BLOG PERPETRADO POR

FRANCISCO LEQUERICA

16.12.15

Franklin Willie Porto
(1987-2015)



A Franklin Willie Porto lo mataron. Lo apuñalaron porque llevaba su vida a cuestas: un violonchelo blanco. Porto vivió y murió por la música en este país ingrato que se llama Colombia, azotado por venenos internos y violencias eternas. Murió porque en este país los músicos se quieren largar – y nadie los culpa – y que él decidió volver y luchar en su país. Murió por un sueño de singular nobleza y de vital importancia, en medio de una sociedad de víboras de todo calibre, incapaces siquiera de asimilar que destruyeron el propio antídoto al mal que les acecha. Pero la música no muere, y por eso Porto tampoco ha de morir. 

Como músico entregado a su misión de vida, Franklin Willie Porto vivió desprotegido en el seno de una sociedad que desprecia al músico, condenándolo a la indignidad laboral; una sociedad que ignora repetidamente el potencial sanador del Arte, su capacidad de transformar vidas y naciones. Él conocía ese potencial, y se dedicó a impulsarlo sin importarle jamás su propia precariedad por encima de su propia misión. Porto no era un moñero, ni se puede asimilar su rostro al que hoy aparece en negras portadas; por eso es crucial que se sepa y se comprenda que fue uno de los músicos más destacados de la Heroica. Y que ese gran músico fue asesinado por serlo.  

A pesar de que nunca alardeó de su formación, estaba mejor preparado que muchos de sus colegas: egresado del INEM, estudió también en Comfenalco, en la Universidad Nacional, en la Sinfónica Juvenil de Colombia y en la Youth Orchestra of Greater Fort Worth, Texas. En su Cartagena de Indias natal, fue profesor de violonchelo en Comfenalco como en Bellas Artes, e inició a la música a muchos de sus compañeros. También fue compositor y tocaba bajo eléctrico, guitarra y gaita colombiana, además de dedicarse a la luthería de instrumentos. Fue uno de los principales impulsores del proceso sinfónico de esta ciudad. Tocaba donde fuera, lo que fuera, sinfonía o champeta, y en las peores condiciones seguía produciendo música con inmensa generosidad y con esa enorme sonrisa pícara y contagiosa que quienes lo conocimos nunca podremos olvidar. 

Franklin Porto fue un músico de este siglo, con todo lo que ello acarrea, y aunque quizás él fue demasiado humilde para admitirlo, muchos sabíamos que era un genio. Fue el puente perfecto entre la academia y la calle, y puso su excelente preparación musical al servicio de todos. Su capacidad de comprensión y de análisis eran las de un maestro, manejaba cualquier formato, pero combinó ese inmenso saber con una espontaneidad empírica, fenomenológica. Conocía la forma, algo casi ausente en la formación musical colombiana, y era de una versatilidad musical inaudita. Pasaba de Pantera a Dvořak, del Saya a Bach, con igualdad de fervor y dedicación. Fue la justa demostración de que, para ser un músico excepcional, es necesario ser un humano excepcional ante todo. Fue un maestro de los que enseña mediante el ejemplo, porque nació con ese don y nunca se desvió de su camino, aunque eso significara padecer el exilio y el sacrificio. 

Franklin se fue de Cartagena porque aquí no dejan trabajar a los músicos, ya que la sociedad en general carece de herramientas para comprender la función del Arte en la vida; se fue de su tierra porque todos se pelean contra todos, porque ni siquiera existe el nivel musical profesional para justificarlo, porque no hay desafíos artísticos, sino solo el del rebusque y la supervivencia. Franklin aguantó hambre en Bogotá; lo sé porque aguanté hambre con él, aunque él nunca se quejaba. Trágicamente, allá tampoco le respetaron su condición de músico, y de tres puñaladas truncaron a uno de los mejores cerebros de la música costeña, alguien que estaba plenamente a la altura de Adolfo Mejía o de Lucho Bermúdez. 

Lo más paradoxal es que, como guerrero de la música, Porto fue esencialmente un guerrero de paz, poseía el don de paz y hablaba su idioma como el suyo propio. Es absurdo que maten a alguien por un instrumento de paz, y es un pésimo síntoma social que debería estar disparando bastantes conciencias. Nuestra es la responsabilidad de buscarle un sentido a lo absurdo. Y solamente hay una manera de hacerlo: mediante la música. ¿No está resumida en ella toda la existencia humana como todo el cúmulo de la realidad y de lo desconocido, de lo científico y de lo emocional, el secreto de lo indescriptible? ¿No es ella la que apacigua a las bestias y rige las armonías? ¿No deberíamos estar sirviéndonos de ella como medicina?

Por encima de toda infraestructura ya establecida, los músicos colombianos debemos organizarnos masivamente para inundar este país de música, por todos los medios imaginables, para generar conciencia, para prevenir, para cuidarnos entre nosotros, para lograr la paz que los políticos no han logrado. Estamos demasiado desprotegidos como para seguir menospreciando nuestra capacidad de trasformar nuestra sociedad con la música. Debemos hacer historia y tomar las riendas de nuestro destino colectivo, educar y crear. Debemos olvidar todas las rencillas y peleas que nos dividen, sean cuales sean. 

Es recomendable que se incorpore la Fundación Franklin Willie Porto cuanto antes, que los músicos nos unamos para impulsar al menos un gran evento benéfico en el que se genere el capital necesario para crearla. Que esa Fundación que lleve su nombre, porte también su legado, que se difunda su obra, y que se asegure que los músicos colombianos tengan infraestructuras adecuadas para promover y proteger su trabajo y sus herramientas. Que en nombre de esa Fundación se pueda asegurar que no haya más músicos asesinados en el ejercicio de su labor en este país. 

Es intolerable que tenga que intervenir la muerte para que se genere solidaridad, pero si el asesinato del maestro Porto no es el chispazo de una revolución sinfónica en Cartagena, en Colombia, de un cambio de actitud y de mentalidad, entonces realmente no habrá servido de nada. Seguirá siendo éste un país del que todos huyen despavoridos, y en el que solamente unos pocos se sacrifican para mantener vivo el potencial y el talento que brotan aquí como agua de manantial. De nosotros depende ahora que esto no quede así...

Francisco Lequerica
Compositor, pianista y director de orquesta

30.10.15

Fucking Foucault



no me vas a despreciar el billete
pero no quiero hacerlo por plata
no quiero hacerlo como Foucault
donde se agolpan los muchachos
en busetas precarias
dos brechas sin una red completa
el glamour y el engaño

payasos
traedme la confianza para sucederme
me llaman loco he terminado
siempre me crucé con los que
no tenían mirada para mí
todos hablan de indicadores
de datos arrojados de trimestres

de porcentajes de pasantías
de carreras y calles se esconden
los verdaderos ejes de la vida
yo no sirvo mijo entiéndeme
mi te quiero es tan sincero
como el de un borracho
apoyando un codo en la medianoche

29.10.15

En la neuronal París



aceptar las viejas formas de gritar
es sacudir nuestra historia
es verdadero anhelo de emular
con la esperanza de calmar quemaduras

bajo la atenta mirada de su compañero
saca un pañuelo para limpiar su sien y el cuello
que lleva el peso de su testimonio
de pie como un soplo de Sísifo

sigue el silencio
hasta el monasterio quemado de la naturaleza
podrá refrescarse en las ciudades
con un arroyo limpio en su boca

todos los sonidos están rotos
los intrusos divulgados
el riesgo transmitido
y el ingenio apretado

de nuevo ingresa en la neuronal París
golpe fuerte donde los haya
tumba inerte de ojos brillantes
con la funcionalidad del águila

N.B.: Este poema fue escrito 16 días antes de los ataques de Paris de noviembre del 2015. 

27.10.15

Mayday boytoy


Antepuse el momento en que la azafata me preguntaría por té, café, agua, gaseosa y me hice el dormido. Con el entrenamiento que les pagan a estos sobrecargos, debería saber lo que eso quiere decir – pienso – y no me equivoco: ni se molesta en preguntarme. El señor no quiere nada, dice su yo corporativo mientras se apresura a preguntarle a mi compañero de asiento. Y por primera vez oigo su voz claramente, es cristalina aunque lo suficientemente grave. Debe de estar listo, paradito en su punto. Si el avión se fuese a estrellar, le robaría un beso. Sería egoísta; aunque sería una muerte humana. Por eso ya no voy a las piscinas: pasé mi adolescencia escondiendo erecciones acuáticas y escogí entumecerme y anestesiarme hasta la estupefacción. No porque fuese más fácil, porque no lo es – por curiosidad, mejor. Por eso, cuando el avión, aquel espermatozoide de fibra y metal en que nos desplazábamos, se dejó caer de su cornisa de crucero con un aspaviento contra el viento, cuando urracas nos agujereaban las tripas en la caída libre, decidí lo imposible. Me inmiscuí en la cabina de mando chutando su portezuela y tomé el control, reduciendo motor a idle y tirando de la columna con precaución, mientras espetaba un mayday en todas las frecuencias. Debí apagar el motor 1 y activé el APU. Establecí contacto con la torre del aeródromo más cercano y pedí todos los servicios de emergencia al aterrizaje. Puse rumbo al VOR y tomé tierra antes que sucumbir al asfalto rayado de demarcaciones. Y ya a salvo e ilesos todos, encontré al muchacho titubeando en la pista, reponiéndose de su experiencia. Fui hacia él con las palmas abiertas y me miró con iridiscencia y picardía. En el preciso instante de plantarle yo el beso con la bemba desplegada, llegó la policía a sacarme del avión. Eran las 16:37 y ya había perdido mi conexión. 

17.10.15

Pieza para evitar el roaming



a la entrada del surco madre
traza espacios convulsos
que se atrasen en el pago
le duela a quien le duela

el arrebato histórico no cuenta
ni pulsa lo amputado y amplificado
para percatarse de los ídolos
reverberando en el firmamento
entre construcciones abiertas

un ansia plateada de apaciguar flagelos
donde se construya el mar
y se adormezcan los lugares

el bosque por ejemplo en sus sentimientos de apnea
da a entender imágenes y zumbidos en su cielo
sin dejar de ser identificable su fruto
sin el menor atisbo de amaine en su ansia vegetal
de acuerdo con lo que es importante mantener

padre piedra aplastó a cráneo ardiente
y lo anunció por los altavoces
con folclor y afectación 

16.10.15

El Antínoo no













Naves que vuelcan.
Así como una boa aterrorizada,  
cuando la acorralan,
escupe a un carnero con aspecto
de placenta.

No fraguar más tinta.
Prever el colapso de las miradas.

Aparearse con el silencio, agachado
en actos móviles como quien enciende
un dedo por vela y huye despavorido.

Apedrear, así fuera siempre,
la delgada suposición de las caricias.
¿Bebes? El Antínoo no.

No se permite el disfraz de otros.  
Ha librado hoy y sangra de las manos.
En su jean hay una esperanza de grafito
y de tela desmechada, ¿qué tal?

Ha abierto una compuerta
que se derrama en sueño.

No lo dejen en forma,
empujen.

De la vida solo espera
bofetadas más estruendosas
y algún cielo en que ser vejado.

11.9.15

Oleogarcas (trompe-l'œil)



si pongo “oleogarcas” en mi poema
caerá en alguna búsqueda de Google Brasil
o de Google Portugal
y entenderá solo una palabra
y más de uno se dirá en español que
“este es un charlatán como tantos otros
que tienen un blog y se creen el putas
pero valen tres tiras” y reirá acodado
y pensará que pongo “oleogarcas”
porque soy un iletrado que no sabe
que en español es “oligarcas” (del griego
ὀλιγαρχία) como aquel que espeta
“nadien”, “haiga” o “inmaginar”
sin inµtarse siquiera (otra vez no hay error)
y por ser tan vivo y creerse el putas
no verá que hablo de oligarcas petroleros
y que saboreo los neologismos amateurs
mas sin embargo cubano
no importa ya que probablemente
pone (o vuela) oleoductos
una de dos y dos cuatro

18.8.15

Achaque en blanco



aquellos que están
acostumbrados a ver la muerte en lo pequeño
impregnando el detalle de una costura
se sorprenderán de que la titánica vida
hoy les arranque de cuajo el pescuezo

nada reina si no es perenne
y en los regazos pudientes dormitan calambres
esbozos de electricidad deshebrada
que al crecer tomarán un cuerpo amenazador
y embestirán a sus deudores

que no se confíen
porque ni en muerte se podrá mitigar
el achaque peligroso de la discordia
y generación tras generación
caen al agua las ansias del reposo

somos ascuas para que otros nos lean
y vuelvan víscera nuestras reverberaciones
hasta lograr rescatarnos
aunque nos aprisione una lápida
eternamente pegada a las talones

por eso la poesía no puede ser
refugio de débiles contemplaciones
en un siglo de responsabilidades eludidas
menos adjetivos y menos pronombres
más verbos

16.7.15

Contra la Virgen del Carmen















El concepto del respeto ajeno en la costa consiste en despertar a todo el vecindario a las 6 am (y hasta antes) con petardos y pirotecnias pobres, pretextando que es la semana de la Virgen del Carmen. Ese despertar violento se repite toda la semana y dura hasta altas horas de la madrugada, aliñando el día entero de explosiones que retumban en todas las paredillas del barrio y se inmiscuyen en cada recoveco. Con cada detonación, un sobresalto – no hay modo de acostumbrarse a estos vecinos inconscientes.

Dicen que es por tradición y que la tradición se respeta; pero esto no es ninguna mascletà digna de las Fallas valencianas, ningún adhan matutino proferido por el muecín, ningún toque de diana militar… se trata del ruido que perpetra un hatajo de ignorantes, entumecidos por sus creencias impuestas, al prender la mecha de petardos baratos a toda hora, sin que despunte en ellos siquiera una débil noción de que pueden estar molestando a su alrededor. Es difícil distinguir, en esta práctica mediocre, toda la exaltación, la nobleza y la digna gravedad de un acto de tradición.

Aquí, donde no ha sobrevivido la cultura del silencio, donde todo lo que arma escándalo se decreta cultural, no se puede esperar menos. En el Levítico se dice que “No os haréis ídolos, ni os levantaréis imagen tallada ni pilares sagrados, ni pondréis en vuestra tierra piedra grabada para inclinaros ante ella” pero no se menciona nada acerca de lanzar petardos a toda hora. La mejor independencia para este pueblo que ingenuamente la cree celebrar, hubiera sido renunciar a los ídolos que ciertos europeos nos impusieron a fuego y a sangre; pero no, esto está lleno de colonizados festivos.

Sin saberlo, representan mejor la violencia de la religión que el propio Papa: sus rosarios de deflagraciones evocan una nítida definición del daño que ejerce este veneno en las venas de la humanidad. Por fuera, todo es paz y ternura, compasión y amor; las hogueras, las torturas, las invasiones y los pillajes – de eso no se habla. Indudablemente, llega un punto en que uno asocia el catolicismo a estos petardos, a esta estirpe pesada de meapilas y beatos que es la primera en discriminar, en amedrentar, en moralizar y en ofender a quienes no comparten sus creencias. Celebran a la Virgen igual que si hubiera ganado su equipo de fútbol – ninguna diferencia.

Es muy deseable que a alguno le estalle en la cara un petardo, o que por accidente detone la munición dentro de su casa. Cuando estas cosas pasan, porque pasan, es normal experimentar una satisfacción comparable a la de ver a un torero asteado hasta la muerte por su víctima. ¿Cómo se le inculca a tan desconsiderada casta el valor del respeto, si está ampliamente probado que conversando no aprende? ¿Acaso hay modo cabal de solicitarles el sosiego sin que se envalentonen y arremetan contra uno con todo el peso de su incultura? Con tan despreciables elementos no sirve razón alguna si no es el golpe y la herida que impongan el tan codiciado silencio.

Si por culpa de la dichosa Virgen del Carmen vienen a irrespetar todas las mañanas, y puesto que no hay un único culpable sino miles, es contra la propia Virgen del Carmen que toca arremeter. Primero que todo, por puta: si a cualquier niña se le aparece un feto en el vientre hoy en día, nadie va a creer que no hubo coito. Segundo, por mentirosa: defendiendo su endeble honor, se inventó tribulaciones inverosímiles que le ocasionaron problemas fatales a su propio hijo. Y finalmente, por genocida: ya que su elaborada ficción se propagó por el planeta con especial insidia, ocasionando el exterminio de millones de almas.

Entonces, que te follen, Virgen del Carmen, y que al fin admitas que te follaron. 

13.7.15

Wi-fi Wars:
la guerra civil en los foros



En los foros de los medios de comunicación nacionales se está gestando claramente una guerra civil. Por cada noticia que figura en la edición digital de cualquier medio, existe un ejército de internautas listos a enfrentarse en retahílas de amenazas y de acerbas verborreas, y es tristemente inusual que en estos espacios impere el sentido común.

Para algunas noticias, generalmente las más importantes fuera de la primera plana, o las que informan de avances científicos o de hechos culturales serios, hay cero comentarios; sin embargo, bajo cualquier noticia acerca de Venezuela o de Cuba, de la guerrilla, del paramilitarismo, de los derechos LGTBI o de la farándula futbolística y mediática, se pueden leer peleas horrendas en las que trasciende toda la esencia de nuestro conflicto.

Mucho se hablará en La Habana, o en las embajadas de los países implicados en los diálogos, sobre el alcance y la proyección de la paz en Colombia, pero es más bien en estos foros donde se puede apreciar claramente que la paz no está lista. Y es que, por más que se quiera firmar un bonito documento, e inscribirlo entre elaboradas rúbricas, sigue habiendo casi medio centenar de millones de almas sumidas en una pugna trastornada e irremediable.

La extrema derecha arremete, humilla, insulta y amenaza por estos foros impunemente. Se ha visto desfilar información sobre acciones paramilitares que después se han materializado, amenazas firmadas con las placas de diversas organizaciones delictivas, alegaciones inequívocamente genocidas y frecuentes atropellos a los derechos humanos y ataques ad hominem.

Y cuando los comentarios de la izquierda, en dichos foros, no caen en la misma tendencia homicida de sus contrapartes, queda claro que giran sin argumentos alrededor de conceptos vagos, reduciendo al simplismo anti-uribista lo que podría haber sido un elocuente repudio a las muestras de intolerancia que proliferan sin que contra sus autores intervenga moderador creíble o autoridad alguna.

De nada sirve citar ejemplos aquí, pues estos abundan bajo cualquier titular del día y sería demasiado difícil escoger solo unos cuantos. Quien frecuente la lectura de estos foros sabe que no hay exageración posible al hablar de la crudeza y del morbo que allí pululan a diario; a quien no haya conocido la experiencia, este auctor recomienda la simple adquisición de un wi-fi.

Aunque no todas las opiniones son igual de explosivas, algunas infligen su veneno de maneras más subversivas y retorcidas que otras. Y así, cotidianamente, se suceden estas úlceras mal ortografiadas, a menudo en disruptivas mayúsculas, que son el más claro reflejo de la ignorancia gallarda del colombianito de a pie y de la ineptitud de nuestra justicia, y que en muchas ocasiones probablemente estén motivadas y financiadas por los correspondientes sectores del poder político.

Lo más triste, quizás, es la constatación de que el proceso de paz ha sido completamente inútil hasta el momento; no solo porque parte y parte lo irrespeta y cae en errores idénticos, pero más importantemente porque la mayoría de la población sigue enfrascada en una guerra. Y dentro de la hipocresía del habitual eufemismo internacionalmente aceptado, esto se trata de un conflicto armado, en el que todo el mundo arma un conflicto pero nadie es responsable de las consecuencias.

Habiendo cerca de 6 millones de víctimas contadas del susodicho conflicto, es imposible tolerar la ingenuidad de quien crea que las opiniones expresadas en los foros se limitan a las de unos cuantos radicales. Estos foristas expresan fielmente, a pesar de todo, la hiel rastrera de este pueblucho grande que, más que en un posconflicto, está en una poscolonia.

¿Dónde está el control que deben ejercer los medios sobre lo que, al fin y al cabo, son sus propios foros? ¿Acaso nuestra constitución no nos protege de este tipo de abusos, o es que la amenaza mortal y la apología del terrorismo, con prueba escrita y dirección IP, no constituyen un delito? ¿Es posible que nadie se haga responsable de la regulación de estos excesos?

Con la era de la información, hemos accedido – como sociedad – a un alto grado de desensibilización a la violencia y de atrofia emocional; a medida que creamos nexos virtuales, nuestros nexos con la realidad desaparecen. Como da fe este mismo blog, es mucho más fácil hacer la guerra desde un PC o un celular, sin conocer al adversario ni ver sus condiciones. El cine y los videojuegos nos acostumbran al terrorismo, a las muertes banales e indoloras, carentes de consecuencias reales; y la solución no es prohibir el cine violento, ni los videojuegos…

A este tiempo lo definirá esta paradoja: a medida que nos apiñamos en el espacio físico, nos alejamos unos de otros. Es cuestión de individualidades pre-programadas, que se definen por oposición a otros estereotipos: la sociedad de hoy es una fábrica de antagonistas artificiales. En las redes sociales, en los foros mediáticos en que se vislumbra la guerra, lo que mejor se aprecia es el grado de condicionamiento al que hemos sido sometidos.

Con exactitud quirúrgica, los integrantes de esta sociedad cumplimos con las previsiones de quienes nos necesitan como peones del conflicto. Tanto los que critican como los que apoyan el proceso, tanto los que luchan con armas en el monte como los que lo hacen con su computador, periodistas, soldados, delincuentes, curas, futbolistas, abogados, ciudadanos en general: todos hacemos lo que se espera de nosotros. Por eso estamos en guerra. 

11.7.15

Thank you, Mr. Trump



It’s so easy to fall into the ad hominem slope with Donald Trump, and so many have already nailed him into place, that it seems pointless to add insult to injury (it’s funny that we’re not hearing much from Daddy Yankee about this... oh, never mind). So rather than to pummel Donald Trump repeatedly with my keyboard, I feel inclined to thank him for uniting Latinos worldwide behind a single cause: to clear our name from slander.  

It still seems quite bizarre that, in a country where there are more than 50 million Hispanics (64% of which have Mexican backgrounds), somebody would perpetrate such a clichéd faux-pas in the midst of a presidential election, then insist on such obtuse opinions when they are so evidently guaranteeing the candidate’s defeat, if not his demise from politics. Who would commit such a social suicide? When there is so much money at stake, it is difficult to fathom that this was not somehow planned and slyly orchestrated in the dark.

If so, with what purpose? We have heard of sports teams being paid to lose, as is being elucidated with the recent FIFA scandals, and dummy political candidates are far from being uncommon – still it remains unclear who would benefit from such a montage. Trump has always been controversial and has elicited much ranting, yet never as disastrously as now. The geopolitical status of the Americas has been shifting ever more drastically, might this be part of it?

Also campaigning are the household names of Bush and Clinton, almost a flashback from the 90s, displaying a false stability; yet the recent thaw of Cuban-American relations, the socialist crisis experienced by countries such as Venezuela or Chile, and the growing radicalization of conflicts in Mexico and Colombia (being key geopolitical areas) signal a new routing for power, although not necessarily a shift in power itself. The worldwide web, the collapse of Europe and the expansion of fanatical ideologies set the scene for frightening results.  

Trump is an unabashedly classic capitalist: his fortune was made the old way, whereas new generations have harvested immense wealth by new means and with new mindsets stemming from technological advance and ecological consciousness. What use can his xenophobic commentaries have in the age of information, if not precisely to distract? Could it be that he is being made to represent a political prehistory that must be transcended, is it a liberal plan to undermine conservatism? If such, the whole episode could be regarded as a rather elaborate set of scare tactics to evict the far right from power.

What does seem more likely is that the two main candidates, the household names, have looked into disrupting the weight of a third, independent line of thought in a vintage two-party monopoly, and have used Trump to attract voters to the usual sides. Right-wing voters might now feel inclined to choose Jeb Bush, a perceived moderate with a Mexican family. And possibly Latinos, traditionally more inclined to cast the Democratic vote, will be generally less scared to vote Republican for the same reasons. In any case, many foresee the focus of the election eventually being shifted away from Trump, and he is not overall expected to win. 

Increasingly, new-coming parties worldwide have been obtaining surprising results in recent elections. More and more often, these new parties have shattered all polls and predictions and have established themselves firmly in their national arenas, as is the case with the Spanish party Podemos. The Bushes and the Clintons must have been made aware of the impending weakening of their traditional power structures and are willing to lessen the possibility of such an alternative actually appearing in the United States. Trump, a man with no sense of ridicule, was the right man for the job.

The danger is that he seems to be on a roll, as he is currently topping trends and casting a shadow on his opponents with his Make America Great Again campaign. If that happens, it will show that hillbilly racism is rampant in America and that many communities who live and work there are being exposed to mass marginalization and persecution, as could be clearly seen in the Ferguson troubles. After what has been perceived as a disastrous second term for Obama domestically, conservative groups in the country might just be getting the adequate momentum to gain power. If so, Trump’s gesture might have been no faux-pas at all, but an effective rallying call for conservatives.

As it stands, the incident has had amazing resonance across the world, beyond Hispanic countries and communities, and has elicited admirable responses, some comical, some derogatory (as my own, pictured above) and many, equally inflammatory. In a time in which Hispanics trouble to find a peaceful common identity, amidst an undisclosed exodus that is (mainly) the fault of the USA's foreign policies, it is refreshing to find solidarity among people who are typically at odds with each other. In a time when racism within the USA seems to be thriving, fueled by Bible-wielding creationists, this is a message of hope that cannot be neglected. For once, Daddy Yankee and I could have agreed.

So thank you, Donald. And fuck you