BLOG PERPETRADO POR

FRANCISCO LEQUERICA

27.4.13

Chibchomofobia



Odian la homosexualidad pero pasan el día entero hablando de ella, calificándola de pecado imperdonable a la vez que perdonan el resto de lo que también llaman pecado – asesinatos, violaciones, robos, secuestros, extorsiones y demás maldades que azotan al país. Les repele la homosexualidad pero la pasan husmeándola, imaginándose la doble vida de cada uno que cruzan en su camino, con marcado sarcasmo y meándose en cada esquina con su moral de orín y de oración. Nunca han practicado la homosexualidad pero pretenden saber todo de ella, siendo que como observadores creen haber alcanzado una comprensión preclara del fenómeno y tener la autoridad ética para juzgarlo y comentarlo. Y sus argumentos son francamente patéticos...

Ahora, tras siglos de incoherencia argumentativa, de hipocresía, de fachadas y de hogueras, el Senado Colombiano, el mismo que quiso votar la ley excusándolos de cualquier investigación criminal, hunde la propuesta para el matrimonio igualitario. Y queda claro, una vez más, que es la peor raza de fariseos la que controla este país, si es que al hatajo de vendidos arribistas que nos representan se le puede denominar tal cual. Estos son los del pudor, los de la prudencia, los del respeto y el perdón. Estos son los de Jesús, los de su Palabra. Pero, en un foro público, como en el de un conocido periódico, son capaces de hacer amenazas de muerte a la comunidad gay de Cartagena con la placa de las Bacrim sin que les caiga encima el peso de la ley.

A nadie le importa que maten a un gay y menos a la ley. Ha quedado claro: Colombianos gays, estamos en Irán, o sea en tiempos de la Inquisición. Y cualquier gay de este país conoce el porcentaje absurdamente elevado de la población que, sin considerarse homosexual y desplegando un machismo homofóbico cada vez que se da la oportunidad social, se abandona a relaciones homosexuales con el peor sentimiento de culpa en aquel pecho que, al día siguiente, se golpeará con el puño en la misa. Aquí hay más gays que en Paris o en San Francisco, ya que allí no hace falta esconderse. Aquí el closet es multitudinario y está institucionalizado.  

Pero ya basta. Los comentarios en el Senado parecen réplicas del peor teatro absurdo, algo de Artaud sobre Galileo o Servet. Los comentarios en los foros están teñidos de odio y de sangre, los medios de comunicación y la sociedad fomentan la burla, el rechazo y el castigo. A la sociedad así, que pretende castigar a quien no piense como ella aunque no se meta con ella, a esta sociedad que demuestra a grandes rasgos el agotamiento de su significado y la ineficacia de su culto, la ignorancia de su yugo y el absolutismo implacable (monoteísta...) de su poder, a esta sociedad hay que enderezarla a punta de dosis agudas de surrealismo como si de un potente antibiótico se tratase. Y es que la homofobia ha sido declarada enfermedad, y la homosexualidad no. 

Es la insistencia púgil de los mojigatos y de los fariseos la que pone el ambiente; son peritas en dulce, santófilos empedernidos contra antófilos sempiternos, con slogans desplegados que incitan al odio bajo el lema de la cordura. Se amargan la vida ellos solos y se la amargan innecesariamente a los demás. Tienen por culpables de sus represiones psico-rígidas a los que no han escogido la misma ley que ellos. Y es que esa ley que pretende criticar la homosexualidad en la Biblia, es la misma que promueve la esclavitud y el genocidio, la circuncisión y el canibalismo, entre otras conductas hoy día consideradas como aberraciones por el catolicismo. 

Por eso, hablar mal de la homosexualidad bajo pretextos bíblicos sin hablar bien de la esclavitud, por ejemplo, resulta ser un arma de doble filo, pues solo un fariseo podría aceptar selectivamente la Palabra de su Dios, y todos estos, que practican la esclavitud unos de otros, de todos modos, y que se comen a la gente con sus cuentas bancarias, todos estos son unos hipócritas. Sencillamente, si no les gusta, que no lo hagan. Que no culpen a los gays si, inconscientemente, les gusta el contacto homosexual pero que su moral y su über-ich impiden su desahogo y están celosXs. 

La libertad acaba donde empieza la del prójimo, dicen, y hemos tenido que oír frases que dicen que el matrimonio igualitario atentaría contra los derechos de la mayoría, haciendo caso omiso de la Constitución y de la pretendida democracia, a quien le han puesto mucho cacho desde el 1948. Por eso precisamente, porque se meten con las libertades de los que no les conciernen, hay que amenazarlos colectivamente. Amenazar con “expulsarlos del presente”, como decía Jodorowsky, ya que no se puede ni se debe dialogar con gente tóxica. La gente tóxica daña el karma; estos han dañado hasta el Kama sutra.

Ojalá aparezcan misteriosamente, cualquier noche, unos panfletos de esos que reparten los encapuchados, que les den 72 horas a los homófobos para abrirse del lugar.