BLOG PERPETRADO POR

FRANCISCO LEQUERICA

5.2.13

Billetes de 101



una película de terror albanesa engullida por mi bolsillo izquierdo busco entre corrientes del alto barroco al pluscuamperfecto rock la tos balbuceante del que se denomina dizque le llaman arte me quedó del putas pero aún me acuerdo del epicentro onomatopéyico huele a doncella y a cine un velours satiné de lo que puede la patria ayuda yoda cual especie de moho angelical la pared de enfrente de los paseos haciéndose vidrio de vernos bodrio de veras al F-16 le faltan escalones de la conciencia cuando te hundes por varillas extiendes la costumbre marca alondras con el vaso impuro y roturas se contradicen por el mero frasco de infraestructura la algarabía de lo bárbaro en creces erguido pero ello refiere infame al afianzamiento o barbarie del arrebato imparable en la lucidez itria retuercen a una libanesa por día en el fucsia de los labios donde la carne se difama y los feligreses abofetean con rugido ambiente de perecedera y merecedora bajo medio perfil bajo la esfera te (sic) cúmulos proféticos de algodón y demonio en las treguas de este siglo se conseguirán piedras para detener a los bandoleros que huyen en cabras y patos en teológicos billetes de ciento uno se persignan y santurrean con fustigamientos mitológicos fluctuando entre sienes danzantes y trapos limpios que se echan a tender sobre el silencio cabe contra todas las huellas del ruido que artimetiquean entre danzones mambos corridos y corridas hitlerianas con los brazos descolgando de las axilas como en un egon schiele digo algo chino le digo algo sino le digo esto si no le digo nada istmo liminal astrolipidario untuoso ropero wow wow per l’agonia il rostro sanguíneo vozarrón del chorro sin impedimentos la vuelta al cierre a bordo de absceso etrusco y poetisas de grafiti en paredón ejecutadas con esmero y amplio en boca fino al vientre y de olfato frutal y lapidario veterinario alzado trecho maltrecho del poema que es el último deseo de aseo del brutal paso a rubato en la prestidigitación de una mosca cojonera bajando pelos en campana y ante triste galeno empalada por la espiga de un postre de kierkegaard y su fusta amorosa agarrada del huevo cógela suave con los ochenteros los espías no están locos pero nos espían como locos y entonces esto qué mondá es sense collons de tabarnak