BLOG PERPETRADO POR

FRANCISCO LEQUERICA

14.3.13

Habemus boludo



El Vaticano, que ahora va a pasar a llamarse Guatepeor, le va a hinchar las pelotas a medio mundo con su misión latina. Ya es sabido que cuando cambian de jibaro, el humo se torna blanco. Ya se ha visto venir el marketing a distancia, la búsqueda del Obama del catolicismo a la hora de la pedofilia expuesta y del agotamiento general de la paciencia humana ante la guerra que le llevan estos elementos a la ciencia desde antes de Cristo, ya que la genealogía de las ratas siempre ha sido más extensa que la de los humanos. Y es que después del meteorito ruso, del Benedicto inconcluso y del espectáculo fúnebre neobolivariano, no nos podemos quejar. 

Este año, este que lleva los numeritos supersticiosos que tantos estragos hacen en Hollywe'en (y hasta el mismo día del mes que acaba en tres), ha empezado con ganas de absurdo y de novedad apta para el noticiero internacional. El momento escogido para la consagración es una fecha trinitaria y de aspecto inmuno-numerológicamente absolutista, muy nainiléven.  Illuminatis (illuminatis everywhere): siempre dejan su manchita en el calzón a modo de firma estratégicamente críptica. Estrenamos nombre de papa y se acumulan las primicias: primera vez que un nazi renuncia en putacientos años, primera vez que un jesuita se pone a urbietorbiar, primer papa americano (un papamericano...), primer papa latino (y no, y no, y no)…en fin, asegurando records dignos de un Premio Darwin.

Analizando el engendro y su pedigrí, lo único que se puede atestiguar es la trayectoria de cangrejo que lleva la Iglesia Católica; y es que, de verdad, no faltan las continuidades fascistas entre el antiguo régimen y el nuevo. Aunque, obviamente, no se puede imaginar a ninguna mujer Africana lesbiana colaborando con el régimen católico ya que difícilmente surgen las ganas de serle fiel a un enemigo en otro apartado que en la enemistad. No se puede imaginar que nadie que tenga un ápice de progreso en el cerebro pueda querer ser Papa ni fallecer en el intento. Es, por tanto, de una lógica implacable que un conservador recalcitrante haya heredado el cetro de esta secta de estadio milenaria, de cuando San Pedro se fue a hacer negocio a Roma.

Con la iglesia hemos topado, dice Cervantes – y añade Vallejo: eso es una empresa criminal. Pero el mundo, ni viendo El Padrino III se ha querido dar cuenta de la rosca. Siguen no solo embaucando sino asesinando y los muertos que han dejado relegan a Stalin, Hitler o a la dictadura militar Argentina al bochornoso rango de los genocidas incompetentes. No ha habido tirano más grande que la Inquisición pero ese imperio nunca ha caído y se sigue aceptando al Papa como al representante de Dios en la tierra. Que ahora aparezca en el mapa un Papa latinoamericano, tras la masacre de las culturas indígenas y la complicidad esclavista de la Iglesia, ilustra impecablemente la tesis de la colonización permanente del continente americano: tal aberración, cual nec plus ultra de la ironía, parece ya cinismo del de antaño.

Colaboradores del poder en vigor desde siempre, los personajes como Ratzinger o Bergoglio, por nombrar los dos más recientes, se destacan por sus lazos estrechos con gobiernos de extrema derecha, particularmente en momentos clave de la historia en que han pasado por alto abusos que podrían haber evitado, obedeciendo así a las doctrinas de su Maestro. Y así nos enteramos, insensibilizados ya por el precedente inaudito de un Papa en los rangos de las juventudes hitlerianas, que este Argentino fue partícipe del régimen de terror al que fue sometido aquel país entre 1976 y 1983. Desapariciones, robos de bebés, complots para eliminar a curas comprometidos con la democracia, homofobia galopante con argumentos fosilizados y conflictos constantes con los dos gobiernos Kirchneristas…Lo de Ratzinger, al menos, solo fue una imprudencia de adolescente…

Un verdadero papa latinoamericano, si es que tal invento puede llegar a existir, no puede ser latinoamericano de primera generación e hijo de inmigrantes europeos (italianos para mayor inri), sino que debe ser indígena. Además, debe ser alguien acorde con la línea de Cristina Fernández de Kirchner, alguien comprometido con la fraternidad, el desarrollo y la verdadera autonomía latinoamericana. La homofobia pasajera de Evo Morales (que aparentemente sería causada por la ingesta de pollos transgénicos) resulta hasta entrañable por su rotunda ingenuidad, pero la de Bergoglio es una homofobia peligrosa, como lo es su posición contra al aborto y la contracepción en plena epidemia del SIDA y de desgarradora neurosis planetaria. Nada nuevo, por desgracia (solo un nombre que quisiera no compartir). 

Pobre Jesús, desde luego que es mejor que no regrese y se quede en su casa viéndolo todo por Al-Jazeera. O quizás fue verdad que nos mandó un meteorito para avisarnos de que no íbamos a tener un papa negro, sino un papa muy, muy oscuro. Y ante el vacío de poder que hay en Venezuela tras el anuncio de la muerte de Chávez, se podría proponer a Ratzinger como presidente de la República Bolivariana, para completar satisfactoriamente el crimen que comenzó Colón hace más de quinientos años (que hasta nos cambió el nombre por el suyo); y ya que han bautizado hasta a los tinteros en lo más recóndito del Amazonas, que beatifiquen a Bolívar y que declaren que el tango es inmoral (Mi Vaticaaaano queriiiido). Así podremos, por lo menos, seguir riendo en lo que queda de año mientras esperamos el próximo meteorito.