BLOG PERPETRADO POR

FRANCISCO LEQUERICA

27.4.15

Los días contados de Electricaribe


Electricaribe es una empresa rebelde – no solo hace caso omiso a las exhortaciones de alcaldes y autoridades locales, sino del mismísimo Presidente de la República, aunque cada vez quepa más dudar de la autoridad de éste.

Electricaribe es una empresa ladrona – perjudica al medio ambiente, cobra excesivamente por el peor servicio posible, discrimina la electricidad por zonas económicas y contribuye a las bonanzas de rateros y asesinos que pululan en los constantes apagones que causa. 

Electricaribe es una empresa dudosa – deglute los fondos del Estado pero logra siempre estar en déficit, es la empresa más sancionada por la Superintendencia de Servicios Públicos Domiciliarios, además de que su estatus legal como empresa no es muy claro, siendo una filial de una transnacional española.

Electricaribe es una empresa inhumana - los abusos a los derechos humanos y al medio ambiente por parte de Unión Fenosa, Repsol y otras transnacionales españolas en territorio colombiano han sido investigados ampliamente por la Cátedra UNESCO de Sostenibilidad de la Universitat Politècnica de Catalunya. 

Electricaribe debe ser la empresa más odiada en el país: no hay ciudadano del Caribe colombiano que no esté hastiado de su descarada ineficiencia. Afecta, cotidianamente, las vidas de millones de personas y causa – en muchas ocasiones – daños  irreparables a la comunidad. En todos los foros, se han elevado voces en su contra, se han organizado cabildos, se han formulado quejas. Pero no ha servido de nada. 

La persistencia del monopolio de Electricaribe es, con seguridad, la prueba más contundente de la ausencia de poder en este país. Si la legalidad no ha podido con ellos, nada más se ha intentado. De todos modos, fue el mismo Gaviria, neo-liberal empedernido, quien lanzó la privatización de servicios públicos tras el legendario apagón de 1990.

Y por el lado ilegal, tampoco. Dicen que en Colombia hay guerrilla, pero no es cierto. Un narcotraficante se puede llamar a sí mismo lo que le dé la gana – eso no cambia su naturaleza. Una guerrilla de verdad ya habría puesto en jaque a Electricaribe, presionado a sus directivos y exiliado a sus accionarios. Pero está mamando ron en La Habana con el presidente.

La única solución viable para la problemática de Electricaribe es la violencia popular. De la misma manera que se hizo con Bechtel en Cochabamba (Bolivia), hay que desarticular a Electricaribe por la fuerza bruta. Sin embargo, esto bien puede no ocurrir en el país que, pudiendo haber vengado a Gaitán y cambiado la historia de Latinoamérica, se tomó las licorerías de Bogotá y no el palacio de Nariño.

Ya lo advertía recientemente el senador José David Name, que “la inconformidad ciudadana es creciente y parece inatajable”. Esto significa que, cualquier día, a cualquiera de los millones de ciudadanos de quien abusa Electricaribe se le va a cruzar un cable, valga el juego de palabras. La razón será lo último que imperará entonces.

No es justo que, causando tanta intranquilidad y perjuicio, los responsables de esta nociva payasada puedan seguir durmiendo fresquitos y cobrando sueldo. Este blog sugiere que se publiquen los nombres y direcciones físicas de la junta directiva de Electricaribe en todas las redes sociales y espera fervientemente que se arme la de San Quintín. Pero no, en este país nada más se amenaza a los débiles.

Por ahí salió una esperpéntica ingeniera de la junta directiva diciendo algo así como que “antes se iba más la luz”. Más que su indiferencia con esta frase (que me recuerda a otra que profiriese Marie-Antoinette sobre el pastel antes de ser guillotinada), lo que sorprende es que el pánico no se haya apoderado de su frágil existencia. En la vida, no hay que jugar con el karma, y Electricaribe lleva todas las de perder.