BLOG PERPETRADO POR

FRANCISCO LEQUERICA

16.7.15

Contra la Virgen del Carmen















El concepto del respeto ajeno en la costa consiste en despertar a todo el vecindario a las 6 am (y hasta antes) con petardos y pirotecnias pobres, pretextando que es la semana de la Virgen del Carmen. Ese despertar violento se repite toda la semana y dura hasta altas horas de la madrugada, aliñando el día entero de explosiones que retumban en todas las paredillas del barrio y se inmiscuyen en cada recoveco. Con cada detonación, un sobresalto – no hay modo de acostumbrarse a estos vecinos inconscientes.

Dicen que es por tradición y que la tradición se respeta; pero esto no es ninguna mascletà digna de las Fallas valencianas, ningún adhan matutino proferido por el muecín, ningún toque de diana militar… se trata del ruido que perpetra un hatajo de ignorantes, entumecidos por sus creencias impuestas, al prender la mecha de petardos baratos a toda hora, sin que despunte en ellos siquiera una débil noción de que pueden estar molestando a su alrededor. Es difícil distinguir, en esta práctica mediocre, toda la exaltación, la nobleza y la digna gravedad de un acto de tradición.

Aquí, donde no ha sobrevivido la cultura del silencio, donde todo lo que arma escándalo se decreta cultural, no se puede esperar menos. En el Levítico se dice que “No os haréis ídolos, ni os levantaréis imagen tallada ni pilares sagrados, ni pondréis en vuestra tierra piedra grabada para inclinaros ante ella” pero no se menciona nada acerca de lanzar petardos a toda hora. La mejor independencia para este pueblo que ingenuamente la cree celebrar, hubiera sido renunciar a los ídolos que ciertos europeos nos impusieron a fuego y a sangre; pero no, esto está lleno de colonizados festivos.

Sin saberlo, representan mejor la violencia de la religión que el propio Papa: sus rosarios de deflagraciones evocan una nítida definición del daño que ejerce este veneno en las venas de la humanidad. Por fuera, todo es paz y ternura, compasión y amor; las hogueras, las torturas, las invasiones y los pillajes – de eso no se habla. Indudablemente, llega un punto en que uno asocia el catolicismo a estos petardos, a esta estirpe pesada de meapilas y beatos que es la primera en discriminar, en amedrentar, en moralizar y en ofender a quienes no comparten sus creencias. Celebran a la Virgen igual que si hubiera ganado su equipo de fútbol – ninguna diferencia.

Es muy deseable que a alguno le estalle en la cara un petardo, o que por accidente detone la munición dentro de su casa. Cuando estas cosas pasan, porque pasan, es normal experimentar una satisfacción comparable a la de ver a un torero asteado hasta la muerte por su víctima. ¿Cómo se le inculca a tan desconsiderada casta el valor del respeto, si está ampliamente probado que conversando no aprende? ¿Acaso hay modo cabal de solicitarles el sosiego sin que se envalentonen y arremetan contra uno con todo el peso de su incultura? Con tan despreciables elementos no sirve razón alguna si no es el golpe y la herida que impongan el tan codiciado silencio.

Si por culpa de la dichosa Virgen del Carmen vienen a irrespetar todas las mañanas, y puesto que no hay un único culpable sino miles, es contra la propia Virgen del Carmen que toca arremeter. Primero que todo, por puta: si a cualquier niña se le aparece un feto en el vientre hoy en día, nadie va a creer que no hubo coito. Segundo, por mentirosa: defendiendo su endeble honor, se inventó tribulaciones inverosímiles que le ocasionaron problemas fatales a su propio hijo. Y finalmente, por genocida: ya que su elaborada ficción se propagó por el planeta con especial insidia, ocasionando el exterminio de millones de almas.

Entonces, que te follen, Virgen del Carmen, y que al fin admitas que te follaron. 

13.7.15

Wi-fi Wars:
la guerra civil en los foros



En los foros de los medios de comunicación nacionales se está gestando claramente una guerra civil. Por cada noticia que figura en la edición digital de cualquier medio, existe un ejército de internautas listos a enfrentarse en retahílas de amenazas y de acerbas verborreas, y es tristemente inusual que en estos espacios impere el sentido común.

Para algunas noticias, generalmente las más importantes fuera de la primera plana, o las que informan de avances científicos o de hechos culturales serios, hay cero comentarios; sin embargo, bajo cualquier noticia acerca de Venezuela o de Cuba, de la guerrilla, del paramilitarismo, de los derechos LGTBI o de la farándula futbolística y mediática, se pueden leer peleas horrendas en las que trasciende toda la esencia de nuestro conflicto.

Mucho se hablará en La Habana, o en las embajadas de los países implicados en los diálogos, sobre el alcance y la proyección de la paz en Colombia, pero es más bien en estos foros donde se puede apreciar claramente que la paz no está lista. Y es que, por más que se quiera firmar un bonito documento, e inscribirlo entre elaboradas rúbricas, sigue habiendo casi medio centenar de millones de almas sumidas en una pugna trastornada e irremediable.

La extrema derecha arremete, humilla, insulta y amenaza por estos foros impunemente. Se ha visto desfilar información sobre acciones paramilitares que después se han materializado, amenazas firmadas con las placas de diversas organizaciones delictivas, alegaciones inequívocamente genocidas y frecuentes atropellos a los derechos humanos y ataques ad hominem.

Y cuando los comentarios de la izquierda, en dichos foros, no caen en la misma tendencia homicida de sus contrapartes, queda claro que giran sin argumentos alrededor de conceptos vagos, reduciendo al simplismo anti-uribista lo que podría haber sido un elocuente repudio a las muestras de intolerancia que proliferan sin que contra sus autores intervenga moderador creíble o autoridad alguna.

De nada sirve citar ejemplos aquí, pues estos abundan bajo cualquier titular del día y sería demasiado difícil escoger solo unos cuantos. Quien frecuente la lectura de estos foros sabe que no hay exageración posible al hablar de la crudeza y del morbo que allí pululan a diario; a quien no haya conocido la experiencia, este auctor recomienda la simple adquisición de un wi-fi.

Aunque no todas las opiniones son igual de explosivas, algunas infligen su veneno de maneras más subversivas y retorcidas que otras. Y así, cotidianamente, se suceden estas úlceras mal ortografiadas, a menudo en disruptivas mayúsculas, que son el más claro reflejo de la ignorancia gallarda del colombianito de a pie y de la ineptitud de nuestra justicia, y que en muchas ocasiones probablemente estén motivadas y financiadas por los correspondientes sectores del poder político.

Lo más triste, quizás, es la constatación de que el proceso de paz ha sido completamente inútil hasta el momento; no solo porque parte y parte lo irrespeta y cae en errores idénticos, pero más importantemente porque la mayoría de la población sigue enfrascada en una guerra. Y dentro de la hipocresía del habitual eufemismo internacionalmente aceptado, esto se trata de un conflicto armado, en el que todo el mundo arma un conflicto pero nadie es responsable de las consecuencias.

Habiendo cerca de 6 millones de víctimas contadas del susodicho conflicto, es imposible tolerar la ingenuidad de quien crea que las opiniones expresadas en los foros se limitan a las de unos cuantos radicales. Estos foristas expresan fielmente, a pesar de todo, la hiel rastrera de este pueblucho grande que, más que en un posconflicto, está en una poscolonia.

¿Dónde está el control que deben ejercer los medios sobre lo que, al fin y al cabo, son sus propios foros? ¿Acaso nuestra constitución no nos protege de este tipo de abusos, o es que la amenaza mortal y la apología del terrorismo, con prueba escrita y dirección IP, no constituyen un delito? ¿Es posible que nadie se haga responsable de la regulación de estos excesos?

Con la era de la información, hemos accedido – como sociedad – a un alto grado de desensibilización a la violencia y de atrofia emocional; a medida que creamos nexos virtuales, nuestros nexos con la realidad desaparecen. Como da fe este mismo blog, es mucho más fácil hacer la guerra desde un PC o un celular, sin conocer al adversario ni ver sus condiciones. El cine y los videojuegos nos acostumbran al terrorismo, a las muertes banales e indoloras, carentes de consecuencias reales; y la solución no es prohibir el cine violento, ni los videojuegos…

A este tiempo lo definirá esta paradoja: a medida que nos apiñamos en el espacio físico, nos alejamos unos de otros. Es cuestión de individualidades pre-programadas, que se definen por oposición a otros estereotipos: la sociedad de hoy es una fábrica de antagonistas artificiales. En las redes sociales, en los foros mediáticos en que se vislumbra la guerra, lo que mejor se aprecia es el grado de condicionamiento al que hemos sido sometidos.

Con exactitud quirúrgica, los integrantes de esta sociedad cumplimos con las previsiones de quienes nos necesitan como peones del conflicto. Tanto los que critican como los que apoyan el proceso, tanto los que luchan con armas en el monte como los que lo hacen con su computador, periodistas, soldados, delincuentes, curas, futbolistas, abogados, ciudadanos en general: todos hacemos lo que se espera de nosotros. Por eso estamos en guerra. 

11.7.15

Thank you, Mr. Trump



It’s so easy to fall into the ad hominem slope with Donald Trump, and so many have already nailed him into place, that it seems pointless to add insult to injury (it’s funny that we’re not hearing much from Daddy Yankee about this... oh, never mind). So rather than to pummel Donald Trump repeatedly with my keyboard, I feel inclined to thank him for uniting Latinos worldwide behind a single cause: to clear our name from slander.  

It still seems quite bizarre that, in a country where there are more than 50 million Hispanics (64% of which have Mexican backgrounds), somebody would perpetrate such a clichéd faux-pas in the midst of a presidential election, then insist on such obtuse opinions when they are so evidently guaranteeing the candidate’s defeat, if not his demise from politics. Who would commit such a social suicide? When there is so much money at stake, it is difficult to fathom that this was not somehow planned and slyly orchestrated in the dark.

If so, with what purpose? We have heard of sports teams being paid to lose, as is being elucidated with the recent FIFA scandals, and dummy political candidates are far from being uncommon – still it remains unclear who would benefit from such a montage. Trump has always been controversial and has elicited much ranting, yet never as disastrously as now. The geopolitical status of the Americas has been shifting ever more drastically, might this be part of it?

Also campaigning are the household names of Bush and Clinton, almost a flashback from the 90s, displaying a false stability; yet the recent thaw of Cuban-American relations, the socialist crisis experienced by countries such as Venezuela or Chile, and the growing radicalization of conflicts in Mexico and Colombia (being key geopolitical areas) signal a new routing for power, although not necessarily a shift in power itself. The worldwide web, the collapse of Europe and the expansion of fanatical ideologies set the scene for frightening results.  

Trump is an unabashedly classic capitalist: his fortune was made the old way, whereas new generations have harvested immense wealth by new means and with new mindsets stemming from technological advance and ecological consciousness. What use can his xenophobic commentaries have in the age of information, if not precisely to distract? Could it be that he is being made to represent a political prehistory that must be transcended, is it a liberal plan to undermine conservatism? If such, the whole episode could be regarded as a rather elaborate set of scare tactics to evict the far right from power.

What does seem more likely is that the two main candidates, the household names, have looked into disrupting the weight of a third, independent line of thought in a vintage two-party monopoly, and have used Trump to attract voters to the usual sides. Right-wing voters might now feel inclined to choose Jeb Bush, a perceived moderate with a Mexican family. And possibly Latinos, traditionally more inclined to cast the Democratic vote, will be generally less scared to vote Republican for the same reasons. In any case, many foresee the focus of the election eventually being shifted away from Trump, and he is not overall expected to win. 

Increasingly, new-coming parties worldwide have been obtaining surprising results in recent elections. More and more often, these new parties have shattered all polls and predictions and have established themselves firmly in their national arenas, as is the case with the Spanish party Podemos. The Bushes and the Clintons must have been made aware of the impending weakening of their traditional power structures and are willing to lessen the possibility of such an alternative actually appearing in the United States. Trump, a man with no sense of ridicule, was the right man for the job.

The danger is that he seems to be on a roll, as he is currently topping trends and casting a shadow on his opponents with his Make America Great Again campaign. If that happens, it will show that hillbilly racism is rampant in America and that many communities who live and work there are being exposed to mass marginalization and persecution, as could be clearly seen in the Ferguson troubles. After what has been perceived as a disastrous second term for Obama domestically, conservative groups in the country might just be getting the adequate momentum to gain power. If so, Trump’s gesture might have been no faux-pas at all, but an effective rallying call for conservatives.

As it stands, the incident has had amazing resonance across the world, beyond Hispanic countries and communities, and has elicited admirable responses, some comical, some derogatory (as my own, pictured above) and many, equally inflammatory. In a time in which Hispanics trouble to find a peaceful common identity, amidst an undisclosed exodus that is (mainly) the fault of the USA's foreign policies, it is refreshing to find solidarity among people who are typically at odds with each other. In a time when racism within the USA seems to be thriving, fueled by Bible-wielding creationists, this is a message of hope that cannot be neglected. For once, Daddy Yankee and I could have agreed.

So thank you, Donald. And fuck you

10.7.15

De esclavos voluntarios


La noticia indigna: en la madrugada de ayer, una mula que transportaba cerveza se volcó en Cartagena en la vía La Cordialidad, a la altura del barrio El Pozón. El conductor, quien por fallas mecánicas perdió el control del vehículo, resultó herido en el accidente. Sin embargo, los que llegaron al lugar se dedicaron a ignorar sus pedidos de auxilio y a saquear las cervezas que no se habían roto; algunas fuentes indican que se llevaron hasta diez cajas por persona. Más tarde, el conductor fue trasladado a una clínica donde – afortunadamente – se está recuperando.

A pesar de la indignación, del lógico repudio que genera esta información, no tiene absolutamente nada de sorpresiva. Y es porque sabemos que estamos plagados de lacras, que día sí y día no, nos llegan noticias aberrantes de estos barrios, entre homicidios, violaciones, violencia intrafamiliar y demás muestras de su auto-marginalización. Lo que es menester es detenerse a ponderar el hecho de que estos elementos disponen, dentro del risible marco legal de esta susodicha democracia, de los mismos derechos que los demás ciudadanos.

He aquí a los responsables de elegir a nuestros ineptos y abusivos dirigentes, a los que permiten guerras civiles que desangran al país desde hace casi seis décadas, a los que contribuyen al tambaleante nivel material e intelectual de la nación. Estos son, claramente, los garantes del internacionalizado estigma del colombiano, listos a venderse por tres pesos y a cambiar voto por lechona, eternamente sumidos en un centenario entumecimiento de guaro, cruces y balones. Se reclaman, inauditamente, el derecho a seguir siendo esclavos y es evidente su renuncia a ser liberados.  

Este populacho, el que tiene disparadas la criminalidad, la natalidad y la pobreza en este país, ha de ser controlado activamente. Tienen sangre de delincuente, en la que se ha sublimado, tras siglos de abusos y latigazos, una maldad sin parangón. Pero se han acostumbrado a que abusen de ellos y ahora se reclaman esa justificación para ser mediocres, para ser marginales, para ser inmorales. Por más que duela, hay que reconocerlo: el colombianito siempre anda buscando cómo aprovecharse, cómo sacar partido, cómo tumbar al bobo y dárselas de avispao.

Mientras este sector de la población siga, por su incomprensible actitud, proporcionando generosamente la carne de cañón para la guerra que nos atormenta, el país seguirá incapacitado para resistir a los ataques de la oligarquía, de la subversión y del terrorismo; asimismo, se podrá seguir inculcando un falso sentimiento patrio que predisponga al sectarismo y a la ignorancia. Mientras esto pasa, el TLC nos impondrá cultivos transgénicos, vendrán más bananeras y petroleras extranjeras a lucrarse, el nivel educativo y de la salud seguirá cayendo en picado y el ecosistema colombiano estará cada vez más irrecuperablemente contaminado.  

Incidentes como éste, a pesar de tener consecuencias mucho menores que la acción de cualquier guerrilla, arrojan mucha luz sobre las raíces del conflicto que vivimos. A menudo, cuando alguien invoca una purga, se cuestionan los criterios que se utilizarían: ¿quién decidirá quién sirve y quién no? La respuesta es sencilla: noticias como esta informan pertinentemente sobre quien no sirve. Los individuos que prefirieron robar cerveza a socorrer al conductor herido JAMÁS serán útiles para este mundo, de ninguna manera, y todo el mundo lo sabe, hasta ellos.

Si esas personas están plenamente identificadas (y no es difícil, ya que hoy estarán borrachos), ¿para qué perder el tiempo con la justicia, característicamente inepta? ¿De qué sirve hablar de derechos humanos, de derechos ciudadanos, para quien ni siquiera los reclama? ¿De qué sirve meterlas en la cárcel, si está demostrado que de nada les sirve para regenerarse, y que hasta les conviene? Lo más lógico es que, a bocajarro, se les arrebaten esos derechos que usurpan y no se han ganado a pulso de responsabilidad. Si estos elementos no votaran, no molestaran, no compraran, no influyeran, no parieran, estaríamos mejor. Obviamente, tiene que haber gente de bien atrapada en ese barrio – a esos hay que sacarlos de ahí y reubicarlos. Y al resto: lanzallamas, como con la peste.