BLOG PERPETRADO POR

FRANCISCO LEQUERICA

3.8.14

Soneto del perro que ladra de madrugada



El perro de los cristianos me quita el sueño
cuando le ladra a las sombras, como sus dueños;
y siempre que me despierta, me paso el rato
tirado en la cama, planeando su asesinato.

Sería cuestión de un palazo, duro y certero,
como con los dirigentes del mundo entero
o de un mordisco acertado en la yugular
¡que ya, de una vez por todas, lo haga callar!

Pero como el perro es solo un imitador
ya que de otros perros más locos tomó el ejemplo
– y sin ir más lejos, su dueño ladra mejor

pues, cada domingo, transforma su casa en templo
y exhibe su histeria con fuerte amplificador –
al dueño apaleé y al perro dejé en sosiego.