BLOG PERPETRADO POR

FRANCISCO LEQUERICA

16.10.15

El Antínoo no













Naves que vuelcan.
Así como una boa aterrorizada,  
cuando la acorralan,
escupe a un carnero con aspecto
de placenta.

No fraguar más tinta.
Prever el colapso de las miradas.

Aparearse con el silencio, agachado
en actos móviles como quien enciende
un dedo por vela y huye despavorido.

Apedrear, así fuera siempre,
la delgada suposición de las caricias.
¿Bebes? El Antínoo no.

No se permite el disfraz de otros.  
Ha librado hoy y sangra de las manos.
En su jean hay una esperanza de grafito
y de tela desmechada, ¿qué tal?

Ha abierto una compuerta
que se derrama en sueño.

No lo dejen en forma,
empujen.

De la vida solo espera
bofetadas más estruendosas
y algún cielo en que ser vejado.