BLOG PERPETRADO POR

FRANCISCO LEQUERICA

9.3.16

Diálogos de una urraca



Es un trasiego más, dice la urraca, pertinente, mientras sacude sus falsas plumas con el endiable de un baile a la puerta de un baño.

¿Pero qué musitas, hombre, si ya ha bajado más la fe que el peso, el agua que el fuego….?

¿Fuego? frunce la urraca, con guiño de labios en gesto lento e imperceptible.

El fuego, porque el tal alto el fuego, es más como estar bajo el fuego.

El Kung Fu ego, lanza la urraca, un ego que rompe con todo… es lo nuevo, entre curitas guerrilleros y las prepago del Laguito, hay de qué armar otro realismo mágico, casi un surrealismo mágico…

Yo lo llamaría subrealismo mágico, por lo del subdesarrollo.

Sagaz, muy sutil, pero deja el desasosiego, pri. Después de todo, en corto oleremos todos a algún subproducto orgánico. Lees a Cioran, y aquí no hay eso, mira, hasta José Asunción Silva era un cobarde.

Sí, sale el pri, no hay que hacer mucho para salir en un billete colombiano: hasta el Garavito que refutó a Einstein se ganó un cupo en la billetera de medio país, porque el otro medio vive con menos que eso, y todo como para probar que el colombiano carga con esa terquedad legendaria como símbolo preciado, esa cara de cachaco azul y atravesado, en fin, se me olvidó lo que iba a decir…

Bueno, ¿y qué me dices de ese morado incestuoso, que es el más valioso? El billete de menor valor, que ya va a desaparecer de la circulación, es el que carga al mejor personaje: Gaitán.

Es como si nos quisieran adiestrar para la torpeza, para lo congénito y atrasado.

Sí, es un hecho, se lamenta la urraca mientras se queda pensativa, apoyada grandiosamente en el aire, y se queda así, así, con la mirada colgando en un andamio emocional. ¡Qué pecado, qué divino, qué regio, qué delicia, qué vaina hom’e…!

Ave María eeeee…..

Hey, ¿y eso qué, pri? exclama la urraca. Si tú no eres paisa….

Ni usted una urraca, ni usted un caballo, ni usted un martillo, ni usted Gaitán, ni usted Cioran.

Pues qué grosera tu constatación, ¿no crees?

Nah, replica el pri, simplemente no ética, adelantada a sus tiempos. Es audacia pura…

La audacia no puede ser carente de empatía, querido pri.

¿Y por qué? de indagar seriamente el pri mientras se tuerce la cachucha.

Porque ninguna regla se rompe sin que al menos otro esté de acuerdo, concluye la urraca. Y alzando el vuelo, probando al pri que se equivocaba al dudar de su naturaleza aviaria, añade, Noxpirín Junior Tabletas. Y así es que se fueron conociendo, despiadadamente.


Cierta otra tarde se me dijo, así como apareciendo mi personaje que se inmiscuye, hey, mira, ábrete de esta mondá y yo invoqué al Cardenal de Richelieu, pero no fue muy efectivo, vale mía. Me crucé por separado con uno como con otro (pero en ningún caso con Richelieu) y me imaginé un arte hecho de botoncitos y licras, para todos.

En cierto escarnio juvenil en que había irrumpido, sin la falacia de lo comúnmente roto, me acuerdo de haberme quedado sin guantes. La urraca, que estuvo por ahí esa noche, me improvisó unos guantes con sus falsas plumas. Me explicó lo de su accidente, las travesuras, el maquillaje, el porqué de tanto detenimiento en el andar, evitando lugares de mucho visaje.

Pero, ¿es un poema? me había preguntado esa vez, mientras nos escapábamos por las escaleras de servicio.

Qué va, le contesté.

Y de una surgió otro valecita: tú no eres de aquí, y tales. La de siempre, me la aplicó con to’a.

¿Ah, sí, y de dónde soy? le matoneaba con los ojos mientras mi lengua articulaba más y más fonemas: ¿Acaso tengo yo la culpa de que los catrehijueputas de mis ancestros maltrataran a los tuyos?

Llegó el camarero: pónganos pargo y guaro.  

Vale.

Vale, señor.

Así será, y se fue a buscar pargo y guaro para nosotros.

En la sobremesa, la urraca se mostró compasiva, simiente de paz. Nunca la había visto así, le acabé preguntando lo que le había ocurrido.

Nada, me contestó, odio vivir todo a encubiertas. Mi novia tiene novio y pretende que no es lesbiana, se hace la mamacita en público.

Le hice saber que habría muchas parejas potenciales capaces de salir del clóset por ella, que quizás valieran más que su pareja del momento; que ella necesitaba a alguien con más madurez, que comprendiera sus necesidades, que el mundo había cambiado bastante, la ciencia había avanzado y el fanatismo religioso, ese riesgo ancestral, había amainado.

¿De verdad crees eso? me interrogó la urraca con los ojos despepitados. Mira ISIS, mira las masacres en Europa, en África, en Asia, en América Latina, mira el cambio geopolítico en Rusia, en Estados Unidos…. ¿de verdad te parece que hemos salido de la oscura edad de las cruzadas, de la Santísima Inquisición, de la KGB y de la CIA?

Bueno, la naturaleza humana constituye un verdadero peligro para ella misma y para el mundo entero, respondí con sinceridad, pero cabizbajo, por alguna razón.

Sí, lo has dicho, los humanos son una amenaza para todo, para el equilibrio natural, pero no podrán izarse eternamente por encima de los demás parámetros, ciclos, especies, y recursos de la naturaleza. Por eso, yo celebro cada muerte humana…

Un sudor frío me traspasó los poros con inmediatez, mientras la última frase que acababa de pronunciar la urraca se repetía y ramificaba abyectamente por mis sinapsis, a ritmo vertiginoso y con consecuencias palpables en mi rostro. Tragué saliva involuntariamente, y como la urraca ya me había visto tragar saliva involuntariamente, y que intuí que ya debía de haberse dado cuenta de lo que me pasaba por la cabeza, decidí agregar la pregunta:

Pero…¿matas a humanos?

Nada, me respondió casualmente el gigantesco córvido, pero cuando los matan no puedo evitar una sensación gratificante. Y bueno, si encuentro un humano muerto le saco los ojos, añadió mientras jugaba con el gordito de su bistec, que había apartado mucho antes de acabar el plato. Mientras yo pedía la cuenta en lenguaje internacional de señas, la urraca agregó, como si no hubiera dicho nada pertubador:

¿Sabías que las urracas inventamos el chachachá?

Nada… respondí, atónito.

Claro, mira: chá, chá, chá, chá, chá…, y allí siguió graznando.

5.3.16

Perfumed Astronomy



i saw a noisy story
mountains everywhere
who is not the mother or spine

the resonant story
such as lower class tentacles
in particular advanced earrings

joint point
blood clots where the body presses
a girded grinding

if only the fog
when scenting a secret between caresses
could depend on the typo of love

i cannot recite hence without drowning
i made ​​a continuous knot
in the folds of the time (you go to bed

at this time) science can be dangerous
for i and i as contrary to word of mouth
i adjudicable for all

we delayed the epicenter
it departed into plutonium without a break
(rolls)