesta durante nueve meses al hombre. Cuando los hombres se dan cariño entre si y aceptan su lado femenino, se agrandan sus espíritus y se ensanchan sus oportunidades de desarrollo socioemocional. También aumenta su capacidad de amar a una mujer, de comprender sus necesidades y su esencia. En el caso contrario, de esa ignorancia surgen incomprensiones y miedos que el macho solo sabe, en su animalidad, subsanar por la imposición de la fuerza.

Para que la condición de la mujer mejore en este mundo, y sobre todo en los países latinos, los países islámicos, las culturas africanas, es necesario que los hombres se acuesten entre ellos. Así de fácil. Que pasen por encima de sus miedos, que se agoten sus burlas, que ataquen la feminidad en sus propias carnes, que sepan lo que es. Cuando lo hayan vivido, sabrán lo que siente una mujer. Y la verdad es que, por regla general, cuanto más machito sea un hombre, más ha reprimido su feminidad, más le tiene miedo a sus instintos verdaderos. Estos machitos son todos homosexuales reprimidos y necesitan sobre todo mucho amor de otro hombre para dejar de odiar tanto a las mujeres que tanto dicen desear. Ojala algún homosexual samaritano les pueda ser útil en sus andanzas y les pueda inculcar el respeto al género opuesto. Y es que el hombre es el más débil de los sexos.

A la pobre mujer que sufre constantemente los acosos de hombres de esta categoría, habría que decirle que deje de actuar según el canon de belleza que se le ha impuesto. Que deje de sentirse fea cuando no se maquilla, cuando no se baja el escote y se sube la falda. Que deje de pensar que la única modalidad de la belleza es aquella que el macho estúpido le impone en sus ideas de dominio mercantil. Es por eso que deben morir las modas, los áridos estatutos de la manicure, de la pedicure, de la peluquería, de la cirugía estética. Es por eso que se debe atacar toda la publicidad que explota la imagen errónea de una mujer y todo el arte sucedáneo que apoya este mercantilismo vacuo. Todos estos cánones están impuestos por los que, en el fondo, le tienen horror a la mujer y la quieren moldear a su imagen. Por ello, es preferible que la mujer se disocie definitivamente de estas nociones para vivir su vida a su modo y parecer. Y ya puestos, que se lo imponga al macho, que ya es hora…

Feliz día, madre. Feliz día a todas las mujeres del planeta.

7.3.12

Sapere Aude (Aïe Kant)


Ce qui me différentie, c’est la taille de mon égo. Nul autre n’atteint mes sommets. J’ose savoir. J’ose déchoir. J’ose décevoir. J’ose recevoir. J’ose lécher mes plaies et m’en réjouir devant tous les étonnés. Éhontés, pleins de sexe, vous êtes malchanceux de coulis. Quel grattage abject vous attend en coulisses. Non, mais. Il doit être fou (remarquons le point après mais, wow). J’ai de grands déchets pour vous, humains. Buvez-les comme on caresse un porc-épic. Je suis ce porc épique de rudesse qu’on carre et qu’on éduque et ce, gratos. Mon antivirus est caduc. À vous d’apprendre de moi ou de mourir dans le déni de moi, dénivelés. En 6 jours, où je fais l’homme. En 5 jours, ou (bien) je me fais un homme (viens). En une semaine une crispation, pas de et après virgule, et pas de virgule après et, est. Malin plaisir à me détester pour que vous vous sentiez détestés, lubrifiés de haine. Papa, trou du cul. Si tu savais, et. Prose destructrice, Caterpillar comme je m’aime, et. Je t’aime, non? Sué, blanc peu importe. La déconstruction et le déchiffrage, le cancer qui m’attend et la pluie qui balayera nos cénotaphes avec ma rage. Viendront les centurions et, sous la pluie, je l’ai dit là oui mais j’ai mal fini une phrase. J’ai l’édit, fer rase. Vous vous régalez de regard et de justice à mon égard et la prise de courant scintille de vos trucs pansés, des sabotages nécessaires. Je ne peux rien faire, outre décomposer la liturgie qui m’anime. Je suis béni, m’a ri. Vous me riez illico adagio. Je me fous des fous. Je me fous dedans, j’aime foutre à pleuvoir d’abris. Tuons des putes, et. Après l’engrenage la fêlure, sué. La notion gracile de tous ceux que je n’ai pas toléré insulter, oui, me donne force. Me rappeler du mal péremptoire que j’ai pu leur causer par mon ton orgiaque, dessiner dans ma face une grandiloquence à suffoquer tous les présidents, être au-dessus et mourir au sommet de tristesse et de supériorité casquetté. Ni alcool ni rien, ni joints. Ma drogue c’est moi, laissez les dieux s’approcher que je puisse mieux leur sortir les yeux avec mes doigts. Impérissable, j’épée et je claustre. J’orgueil. Indétrônable, non-biodégradable. Obsolète à maudire le reggaeton. Régatons, voiles, auvents, burkas de honte sous mes semelles. Société béante, tu ne me soupçonnes même pas monument. Incapable de vouvoyer la société, et. Ses règles, comme une lune malade, dodécaphonique. Nourri des indifférents, ils mangent soudain mes coups. Ils ne soupçonnent pas l’attaque, la croient moche et psychiatrique, la croient verbale, ne la croient pas. Même les rebelles me donnent des leçons que je recycle en peur à offrir, en dislocation lourde, souhaitable. Ils pensent que je souffre mais je suis un siècle à moi tout seul. J’ose, et. J’osais déjà. José ne se prononce pas de même, idiots. L’inculture se paie. Je viendrai punisseur à expier qui. À écimer. Qui viendra après, purulent de génie, saura. Paiement de force, nihilisme dépassé. Quel insigne plaisir que d’être le cauchemar du commun des mortels. Quel cas n’a dalle ivre. Ouste, ouste, partouzes. Ouste, déclics. Chevronnez-vous, moi tout seul. Je choisis votre joie peu profonde, votre sodomie nantie, dominante, y. Et, sachez-y. Cul de cloaque s’imbibe en autrui, se flagelle de transe par les rances tracas du gel et du fla-fla. Importun, je trône, et. Je tonnerre. Vous paratonnerres, recevrez. J’ose me parer de tonnes d’erreurs, j’erre ose. J’Éros.

5.3.12

¡Descolonícense!


¡Descolonícense! ¿Cómo se puede seguir aferrado al arma que nos asesinó? Hasta esta lengua que usamos es insulto, hasta el color diluido de tantas pieles es prueba contundente de la masacre. En vuestros pregones, vendiendo fruta con terceras menores, nunca mayores, os perdéis.

Crear incendios libres, aparearse y desaparecer. Apearse de la vida mediante una coz propinada al planeta más estúpido del universo conocido. Sexo y galaxias – perquisición de lunas y ciclos. Tener que mentir en poesía para que no se lo lleve a uno un sicario analfabeto por delante, un champetúo desgranado, un parrillero sin dientes, una culebra avispá, un malandrón sin escrúpulos. Y, sin embargo, tantos deberán morir de mediocridad, sin sentir jamás el soplo vital ni el entusiasmo de la educación.

Dinero – o tú o yo, uno de los dos debe irse. Turistas – fuera, enfermos del bolsillo. Gringos – fuera, Yusnavi y su puta madre. Drogas – fuera, descalabrados del polvo. Blancos – fuera, alcurnia de un solo libro. Comunistas – fuera, ilusos iletrados. Bacrim – os odio, que se sepa. Reggaetoneros – ignorancia en estado puro, racistas sin saberlo. Pueblo, pueblo, pueblo. Machistas de mierda, homófobos feos, parias, champeta de mal gusto, de poca monda. Dadaísmo asesino – matar por matar. No soy negativo, hijuepuya, soy un falso positivo.

Dejad de ir a misa, hijos de la deuda. Os voy a enderezar a punta de cultura. Tanta maldad sin plomo ya en el cuerpo, con plomo ya entre las manos. Pico, placa y ancestros. Barras bravas y picúas. Malhechores sedientos, me la estoy buscando. Ratas y aullidos, frenos hidráulicos reventados, aguacatéé. Oiga, llevo uva, papaya, llevo guanábana, patilla, llevo genio ajeno, llevo arrogancia. Soy el malo de todos, el enemigo de todos. Doy envidia, genero cambio y mayéutica.

¿Cómo os atrevéis a decir que soy infeliz, que tenga lo más mínimo que aprender de vosotros? Todo el mal que pueda hacer es por vuestro propio bien. El que dude, morirá. Moriremos todos. Es solo mi opinión. Sí, voy a cambiar el mundo. O voy a morir en el intento. Los demás son conformistas, y vivirán de pura suerte. Hasta que el cielo, holgado, marrano de tanto incienso, los reclame.

¡Tercermundistas! De tabúes en pitaderas, de machetes en plegarias, vírgenes de plomo, infierno y muerte. Si hay un Dios, dejad que se acerque a mí, a ver si le saco mejor los ojos. Cría cuervos, siembra cucarachas.

3.3.12

No ha pasado nada en Macondo


La prensa cartagenera, dócil y extremadamente limitada en su envergadura, informa sobre la llegada a la ciudad heroica de personajes dudosos cuyas intenciones se disfrazan con la misma facilidad con que un vendedor de playa embolata a un turista. En estos días se trata de S. Robson Walton – presidente de Wal-Mart – y de la viuda de Steve Jobs, que vienen interesados en invertir, dicen, en el medio ambiente. Encerrados en el hotel Santa Clara, deciden sin duda todo lo contrario, ya que no dieron declaraciones a medios de comunicación, y se limitaron a hacer reuniones privadas, bajo medidas estrictas de seguridad que no permitieron si quiera verlos de lejos.

Solamente a un pueblo naif, demasiado ocupado con el hambre y la violencia a los que está sometido, se le puede engañar con tan poco esfuerzo. En cualquier país desarrollado, buena parte de la opinión pública se hubiese alzado en contra de la opacidad de estas reuniones, exigiendo por lo menos un mayor grado de transparencia en lo que aparentan ser decisiones de importancia global. Pero aquí, tan solo hace falta un escueto dispositivo policial para proteger la seguridad de los que nadie conoce, pues sus andaduras y fechorías medioambientales y financieras son desconocidas por la mayoría de la población, con la excepción de aquellos que participan en ellas y recaudan su jugosa parte del destripe de todo un mundo.

Si los cartageneros supiesen que lo que se decide en estas reuniones secretas, en estas Cumbres de las Américas, es precisamente lo que fomenta su hambre, la violencia y la corrupción política que las genera, estos magnates y jefes de estado huirían despavoridos. Considerando que la ignorancia continúa reinando a pesar de todo en estas tierras, especialmente en lo que se refiere al medio ambiente y al Nuevo Orden Mundial, a estos dirigentes les conviene estar aquí reunidos más que en cualquier otro lugar del mundo, donde la conciencia ciudadana les impediría la calma que necesitan para dictar todo tipo de medidas que van en contra de la naturaleza, de la democracia y del sentido común.

Desde el Bogotazo hasta el absurdo Plan Colombia, las autoridades estadounidenses se han servido siempre de este país con el mero fin de exprimirlo al máximo. En la era de las multinacionales, de los alimentos transgénicos, de la cultura de la usurpación y de la globalización, Colombia está sin defensa frente a estos tiburones, que la están despedazando como Hitler y Stalin se repartieron Polonia. Por eso se alimentan los conflictos internos, desde guerras de machetes entre vecinos hasta masacres enteras perpetradas por guerrillas y paramilitares: mientras todos estamos ocupados defendiendo un sancocho o tres palmos de tierra, distraídos con Yo me llamo o un partido de fútbol, los verdaderos ladrones pasan desapercibidos y se roban todo el botín. Y es que Colombia tiene el 10% de la biodiversidad del planeta, así que el botín es particularmente jugoso…

Hay que comprender que el presidente de Wal-Mart no ha venido sino a buscar una mano de obra barata sin derechos laborales, pues sus empleados en su país cuestan “demasiado” caros y exigen “demasiado”. La conciencia de los ciudadanos de los países explotadores se agudiza día a día, mientras que aquí solo se multiplican las maniobras impunes de algunos aprovechados. Es por ello que no habrá ninguna manifestación en Cartagena para protestar contra la Cumbre, cuando la gran mayoría de las Cumbres pasadas, aquellas que han tenido lugar en el norte, se han topado con una resistencia importante por parte de la población. Porque el pueblo se lo permite, se llevarán sin dificultad de aquí toda la riqueza – como los españoles en sus galeones – y al que proteste se le propinará, en toda legalidad, un tiro en la cabeza. Al que intente advertir a los demás lo que está pasando se le responderá, con una mirada de lástima,

‘Aquí no ha habido muertos […]. Desde los tiempos de tu tío, el coronel, no ha pasado nada en Macondo’.