BLOG PERPETRADO POR

FRANCISCO LEQUERICA

15.8.14

Respuesta a Daddy Yankee



Ramón Luis, te ofrezco sinceras disculpas porque es verdad que te cité mal (tal y como te citaron otros), pero sigo opinando que te dejaste en ridículo ante mucha gente por lo que dijiste aún dentro de su contexto. Ciertas referencias deben evitarse. En Colombia se dice “dar papaya”. Y diste papaya. Esto dicho, tú también malinterpretaste al maestro Molina. Deberías ir a uno de sus conciertos y dialogar cuerdamente con él: te ayudará y ayudará a la música.

La verdad es que te puse un espejo, te traté con la violencia que despiertas con tus letras y ritmos mecanizados, serializados, con el desprecio con el que tratas a lo humano y a sus culturas. Nunca pensé que lo fueras a leer. Le he tirado a mucha gente en este blog, gracias a la misma libertad de expresión que te permite hacer reggaetón, y nadie nunca lo ha leído, lo cual me parece perfecto porque soy libre. No escribo para generar polémica, escribo lo que pienso. Y pienso que tú no eres músico. Me intereso en tu caso desde el punto de vista sociológico, como quien busca comprender la raíz de un problema constatado. 

Lo dije desde el primer párrafo, que escribiría "con la misma actitud que nos ofreces. Es decir, ganaste, ya que me voy a rebajar al máximo”. No veo por qué hay quien se sorprende. No es la primera vez que hago esto. Ni la última, seguramente. Y a mí también me "malinterpretaron"(lloro, oh) – nunca hablé contra la música urbana, ni contra un género musical. Pero no te considero digno de representar a la música urbana de ninguna manera.

No distingo entre géneros – hay buena y mala música. No es cuestión de gustos: un aficionado de la cirugía es capaz de matar un paciente en la mesa de operación si carece de la técnica que le da el estudio y la experiencia cumulativa. Tu música es mala. Pero tienes millones que la defienden. Por eso debes usar una máscara para protegerte y no te envidio. Yo estoy solo con un PC. Como tantos, voy dejando marcas minúsculas en el fondo de los océanos que algún día serán reconocidas como un lenguaje desde el espacio.

Me sorprende que no te defendiste de mi acusación más grave – cómo hablas de las mujeres, es denigrante. Nunca defendiste la dignidad de la mujer en tu respuesta. Nunca dijiste que no eras machista. Aunque no lo seas, no te conviene perder el negocio demostrando que no lo eres. A demasiadas nenas hoy en día les gusta jugar a ser putas. Yo juego a componer y a escribir, tú a hacer dinero. Cada loco con su tema… y en su lugar.

Te invito a que quemes mi cizaña (…) en la llama de la inteligencia (¿la tuya, quieres decir?) haciendo reggaetón inteligente, haciendo reggaetón sinfónico, haciendo reggaetón funk-folk-jazz con 10 trombones y un beat, o reggaetón dadaísta inspirado por Beckett y Ionesco, o reggaetón puertorriqueño, inspirado tanto por la gran poesía latinoamericana como por tu barrio, o reggaetón comprometido socialmente, informado, histórico, substancial, espiritual… cualquier reggaetón menos este. Esto hiede, supérate. 

Te invito a que transformes y pacifiques el reggaetón, que lo civilices, a ver si eres capaz. Toma ejemplo del tango, que era un género mal visto hace un siglo, un género muy dutty, de arrabal y burdel, que Gardel y Piazzola ennoblecieron: atrévete a ser un rey de verdad y no el bufón coronado.

Te invito a que estudies música, a que te emociones por ella si realmente es lo que te interesa. Con tu plata, puedes tener a los mejores profes a domicilio. Si quieres, yo mismo te puedo dar solfeo, armonía funcional y piano, con mucho gusto. Lo estás necesitando. Te invito a conocer el contrapunto, el análisis formal y espectral; a conocer la electroacústica, la acusmática, la música mixta; a conocer a Machaut y a Grisey, a Mahler (quien incluyó la música urbana de su tiempo en su música) y a Sofia Gubaidulina; a Perotino y a Bernstein… hay tanto por descubrir que metes en la misma caja (“clásica”) y que comparas erróneamente con lo que tú haces. 

Y sobre todo, descubre Latinoamérica, parece que no la conocieras. De Ushuaia a Tijuana, hemos hecho historia. Sé un digno heredero de Silvestre Revueltas, de Julián Carrillo, de Alberto Ginastera, de Heitor Villa-Lobos, de Blas Emilio Atehortúa, de Martin Matalón, de Osvaldo Golijov... y de tantos poetas y letristas, de tantos ritmos, armonías y decantaciones de colores... la lista es interminable y parece que no lo sospechases...

¿Y quién es el arrogante entonces? ¿Beethoven o tú?

Te garantizo que, de seguir estos consejos, venderás más discos y realmente, ante mucha gente que apoyó o recusó mi primera carta, me dejarás al fin como el idiota que crees que soy. Si de eso puede servir mi ridículo, gustosamente le haré un bien al planeta y a tu carrera. Si supieras cuantos músicos están cansados de tus banalidades sonoras, quizás te lo pensarías dos veces antes de sacar un disco y buscarías nuevas avenidas de expresión en lugar de limitarte tan dolorosamente. Uno nunca deja de aprender y yo solo sé que no sé nada y aprendo cada día.

Pero tengo la certeza de que no querrás hacer nada de esto porque en realidad no te interesa la música sino la farándula. Ver programas de medicina en la televisión no te hace médico. No pretendo defender el academicismo cuando afirmo esto, ya que hay muchos empíricos geniales, superiores a muchos letrados musicales; pero un empírico sabe música, y la diferencia es que tú eres un profesional de los negocios y de la imágen, o un títere illuminati. Los Beastie Boys, por poner un solo ejemplo, nunca escribieron una sola nota en un papel – pero representaron con honores a la música urbana a nivel mundial sin caer en tu chabacanería.

Sigo pensando que no haces música, que es solo un pretexto de moda que usas para enriquecerte. Haces entretenimiento, no historia. No transformas la sociedad con tu arte, la degradas, la reduces al denominador común. Deberías donar plata a las orquestas sinfónicas, potenciar el proceso sinfónico de tu país. Un millonario ayuda, promueve, se educa y educa; un arribista se pavonea de su fortuna. Qué fácil es hacer plata con la estupidez humana, demasiado fácil para mi gusto. No le veo el mérito: eso es ser un avispao y no necesariamente denota inteligencia.


Por mi parte, no quiero tanto tráfico en mi blog. Que lo que te dije te sirva de consejo para evolucionar. Lo que escribiste en el meme, lo de la cizaña y la llama, me pareció una simbología un poco oscura, me hizo recordar esa estética convulsiva de las marchas de antorchas en Núremberg. Intenta comprender que el vacío que dejan tu música y tu letra no lo puede llenar un meme. Y que el vacío de referencias que exhibes como si fueras un vulgar macho alfa conduce a las malas interpretaciones.

Un poco más adelante, cuando acabe lo que estoy haciendo ahora (una ópera) y que no haya tanta gente metida en mi blog, perpetraré un conato de acercamiento musical hacia el reggaetón. Escribiré unas Variaciones sobre un tema de Daddy Yankee. Quizás. Si la escribo te la mando en Copyleft. El problema es que aún estoy esperando que aparezca algo así como un tema en tu música que se pueda entender como tal. Y me saturo mucho al escuchar tus canciones, que me son insoportables, así que me toma tiempo encontrarlo porque no te puedo escuchar todos los días, ya que eso me corroe el tímpano y me carcome el alma.

Te estimo parcialmente responsable de una degradación social agravada y palpable, una caída libre de valores (sin querer sonar conservador) y de esperanza. Con tu influencia, deberías ser más responsable y actuar en pro de un mundo más sano intelectual y emocionalmente. De ahora en adelante, te invito a que te ilustres y rindas un arte útil y no un pasatiempo. Y si no vas a hacerlo, por lo menos no usurpes a los músicos. Defínete como melómano, es más verdadero y menos ofensivo para nosotros.

Finalmente, a los que me dicen arrogante, con aires de superioridad, ignorante, creído, arrimao – les doy toda la razón. No hay debate aquí. ¿Algún problema? ¿Creen conocerme a mí, o –  peor – creen que conocen a Ramón Luis? Lean otro blog si no les gusta este, o escriban el suyo si es que tan buen gusto y criterio tienen. A mí me da igual, prefiero menos y mejores visitas a mi casa. No volveré a tocar este tema, me cansé. Todo esto se ha salido de proporción. No vale la pena darle tanta importancia a quien se regocija de la mediocridad. Y ya lo hice. 

Aquí la última palabra la tendrá un músico – y aunque pueda que ese no sea yo, desde luego que no serás tú.