BLOG PERPETRADO POR

FRANCISCO LEQUERICA

30.10.15

Fucking Foucault



no me vas a despreciar el billete
pero no quiero hacerlo por plata
no quiero hacerlo como Foucault
donde se agolpan los muchachos
en busetas precarias
dos brechas sin una red completa
el glamour y el engaño

payasos
traedme la confianza para sucederme
me llaman loco he terminado
siempre me crucé con los que
no tenían mirada para mí
todos hablan de indicadores
de datos arrojados de trimestres

de porcentajes de pasantías
de carreras y calles se esconden
los verdaderos ejes de la vida
yo no sirvo mijo entiéndeme
mi te quiero es tan sincero
como el de un borracho
apoyando un codo en la medianoche

29.10.15

En la neuronal París



aceptar las viejas formas de gritar
es sacudir nuestra historia
es verdadero anhelo de emular
con la esperanza de calmar quemaduras

bajo la atenta mirada de su compañero
saca un pañuelo para limpiar su sien y el cuello
que lleva el peso de su testimonio
de pie como un soplo de Sísifo

sigue el silencio
hasta el monasterio quemado de la naturaleza
podrá refrescarse en las ciudades
con un arroyo limpio en su boca

todos los sonidos están rotos
los intrusos divulgados
el riesgo transmitido
y el ingenio apretado

de nuevo ingresa en la neuronal París
golpe fuerte donde los haya
tumba inerte de ojos brillantes
con la funcionalidad del águila

N.B.: Este poema fue escrito 16 días antes de los ataques de Paris de noviembre del 2015. 

27.10.15

Mayday boytoy


Antepuse el momento en que la azafata me preguntaría por té, café, agua, gaseosa y me hice el dormido. Con el entrenamiento que les pagan a estos sobrecargos, debería saber lo que eso quiere decir – pienso – y no me equivoco: ni se molesta en preguntarme. El señor no quiere nada, dice su yo corporativo mientras se apresura a preguntarle a mi compañero de asiento. Y por primera vez oigo su voz claramente, es cristalina aunque lo suficientemente grave. Debe de estar listo, paradito en su punto. Si el avión se fuese a estrellar, le robaría un beso. Sería egoísta; aunque sería una muerte humana. Por eso ya no voy a las piscinas: pasé mi adolescencia escondiendo erecciones acuáticas y escogí entumecerme y anestesiarme hasta la estupefacción. No porque fuese más fácil, porque no lo es – por curiosidad, mejor. Por eso, cuando el avión, aquel espermatozoide de fibra y metal en que nos desplazábamos, se dejó caer de su cornisa de crucero con un aspaviento contra el viento, cuando urracas nos agujereaban las tripas en la caída libre, decidí lo imposible. Me inmiscuí en la cabina de mando chutando su portezuela y tomé el control, reduciendo motor a idle y tirando de la columna con precaución, mientras espetaba un mayday en todas las frecuencias. Debí apagar el motor 1 y activé el APU. Establecí contacto con la torre del aeródromo más cercano y pedí todos los servicios de emergencia al aterrizaje. Puse rumbo al VOR y tomé tierra antes que sucumbir al asfalto rayado de demarcaciones. Y ya a salvo e ilesos todos, encontré al muchacho titubeando en la pista, reponiéndose de su experiencia. Fui hacia él con las palmas abiertas y me miró con iridiscencia y picardía. En el preciso instante de plantarle yo el beso con la bemba desplegada, llegó la policía a sacarme del avión. Eran las 16:37 y ya había perdido mi conexión. 

17.10.15

Pieza para evitar el roaming



a la entrada del surco madre
traza espacios convulsos
que se atrasen en el pago
le duela a quien le duela

el arrebato histórico no cuenta
ni pulsa lo amputado y amplificado
para percatarse de los ídolos
reverberando en el firmamento
entre construcciones abiertas

un ansia plateada de apaciguar flagelos
donde se construya el mar
y se adormezcan los lugares

el bosque por ejemplo en sus sentimientos de apnea
da a entender imágenes y zumbidos en su cielo
sin dejar de ser identificable su fruto
sin el menor atisbo de amaine en su ansia vegetal
de acuerdo con lo que es importante mantener

padre piedra aplastó a cráneo ardiente
y lo anunció por los altavoces
con folclor y afectación 

16.10.15

El Antínoo no













Naves que vuelcan.
Así como una boa aterrorizada,  
cuando la acorralan,
escupe a un carnero con aspecto
de placenta.

No fraguar más tinta.
Prever el colapso de las miradas.

Aparearse con el silencio, agachado
en actos móviles como quien enciende
un dedo por vela y huye despavorido.

Apedrear, así fuera siempre,
la delgada suposición de las caricias.
¿Bebes? El Antínoo no.

No se permite el disfraz de otros.  
Ha librado hoy y sangra de las manos.
En su jean hay una esperanza de grafito
y de tela desmechada, ¿qué tal?

Ha abierto una compuerta
que se derrama en sueño.

No lo dejen en forma,
empujen.

De la vida solo espera
bofetadas más estruendosas
y algún cielo en que ser vejado.