BLOG PERPETRADO POR

FRANCISCO LEQUERICA

2.12.14

La democracia no es para todXs



El mundo parece dominado por optimistas con letra de idiota. Solo escuchan si se les insulta, si se les maltrata, si se les golpea. Y, claro está, tampoco en ese punto de reacción va a salir un diálogo útil. En ocasiones, se les silencia y nadie viene a reclamar el cadáver por temor a represalias. Obsérvese cuanto portento envían por las redes sociales como pequeña bomba de desinformación para entender hasta qué punto la inconsistencia de sus existencias desafía a la misma ciencia. Viendo lo que comparten, no se puede esperar mucho de ellos. Si alguna vez lo ostentaron, perdieron todo el sentido del ridículo hace tiempo. Y las faltas de ortografía que vuelven al ataque. Siempre son las mismas. Pero hay que perdonárselas. Hay que cogerla suave. Y es que ajá.

¿Qué virtud querrán que le encuentre uno a un optimismo tan brutalmente mal redactado, habiendo en el nihilismo mayor exquisitez que salta a primera vista? ¿Cómo se puede uno anonadar extasiado ante el espectáculo de hordas dando me gusta, como si su gusto fuese ley? ¡Y qué soberano aburrimiento induce el discursito aprendido, lo normal, lo que se espera de uno, lo extenuantemente previsible! Avanzan como manadas de psicólogos armados de casetes de música barata de relajación, listos a ametrallarle a uno el existencialismo y la locura a punta de Paulo Coelho y demás barbaridades recicladas, prestos a devorarle a uno la insurgencia a base de bálsamos televisuales y de trends impuestos que ni entienden. Escuchan ruido repetitivo que induce al sexo malo y furtivo. La mala calidad se ha impuesto.

Esto no es un planeta con ISO 9000. A decir verdad, hiede. Pero siguen contaminando. Y se quejan del calor y del clima despampanado. Y joden. Y por favor, señor, sería tan amable de botar la basura en el caneco – calla, sapo, yo pago aseo. Desde luego, menos mal que no estuve armado cuando me lo dijo ese eslabón perdido que arrojaba basura en la playa. Lo peor fue el desdén evidente con el que, de soslayo, dejó caer la mugre humana que expulsaba a modo de célula enferma. Me dio asco el ser humano. Sí, en general. En ese nos vi a todos. Más que nunca el socialismo o la democracia, en este contexto de víboras que escriben en Facebook sobre la bondad y la salbacion [sic], me parece una broma de mal gusto. No puedo tolerar que la banca mundial destroce el planeta pero tampoco que estos animales puedan votar. Veamos mejor estos 34 inolvidables consejos sobre cómo reventarte la jeta contra un arboreto

A fuerza de combatir la discriminación, hemos dejado entrar a los imbéciles en el juego de la democracia. Entiéndase por imbécil aquel que pretende tener acceso a sus derechos sin ejercer sus responsabilidades. Ahora, cualquier idiota con conexión internet puede, como quien escribe, dárselas de ser un as, un pionero o hasta un niño de 10 años. Cualquier documento preciado – disimulado entre la maraña de informaciones repetitivas y contradictorias, excesivas, de la red – puede ser comentado, valorado o devaluado, por imbéciles. Es como si se pudiera pintar libremente por encima de la Mona Lisa. Es como si Leonardo la hubiese publicado en Twitter y algún sujeto hubiese comentado, con pésima ortografía, alguna tontería mal informada al respecto. O hubiese publicado alguno de esos spams, creepy pasta, abogados especializados, meme de moda, etcétera y pare de contar.

Se ha devaluado todo. El trato y la vida humana, sobre todo. Creo que los pobres de antes se ocupaban mejor. Ahora son pobres con HD. Y ya no hacen nada y si se han de ofuscar, se ofuscan entre ellos para regocijo de gobernantes y multinacionales. Y los ricos son igual o peor de incultos. Solo posan con una sonrisa más cara. La pasividad colectiva que ha logrado el fenómeno televisivo no tiene parangón en la historia conocida. Solo salen a protestar por los cortes de electricidad, porque se les apaga el wifi o no se pueden ver el partido. ¿Pero quién se opone a las masacres con motosierra, quién expone al ladrón y al corrupto, quién denuncia un maltrato, quién exige la gratuidad de la educación superior? Los anales nos hablan de pueblos que no quisieron ser relegados al olvido, como en el Gueto de Varsovia, que merecieron que se luchara por ellos. Este pueblo no merece que se luche por él. Cría cuervos, decían.

Y por esos altibajos de la conciencia estamos así. ¿Y si tanta pasividad, tanta previsibilidad en la deterioración de nuestras intervenciones de vida, y si tanto magma de coma nos llevase a un parón horrible, necesario? ¿Y si ya interviniese una autoridad superior a todas las establecidas – quién puede escapar a la ola de cientos de metros? Pero no hay que suponer que haga falta un Pinochet para que se oiga a un Víctor Jara. No hay que imaginar que se necesite de un Franco para enamorarse de Lorca. Está dicho que hay pueblos a quien no queda más remedio que gritarles desde el horror pues con amor ya no reaccionan. Si se les canta sandeces, se quedan dormidos. Sus almas se han hecho duras y opacas. Solo un volcán puede despertarlos – su propia indiferencia se acumulará hasta llevar a la erupción.

Estos ciudadanos de centro comercial, consumistas, enlutados de rutinas, lastrados de banalidad llamativa, enzarzados en llamaradas breves y simulacros de animales sin contexto – estos nuevos humanos están más cerca del androide que nunca. La cultura sucedánea funciona como software desechable en sus discos duros formateados. Se creen omnívoros mas solo demuestran coprofagia. El ápice de ellos que truena lo apagan o lo mandan a extinguir con un profesional. Todo lo demás es una alergia al gluten. Se han cavado apéndices discursivos en sus teatros cotidianos; estos apéndices fueron extirpados públicamente. Ya todo el monumento a la sustitución se ha terminado de erigir; en cualquier momento se abrirán las esclusas del deshielo y nos cubrirán dudas muy antiguas. Ya hace tiempo han dejado de sintonizarse canales de escucha – la gente anda tweeteando. La gente se mira mirar. El ombliguismo ni siquiera tiene sentido histórico ni se inscribe en ninguna conciencia estética. Del autorretrato de Van Gogh al selfie de una corroncha municipal y anónima, hay de qué estar cabizbajo. Hasta el humor decae.

Érase un tiempo en que la cámara la manejaba el fotógrafo y el pan el panadero. Ahora hay que estar en Instagram y con Garage Band se es compositor. Cualquier receta de un grupo en Facebook nos dice cómo hacer cualquier tipo de pan. De internet hasta salen terroristas islamistas y se improvisan stars que llegan a vender millones de discos. Puede estar bien esta reapropiación democrática del saber. Pero no sirve para nada. La gente, teniendo internet a su alcance, solo copia pedazos de la Wikipedia sin leer más allá, no visita bibliotecas, no investiga, no busca fuentes, no busca otras perspectivas u opiniones, no sabe ni quien es Newton. Y eso que funcionan en la vida, tienen carrera, y tienen su cuenta Twitter con bastantes seguidores. Se entenderá que así, no es posible – así no se puede.

Por eso este blog no es ni socialista, ni castro-chavista, ni de derechas, ni de izquierdas, ni anarquista, ni amarillista, ni terrorista, ni ateo, ni geek, ni religioso, ni en pro de ningún grupo u ideología en particular y se ha situado siempre ferozmente como opción individual. Siempre se nos ha preguntado (usamos el plural mayestático porque se nos da la Real gana) que quiénes eran ellos cuando nosotros nos referíamos a ellos. Repetimos la frase de Sartre (“L’enfer, c’est les autres”). Por lo menos, para decirles siempre en su cara un “que se jodan”, habrá merecido la carcajada. Es con mucho cuidado que se nos va plegando o replegando. A veces no se puede. Con frecuencia, no se puede mitigar nuestra pugna astral. A veces hay materia para persistir, para embadurnar. Allí hacemos falta. Yo en todo caso. Nosotros.