BLOG PERPETRADO POR

FRANCISCO LEQUERICA

28.4.15

Je suis burro



no es necesario justificar
darse unas cosquillitas en el hipotálamo
porque somos hedonistas utilitarios
en un efímero ejercicio de apnea
a pesar de la coletera
in spite of the papayazo
malgré le pizquero

Jattin coronaba sus letanías “como un burro
mientras Baudelaire se delectaba por cucharadas
disueltas en mantequilla dulce
de Modigliani a Ginsberg
de Madonna a Rihanna
una densa nube de humo azulado
envuelve a la historia por milenios

mensaje sexual de flor a flor
ingerido según cualquier destilación
ritual anímico
remedio de afecciones intratables
cuya mención provoca espanto entre los legos
y al que vestigios de superstición
atribuyen maleficios improbables

su uso no causa conflictos
y de eso dan fe muchos pueblos ancestrales
(aquellos que no se han terminado de exterminar)
es la avaricia la que causa conflictos
poco importa la excusa
que ha variado tanto desde el comienzo
y poco importa que ahora sea ésta

seguirá siendo delectable
saber (para inri de algún contribuyente
hinchado a píldoras artificiales)
que mi cerebro tiene une receptor especial
que me fue legado en infinita sabiduría
y que se acopla con la molécula adecuada
en el momento idóneo

ni para eso ni para regular
el comportamiento humano servirá
jamás ley alguna ni grado de hipocresía
si no es para subrayar la avaricia
que causa conflictos
todos conocemos el tema
y pocos lo abordamos

y es porque todos
absolutamente todos escogemos anestesia
para las pequeñas masacres que nos infligimos
para algunos hay refugios
menos criticados
pero no tienen razón de juzgar
el refugio de otro si le sirve

si no fuese por la cuneta
pocos reconocerían el camino
si no fuera por el margen
pocos distinguirían la página
y sus renglones pero
no dudan en chillar en desaforada
premonición cartesiana y fútil

tienen suerte
ya que si no fuera por eso
que tanto detestan
que tanto critican
que tanto juzgan
que tanto castigan
probablemente los trucidaría

27.4.15

Los días contados de Electricaribe


Electricaribe es una empresa rebelde – no solo hace caso omiso a las exhortaciones de alcaldes y autoridades locales, sino del mismísimo Presidente de la República, aunque cada vez quepa más dudar de la autoridad de éste.

Electricaribe es una empresa ladrona – perjudica al medio ambiente, cobra excesivamente por el peor servicio posible, discrimina la electricidad por zonas económicas y contribuye a las bonanzas de rateros y asesinos que pululan en los constantes apagones que causa. 

Electricaribe es una empresa dudosa – deglute los fondos del Estado pero logra siempre estar en déficit, es la empresa más sancionada por la Superintendencia de Servicios Públicos Domiciliarios, además de que su estatus legal como empresa no es muy claro, siendo una filial de una transnacional española.

Electricaribe es una empresa inhumana - los abusos a los derechos humanos y al medio ambiente por parte de Unión Fenosa, Repsol y otras transnacionales españolas en territorio colombiano han sido investigados ampliamente por la Cátedra UNESCO de Sostenibilidad de la Universitat Politècnica de Catalunya. 

Electricaribe debe ser la empresa más odiada en el país: no hay ciudadano del Caribe colombiano que no esté hastiado de su descarada ineficiencia. Afecta, cotidianamente, las vidas de millones de personas y causa – en muchas ocasiones – daños  irreparables a la comunidad. En todos los foros, se han elevado voces en su contra, se han organizado cabildos, se han formulado quejas. Pero no ha servido de nada. 

La persistencia del monopolio de Electricaribe es, con seguridad, la prueba más contundente de la ausencia de poder en este país. Si la legalidad no ha podido con ellos, nada más se ha intentado. De todos modos, fue el mismo Gaviria, neo-liberal empedernido, quien lanzó la privatización de servicios públicos tras el legendario apagón de 1990.

Y por el lado ilegal, tampoco. Dicen que en Colombia hay guerrilla, pero no es cierto. Un narcotraficante se puede llamar a sí mismo lo que le dé la gana – eso no cambia su naturaleza. Una guerrilla de verdad ya habría puesto en jaque a Electricaribe, presionado a sus directivos y exiliado a sus accionarios. Pero está mamando ron en La Habana con el presidente.

La única solución viable para la problemática de Electricaribe es la violencia popular. De la misma manera que se hizo con Bechtel en Cochabamba (Bolivia), hay que desarticular a Electricaribe por la fuerza bruta. Sin embargo, esto bien puede no ocurrir en el país que, pudiendo haber vengado a Gaitán y cambiado la historia de Latinoamérica, se tomó las licorerías de Bogotá y no el palacio de Nariño.

Ya lo advertía recientemente el senador José David Name, que “la inconformidad ciudadana es creciente y parece inatajable”. Esto significa que, cualquier día, a cualquiera de los millones de ciudadanos de quien abusa Electricaribe se le va a cruzar un cable, valga el juego de palabras. La razón será lo último que imperará entonces.

No es justo que, causando tanta intranquilidad y perjuicio, los responsables de esta nociva payasada puedan seguir durmiendo fresquitos y cobrando sueldo. Este blog sugiere que se publiquen los nombres y direcciones físicas de la junta directiva de Electricaribe en todas las redes sociales y espera fervientemente que se arme la de San Quintín. Pero no, en este país nada más se amenaza a los débiles.

Por ahí salió una esperpéntica ingeniera de la junta directiva diciendo algo así como que “antes se iba más la luz”. Más que su indiferencia con esta frase (que me recuerda a otra que profiriese Marie-Antoinette sobre el pastel antes de ser guillotinada), lo que sorprende es que el pánico no se haya apoderado de su frágil existencia. En la vida, no hay que jugar con el karma, y Electricaribe lleva todas las de perder. 

17.4.15

Sombras y migajas:
mitos de paz y patriarcado en Colombia



Hay que admitir que, al momento de escribir estas líneas, Colombia no está preparada para la paz. Y la prueba surge con las imágenes de la masacre que tantos compartieron ayer por los medios sociales. En Colombia, se han visto sangre y vísceras todo el día, como de costumbre. Hasta un gran amigo, que jamás ha compartido esta clase de videos dignos de Estado Islámico, sucumbió a la fiebre y me confesó que verlo le había aumentado la agresividad en su día.

Sí, es indignante y no cabe duda. Son indignantes tanto la masacre y la impunidad de las FARC como la hipocresía del gobierno con su mesa de diálogos de paz en La Habana. Es indignante que se hayan cumplido recientemente 67 años desde el homicidio de Gaitán, momento desde el cual se agrava una guerra civil ya vieja y recalcitrante, post-colonial, que La Haya y los periódicos se limitan todavía a designar “conflicto armado”; un eufemismo fallido, en todo caso.

En esta parte del globo terráqueo, en que es fértil el negocio del pasquín de sucesos, nos hemos especializado en formas particularmente básicas del pensamiento binario: un ser o no ser llevado a sus últimas consecuencias, y en perfecto desconocimiento de Hamlet, por supuesto. Aquí se es o no se es mamerto, se es o no se es marica, se es o no se es farcsante [sic], se es o no se es castrochavista [sic], se es o no se es estrato seis, se es o no se es una plétora de clasificaciones en blanco y negro, heredadas de una cultura del despojo iniciada por un genocidio selectivo.

En la presente dicotomía social chibchombiana, se distinguen pocas líneas de pensamiento, de las cuales casi ninguna es original. ¿Qué va a saber decir ese pobre hombre al que le mataron al hijo más que pedir que Uribe lo acompañe al sepelio? ¿Qué van a saber hacer los medios más que difundir sangre? ¿Qué harán las redes sino compartirla? Pero pocos distinguen las aterradoras similitudes de todos los grupos armados del país (ejército, policía, guerrilla, paramilitares, narcotraficantes, delincuentes comunes…): todos son hombres armados y uniformados.

El país observa la guerra como un partido de fútbol, porque no hay que pedirle peras al olmo ni esperar mayor análisis ni perspicacia de un pueblo que compra masivamente el Q’hubo y el Al Día o idolatra a James desconociendo la existencia del Dr. Llinás. Recordemos que este es el país que vende su voto por una botella de Old Parr y olvida con facilidad que el gobierno de Uribe jamás se levantó de la mesa de negociaciones del Ralito en circunstancias muy comparables a la actual.

Ya se ven en todas partes homenajes bananeros y demagógicos a los héroes, pero nadie dice quiénes son esos muchachos verdaderamente: los que caen en las batidas ilegales del ejército, los que ejecutan a falsos positivos, los que cayeron porque de arriba vino la orden de no defenderlos para crear este escándalo… Cuando caen guerrilleros se muestran también hombres armados muertos, ensangrentados, pero entonces es el regocijo. Salen a flote los comentarios sanguinarios de vikingos en las redes sociales y en los foros, defendiendo ese vaporoso concepto que es la patria.

Y este es el punto: son lo mismo. Unos y otros, otros y unos, tanto monta, monta tanto. Y si Isabel es sanguinaria e hijueputa, Fernando es sanguinario e hijueputa. Y si Fernando hace telenovelas en Cuba, Isabel hace telenovelas en Cuba. Y si uno pone oleoductos y deteriora el medio ambiente, el otro los vuela y lo empeora. Parece mentira, pobre naturaleza, pobres indígenas: lo que es indignante es lo que les hemos hecho a ellos, y la poca dignidad que tenemos al ignorar nuestras propias raíces. No hay más que pensar que hasta hoy día, la palabra indio es insulto en Colombia… Y se nota, porque Colombia está muy contaminada.

Todos los días mueren fanáticos machistas armados e uniformados en todos los frentes de esta guerra. Unos llevan un uniforme y otros, otro. No hay más diferencia que aquella: cada uno busca ejercer la hegemonía de su patriarcado, y en derredor los animalitos se entretienen con sombras y migajas. Qué hermoso fue ver a aquellos indígenas en Caldas (si no estoy mal) sacar por los pelos a los guerrilleros con una mano y a los soldaditos con la otra. Y cuando me regocijé en la cantina en que estaba almorzando al ver la noticia (pues no tengo TV desde el siglo pasado), todos se voltearon a ojearme la pinta. Malparidos, sé que me matarían, luego ¿qué paz? ¿qué otro argumento necesito para estar en contra de esa débil idea?

Y después existe esta imagen hippie de la paz, ese discursito trillado, new-age, lo que Coelho se copió de Gibran y se comparte en meme mal ortografiado por ahí – esa izquierda escandalizable y núbil que ya es izmierda, como dicen en los infiernos de los foros. Hay una pizca de peligrosa ingenuidad en esa gente que cree que porque ellos estén en paz, los demás mágicamente alinearán sus chakras. Y con cada documental de NatGeo que veneran, la violencia de la naturaleza les resbala; en su narcisismo humano, creen que están por encima del animal, donde un aura caritativa les envuelve.

Si Colombia se atreviese a votar en blanco, otro gallo nos cantaría – pero eso también resulta tan utópico como querer que alguien se preocupe por las demás masacres que nadie comparte: las de mujeres y niños en sus cristianas familias, las de homosexuales y lesbianas, las de transexuales, en cualquier lugar de este país, las de cualquiera que demuestre ser o pensar de manera diferente o que no entre dentro de ninguno de los esquemas previamente asignados por esta estrecha sociedad. Quien difiera, quien dirima, es la víctima en Colombia. Y será víctima en nombre del Dios de los colonizadores, cabe decirlo.

1.4.15

Le boomerang de François Blais


– J'ai dit au peuple ceci : vous avez les moyens d'agir. Prenez des mesures, des sanctions...ne serait-ce que deux ou trois fonctionnaires publics par jour qui vont beaucoup trop loin, qui exagèrent, etcétéra….
– C’est quoi les sanctions, monsieur, que vous préconisez? Carrément l’exclusion? Quand tu fais du trouble, t’es dehors. Le gouvernement c’est pas compliqué, là…
– Il y a des règlements disciplinaires, effectivement ça peut aller jusqu’à l’expulsion. Ils peuvent le faire; s’ils le faisaient pour deux ou trois personnes par jour, ça refroidirait, je pense, les ardeurs de certains. Sans mettre donc de l’huile sur le feu, ah? C’est des endroits où il y a beaucoup de personnes, dans une province il y a plusieurs millions de personnes, souvent dans les grandes provinces…
– Mais j’aime ça votre recette, monsieur. C’est comme an apple a day keeps the doctor away, là. Deux, trois fonctionnaires qui font de l’ingérence, dehors, par jour, ça envoie un bon signal.  
– Ça va faire réfléchir les autres, c’est clair.
– C’est bon…
– On fait ça avec les enfants…
(rires)
– … quand on veut corriger son comportement, on n’dit pas du jour au lendemain : va dans ta chambre, t’auras pas de souper. On commence par leur dire : écoute, il va avoir une sanction pour ce que t’as dit à ta mère, etcétéra, et on s’assure qu’on pose ce geste-là.