BLOG PERPETRADO POR

FRANCISCO LEQUERICA

24.5.16

Réquiem por un disfraz






















Las flores no tienen voz, y enloquecido
te darás cuenta en una tormenta.

Sin duda habrás logrado deshacerte del único
disfraz que te servía.
Simplemente habrías podido coser luz,
sembrar luz sin verla, como un enjambre
que se enjuaga con las linternas más recónditas,
desenfrenando ráfagas de sabios
con sus nuevos controles intuitivos.

No enfatices más lo banal de tu hecho,
como quien raya una mesa de colegio
con el nombre de algún energúmeno,
uno más de quien
el apodo se desgaja del rostro
y de quien se agría el cuerpo
entumecido por el asombro.

A la luz posible de los ciegos
se abre la herida de nuestra especie.

Simplemente habrías podido plantar luz,
cernir el lienzo entero y recurrir
así a lo imperioso,
así a lo atrevido y a lo ancestral.