BLOG PERPETRADO POR

FRANCISCO LEQUERICA

15.3.15

Soneto del consumidor compulsivo


Mi boca es un sarcófago industrial
al cual ingresan múltiples venenos
que habrán aniquilado, más o menos
en diez años, a este pobre animal.

El cuerpo es una débil atadura
que extingue su calor sin excepción,
así que lo he tomado por prisión
para diagnosticarme una locura.

Engullo así, sentado ante el mantel,
agentes irritantes, pesticidas
y químicos con cáncer a granel

disimulados entre la comida;
la muerte tiene sabor a pastel
pero cada bocado sabe a vida.